En el estado de Washington, Estados Unidos, varios arroyos drenan hacia el río Wallace, que se une al río Skykomish unos seis kilómetros más abajo. Allí, en octubre de 2023, el Departamento de Recursos Naturales de las Tribus Tulalip introdujo un concepto de restauración ambiental nunca antes probado. La iniciativa consistió en trasladar por helicóptero 90 pallets de madera sin tratar, cargados con tierra, coníferas y arbustos con flores, desde un campo abierto hasta un humedal anegado que resultaba imposible de recorrer a pie por sus canales profundos y la actividad de castores ocultos bajo la vegetación.
“Hasta donde sabemos, esta es una idea completamente nueva”, afirmó Todd Gray, ecólogo de protección ambiental del Departamento de Recursos Naturales de la tribu, quien lideró el proyecto junto a la bióloga de humedales Michelle Bahnick en 2023. El objetivo era combatir la hierba canaria, una planta invasora que asfixia los canales de agua y deja el hábitat del salmón expuesto a aguas más cálidas y con menos presas disponibles, según Northwest Treaty Tribes.
Cómo se armó el experimento con islas voladoras
Los pallets fueron plantados previamente en el criadero Wallace Creek Hatchery, del Departamento de Pesca y Vida Silvestre de Washington, y luego trasladados uno por uno por aire hasta el humedal infestado. Se distribuyeron en tres parcelas de 15 por 18 metros aproximadamente, con la expectativa de que el abeto de Sitka, el cedro rojo del oeste y los arbustos arraigaran y generaran sombra, insectos y un hábitat complejo que mejorara las condiciones para el salmón.
“Uno de los beneficios que esperamos que brinde esta técnica es establecer o restablecer plantas nativas en un área demasiado difícil o peligrosa para acceder en vehículo, o demasiado riesgosa para intervenir”, explicó Gray.
Según describió, la lógica del método es simple: “Si uno pone esencialmente esta isla encima del pasto invasor, le está dando a todo lo que hay sobre ella una ventaja”.
Para medir el éxito de la técnica, la tribu no se limitó a probar una sola idea. También instaló 1.050 estacas vivas de sauce -350 por parcela- en tres parcelas de comparación, utilizando un método de restauración más antiguo y ya probado. Se dejaron además tres parcelas sin plantar, a modo de control.
Antes de cualquier intervención, la cobertura vegetal de cada parcela fue evaluada mediante el método de intersección de línea, una técnica estándar que permite monitorear con precisión los cambios futuros. El humedal pertenece a la tribu, que lo compró para restaurar el hábitat a lo largo de Bear Creek, un afluente del río Wallace donde se sabe que habita el salmón coho. El financiamiento provino de una subvención para desarrollo de programas de humedales de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés), que promueve proyectos de demostración innovadores.
El regreso de la fauna
Tres años después de la intervención, el proyecto ya muestra señales concretas. Según un resumen presentado ante la Asociación Nacional de Gestores de Humedales (NAWM, por sus siglas en inglés), la tribu planea monitorear las nueve parcelas de forma anual durante al menos cinco años, para determinar si los pallets trasladados por aire realmente ayudan a la vegetación nativa a sobrevivir y a desplazar por sombra al pasto invasor, en comparación con el método tradicional de estacas, informó Times of India.
Lo que le da credibilidad al proyecto, de acuerdo con el reporte, es justamente ese diseño comparativo entre dos métodos y un grupo control, según el medio citado. Pero los investigadores no solo observan las plantas: la verdadera medida del éxito es si la vida silvestre regresa a la zona, y ya hay señales alentadoras. Insectos, anfibios y aves comenzaron a usar estos refugios flotantes como parte de su hábitat.
Si la hierba invasora logra erradicarse por completo, los salmones jóvenes podrían volver a usar las aguas del humedal como un espacio seguro para alimentarse y crecer antes de emprender su larga migración hacia el océano abierto. Los ecólogos remarcan que la restauración de humedales rara vez se evalúa por lo que ocurre en la primera temporada de crecimiento: los nuevos plantines nativos necesitan tiempo para echar raíces, sobrevivir a inundaciones y sequías estacionales, y competir gradualmente con las especies invasoras hasta desplazarlas.
Este contenido fue hecho con la asistencia de inteligencia artificial y verificado por un periodista de El País.