En Brasil, un estudio detectó que cerca del 61% de los peces analizados en la desembocadura del río São Mateus, dentro del estado de Espírito Santo, padecen deformidades. Se trata de la mayor tasa de anomalías en peces costeros registrada en la historia del país.
La investigación se basó en el stellifer naso, una especie de pez pequeño, conocido como corvinilla, que habita en las costas de Sudamérica. De los 38 ejemplares analizados, 23 presentaban deformidades.
Si bien los investigadores aclaran que no es posible determinar un origen exacto alrededor de las deformidades, si existe una hipótesis principal expuesta por los especialistas que se vincula con la zona en la que los peces fueron capturados.
La perspectiva de los expertos vincula la deformación de los peces con el colapso de la represa de Fundão en Mariana, dentro del Estado de Minas Gerais. Este trágico hecho ocurrido el 5 de noviembre de 2015 liberó más de 50 millones de metros cúbicos de yodo tóxico, arrasando con el pueblo de Bento Rodrigues, y acabando con la vida de 19 personas; siendo considerado el peor desastre ambiental en la historia de Brasil.
Dentro de las consecuencias secundarias de este colapso estableció una severa contaminación de residuo mineral a lo largo de toda la cuenca del río Doce hasta el Océano Atlántico, dentro del estado de Espírito Santo, recorriendo unos 650 kilómetros aproximadamente.
De qué se trata las deformaciones de los peces capturados en el estado de Espírito Santo
Las deformaciones encontradas en los peces se detectaron en los otolitos, estructuras ubicadas en el oído interno de los peces, que se ven relacionadas con el equilibrio y la percepción de sonidos e inclusive de su entorno.
El índice hallado en el estado de Espírito Santo supera ampliamente el porcentaje de deformidades de otolitos anterior, que apenas superó el 27%, identificado en ejemplares del cathorops spixii. Esta hipótesis planteada por los especialistas, se ve reforzada por las características de las especies analizadas, debido a que estudios previos ya han identificado indicios de contaminación por hierro y metales en peces de la región.
A su vez, el intervalo entre el desastre y la captura de estos animales es un detalle que ha llamado la atención de los investigadores. Tras el desastre en 2015, la captura de los peces para realizar la investigación siete años más tarde, mostró una alta frecuencia de anomalías en la especie analizada.
Sin embargo, reconocen no poder profundizar esta hipótesis debido a la ausencia de muestras de peces recolectados en la región previo al desastre ocurrido en la represa de Fundão. Esto genera que no exista una comparación directa entre condiciones antes y después del fenómeno.