Investigadoras del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE) desarrollaron una técnica que permite identificar el sexo de las crías de arañas a partir del ADN en etapas tempranas de desarrollo, un avance que podría facilitar estudios sobre reproducción, comportamiento y conservación de distintas especies. El trabajo se centró en la especie de araña lobo Allocosa marindia, que habita los arenales costeros del sur de Sudamérica y es considerada prioritaria para la conservación en Uruguay.
Las investigadoras del IIBCE Leticia Bidegaray y Nadia Kacevas explicaron a El País que la iniciativa surgió a partir de estudios previos realizados en laboratorio que detectaron un predominio de hembras en esta especie. “En las arañas identificar el sexo a simple vista no es posible hasta que son adultas o casi adultas. Esto representa una limitante, ya que criarlas requiere mucho esfuerzo y tiempo”, señalaron.
Las científicas indicaron que las arañas tienen numerosas crías y que, al tratarse de animales solitarios, cada ejemplar debe ser criado de manera individual y bajo condiciones de laboratorio muy controladas para evitar una alta mortalidad. En investigaciones anteriores, en las que se criaron ejemplares de Allocosa marindia hasta la adultez, se observó que la mayoría eran hembras, lo que sugería un sesgo en la proporción sexual.
Para confirmar ese fenómeno, las investigadoras necesitaban desarrollar una herramienta que permitiera identificar el sexo sin esperar a que las arañas alcanzaran la adultez. Según explicaron, en la mayoría de las arañas lobo, las hembras poseen dos cromosomas X más que los machos, lo que genera una diferencia en la cantidad de ADN presente en cada célula.
Procedimiento sencillo
El método desarrollado utiliza citometría de flujo para cuantificar esas diferencias de ADN entre machos y hembras. De acuerdo con las investigadoras, se trata de la primera vez que esta técnica es aplicada para sexar crías de arañas. Destacaron además que el procedimiento es relativamente sencillo y rápido, y que no requiere contar previamente con información del genoma de la especie, algo necesario en otras técnicas moleculares.
Otro de los aspectos destacados es que el método puede realizarse con tejido congelado. Esto permite separar en el tiempo el trabajo de campo —como la colecta de hembras con crías— del análisis de laboratorio, facilitando la investigación.
Las científicas señalaron que la diferencia de ADN entre ambos sexos en esta especie es “sutil”, por lo que la técnica exige cuidados específicos para asegurar una correcta identificación. Aun así, sostuvieron que el método tiene potencial para ser aplicado en otros artrópodos y en diferentes grupos animales cuyo sexo esté determinado genéticamente.
Respecto al predominio de hembras detectado en la especie, las investigadoras manejan como hipótesis la influencia de bacterias endosimbiontes capaces de alterar la reproducción de sus hospedadores. Entre ellas mencionaron a Wolbachia, una bacteria que ya había sido detectada previamente en Allocosa marindia.
“Estas bacterias se alojan en las células germinales encargadas de la reproducción sexual y son capaces de manipular la reproducción del hospedador favoreciendo la supervivencia de las hembras infectadas”, explicaron. Según detallaron, al transmitirse por vía materna, estos microorganismos generan mecanismos que favorecen el nacimiento de más hembras que machos para asegurar su propia perpetuación.
Cómo sigue el trabajo
Las investigadoras adelantaron que, ahora que cuentan con una técnica para determinar el sexo de las crías, buscarán estudiar si existe una relación entre la presencia de Wolbachia y la cantidad de hembras presentes en las camadas.
El interés por estudiar Allocosa marindia no es nuevo dentro del IIBCE. Según recordaron, la especie viene siendo investigada desde hace años y presenta características poco frecuentes entre las arañas. La investigadora Anita Aisenberg fue quien describió por primera vez que las hembras son más numerosas que los machos y que, además, a diferencia de lo más común en arañas, son ellas las que buscan pareja e inician el cortejo, a pesar de ser más pequeñas.
Para las científicas, estas particularidades convierten a la especie en un modelo atractivo para investigaciones sobre genética, comportamiento y evolución. Además, indicaron que en artrópodos ya se ha demostrado que la presencia de Wolbachia puede estar relacionada con modificaciones en el comportamiento y en rasgos sexuales atípicos, lo que abre nuevas líneas de investigación sobre esta araña costera.
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