Científicos hacen tomografías a momias egipcias y descubren signos de enfermedades de hace 2.300 años

El estudio fue llevado adelante por la Universidad de Semmelweis. Con el análisis avanzado los científicos lograron determinar que una pieza antes clasificada como un ave era en realidad un pie.

Momia egipcia analizada por investigadores de la Universidad de Semmelweiss.
Momia egipcia analizada por investigadores de la Universidad de Semmelweiss.
Foto: Universidad de Semmelweiss.

En abril, investigadores de la Universidad de Semmelweis, de Budapest, Hungría, lograron identificar con precisión diferentes partes de una momia a través de técnicas de imagen avanzadas, lo que les permitió revelar detalles hasta ahora desconocidos. Por ejemplo, uno de los casos más curiosos fue el de un pie que inicialmente se había confundido con un ave momificada, ya que le faltaba el dedo gordo del pie.

Los análisis, realizados con tecnología de escaneo de alta resolución, permitieron observar las estructuras internas sin dañar los artefactos. En total, se analizaron dos cabezas, dos extremidades inferiores izquierdas, un pie y una mano. Se estima que los restos datan de entre el 401 y el 259 a. C., lo que indica una antigüedad de más de 2300 años.

Pie momificado analizado por la Universidad de Semmelweiss.
Pie momificado analizado por la Universidad de Semmelweiss.
Foto: Universidad de Semmelweiss.

"Visión más detallada que nunca" y "nuevos descubrimientos científicos"

Según Krisztina Scheffer, jefa de museología del Museo Semmelweis de Historia de la Medicina, los nuevos registros ofrecen un nivel de detalle sin precedentes. "Las imágenes actuales proporcionan una visión más detallada que nunca y podrían revelar nuevos descubrimientos científicamente válidos sobre restos conservados durante décadas", afirmó.

Entre los hallazgos, una de las piernas analizadas presentaba signos de osteoporosis, una enfermedad que debilita los huesos y puede provocar fracturas graves. Sin embargo, otra extremidad inferior parecía pertenecer a un individuo más joven, lo que sugiere que los fragmentos pertenecen a personas diferentes, una hipótesis que se explorará con mayor profundidad en futuros estudios.

Mano de momia con osteoporosis.
Mano de momia con osteoporosis.
Foto: Universidad de Semmelweiss.

Los científicos también están investigando el origen de una de las manos encontradas, tratando de determinar si pertenecía a un niño o a un adulto, basándose en su tamaño y características óseas.

El objetivo principal de la investigación es comprender mejor las técnicas de momificación empleadas por los antiguos egipcios, así como identificar posibles anomalías y el estado de salud de los individuos conservados. Según Scheffer, el uso de tecnologías modernas abre nuevas posibilidades: "Es posible revelar información oculta en hallazgos milenarios sin causar ningún daño".

La momificación, una práctica fundamental en la cultura del Antiguo Egipto, estaba ligada a la creencia en la vida después de la muerte. Al preservar los cuerpos, los egipcios buscaban asegurar la continuidad de la existencia en el más allá, en una civilización que floreció durante milenios a orillas del río Nilo y que dejó como legado algunas de las construcciones y conocimientos más emblemáticos de la historia.

Con información de OGlobo/GDA

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