Uno de los tiburones blancos más grandes jamás registrados en el Atlántico Norte ha sido detectado nuevamente después de meses sin emitir señales. El ejemplar, llamado Contender, un macho de 4,2 metros de largo y aproximadamente 770 kilogramos de peso, reapareció el pasado viernes, cuando su transmisor satelital envió una breve señal cerca de la costa este de Estados Unidos, según informó la organización de investigación marina OCEARCH.
El animal fue marcado para su rastreo por primera vez en enero de 2025, a unos 72 kilómetros de la frontera entre Florida y Georgia. Desde entonces, ha recorrido miles de kilómetros durante su migración, pasando por las Carolinas, Nueva Jersey, Cape Cod en Massachusetts y llegando a aguas canadienses. Antes de este nuevo avistamiento, no se le había detectado desde finales de abril de 2026, cuando se encontraba cerca de Carolina del Norte.
Señal débil impide una localización precisa
Según OCEARCH, la grabación más reciente fue un "Z-ping", un fenómeno en el que el tiburón permaneció en la superficie durante unos instantes antes de sumergirse de nuevo. Dado que el transmisor solo envía datos cuando la aleta dorsal emerge completamente del agua, el sistema satelital Argos no tuvo tiempo suficiente para calcular su posición exacta.
A pesar de esto, los investigadores afirman que la señal confirma que Contender sigue vivo y desplazándose por el Atlántico Norte. La organización también destaca que se trata del tiburón blanco macho más grande jamás marcado en la población de la región.
Su reaparición se produce en medio de estudios que apuntan a la recuperación de la población de la especie. Una investigación publicada en 2023 en la revista Marine Ecology Progress Series estimó que alrededor de 800 tiburones blancos visitaron las aguas de Cape Cod entre 2015 y 2018, impulsados, entre otros factores, por la abundancia de focas, una de sus principales presas.
La organización ambientalista monitorea alrededor de 500 tiburones
El fundador de OCEARCH, Chris Fischer, atribuyó este crecimiento a las medidas de protección ambiental adoptadas en Estados Unidos durante las últimas décadas.
"Hemos logrado devolver la abundancia a nuestros océanos. Veremos cosas que la gente considerará inusuales, pero así es exactamente como debería ser el océano", declaró al Daily Mail.
Según Fischer, los aproximadamente 500 tiburones monitoreados por la organización representan solo una pequeña fracción de la población real. Datos del Museo de Florida muestran que Florida, Hawái y California concentran el mayor número de ataques de tiburones en Estados Unidos, aunque también se registran incidentes en las Carolinas, Texas y la región de Long Island en Nueva York. Con la llegada del verano en el hemisferio norte y el aumento de bañistas, los expertos observan que la frecuencia de encuentros entre humanos y tiburones tiende a incrementarse en las zonas donde estos depredadores suelen cazar.
OGlobo/GDA
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