Arca de Noé: los detalles del sitio arqueológico en Turquía que desafía a la historia

Un estudio de la Universidad Maimónides en el sitio Durupinar detectó actividad humana y materiales marinos en una zona de montaña, coincidiendo con las fechas del relato del Génesis.

Arca de Noé
El Arca de Noé es una embarcación descrita en la Biblia, en el libro del Génesis.
Foto: Pixabay.

Desde el inicio de la humanidad, las teorías que desafían nuestro pasado han generado un terreno incierto donde la ciencia, la historia y la fe se cruzan constantemente. En este escenario de certezas diluidas y mitos que cobran fuerza, el Arca de Noé se mantiene como uno de los misterios más fascinantes para la arqueología moderna. La embarcación, descrita en el Génesis como una construcción ordenada por Dios a Noé para sobrevivir al gran diluvio universal, ha encontrado un nuevo punto de análisis tras un hallazgo que podría confirmar el relato bíblico.

Un grupo de especialistas de la Universidad Maimónides identificó un espacio geográfico único en el sitio arqueológico Durupinar, una imponente estructura ubicada en el Monte Tendürek, al este de Turquía.

El equipo de investigación, liderado por el doctor Faruk Kaya, analizó muestras de suelo que revelaron la presencia de materiales marinos y arcilla con una antigüedad de 5.000 años. Este dato no es menor: la fecha coincide con el periodo cronológico del relato del Arca y los sedimentos sugieren actividad humana antigua en una zona que, milenios atrás, habría estado cubierta por las aguas.

Arca de Noé
Arca de Noé.
Foto: Pixabay.

Evidencias del período Calcolítico en el sitio Durupinar

Los resultados iniciales de la investigación sitúan la actividad humana en la región durante el período Calcolítico, también conocido como la Edad de Cobre. Esta etapa es fundamental para la historia de la civilización, ya que marca la transición en la que el hombre comienza a dominar los metales por sobre la piedra. Los rastros detectados en el suelo de Durupinar sitúan el hallazgo en el momento exacto del nacimiento de las primeras grandes civilizaciones, proporcionando pruebas de cómo estos pueblos enfrentaron cambios climáticos radicales y alteraciones bruscas en el nivel del agua en zonas de alta montaña.

La formación descubierta asombra a la comunidad internacional no solo por su composición, sino por su escala. El relieve mide aproximadamente 150 metros de longitud, una dimensión que encaja con las descripciones de los textos antiguos sobre la embarcación de Noé. Geólogos de diversos países han visitado este sector de Turquía para observar las paredes del sitio, cuyas formas asemejan vigas de madera. Según los expertos, la simetría del lugar y su forma de casco de navío exceden cualquier tipo de casualidad de la naturaleza, lo que refuerza la posibilidad de que la historia tenga una base en la realidad física.

Formación Durupinar
La formación Durupinar es una estructura rocosa que se formó hace miles de años y que tiene forma de barco.
Foto: Nohasarkscaner.

El diseño y la ingeniería del Arca según el Génesis

De acuerdo con las escrituras, el Arca fue una obra de ingeniería colosal para su tiempo, diseñada con una función específica: la flotabilidad extrema. Construida con madera de gofer y recubierta con brea para garantizar su impermeabilidad, la estructura contaba con tres niveles distintos para la distribución de especies y el almacenamiento de víveres por el lapso de un año.

Al carecer de timón o velas, la nave dependía enteramente de la corriente, un detalle que en el relato original subraya la protección divina sobre el destino de la embarcación en medio de la catástrofe.
La Nación/GDA

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