Un corto que esconde una larga historia

Entrevista. El director John Kahrs habló sobre su cortometraje "Paperman", toda una joya

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"Paperman" es el cortometraje que se exhibe antes de "Ralf el demoledor". Es toda una joya de animación digital procesada como si fuera manual, en blanco y negro y muda. Si es sensible, le esperan risas y suspiros.

En medio de la andanada de películas en 3D, de superproducciones ruidosas y explosivas de Hollywood (Ralf el demoledor lo es en cierto sentido), Paperman aparece como toda una rareza, acompañada este año por Frankenweenie, también en blanco y negro. Y si se tiene en cuenta que El artista, la última ganadora del Oscar, es en blanco y negro y muda, se verá que Kahrs y su corto tienen algo de compañía. "Lo bueno de esto es que ahora uno ve mucho más variedad que hace veinte años. Ves que las películas están empujando los límites de lo que es posible en animación, cosa realmente emocionante para mí".

Paperman cuenta una historia sencilla. Un joven empleado de oficina se cruza con una chica que le gusta de inmediato. Él se mete al edificio donde trabaja. Cuando la ve en una ventana enfrente, le tira aviones de papel, pero fracasa. El viento irrumpe sorpresivamente y cambia las cosas… pero no vale contar cómo se desarrolla la historia y menos cómo termina.

La animación fue hecha por computadora, pero luego los modelos y escenarios fueron redibujados con textura de lápiz y en dos dimensiones. El proceso es tal que el resultado final tiene un sutil toque tridimensional y volumétrico, pero el aspecto general es de un dibujo hecho a mano (porque el retoque fue hecho a mano cuadro a cuadro).

De alguna manera, la apuesta implicó remar contra la corriente. Pero la tradición de Pixar (ahora junto a Disney) ha sido dar lugar a directores nuevos para proponer cortometrajes antes de sus películas. Así apareció el genial Noche y día, probablemente uno de los mejores cortos de animación de la última década.

"Durante muchos años tuve esta idea", cuenta el director. "Como que la logré expresar en un storyboard antes de trabajar en Enredados, donde fui supervisor de los animadores. Cuando terminamos esa película los estudios no tenían nada para llenar el hueco de trabajo entre esa y Ralf el demoledor, así que decidieron hacer el corto. No esperaba darme con el salto tecnológico que emprendimos".

Su comentario sobre el storyboard (ilustración del guión en imágenes, casi como si fuera una historieta sin globos de texto) es porque al ser animador es su método preferido para explicar una historia; mostrarla y no contarla. A su vez, esa preferencia tuvo que ver con el hecho de que finalmente el corto sea sin palabras. "Creo que no tener diálogos hace que el corto sea universal, cualquiera puede verlo y entenderlo en todas partes del mundo. Acabo de volver de Japón y fue muy bien recibido. La música y el sonido… el sonido para mí implica poner una gran cantidad de detalles ahí para que ese espíritu universal sea completo. Para mí la música es aquello a lo que el sonido te lanza, es el destino final. Estoy muy contento con lo que hizo (el compositor) Christophe Beck".

En más de una oportunidad Kahrs ha dicho que es un gran admirador de la obra de Hayao Miyazaki, director de El viaje de Chihiro, Mi vecino Totoro y grandes películas. Sin embargo, agrega que para este corto en particular se inspiró mucho en películas de Frank Capra, particularmente ¡Qué bello es vivir!. También hay películas animadas de Disney como 101 dálmatas y El aprendiz de hechicero que sirvieron como referencia para los diseños.

EL FUTURO. A pesar del aire retro que tiene su corto, la técnica empleada ha dado pie a un nuevo proyecto, al que alude de forma indirecta. "Estamos trabajando en una prueba que espero que empuje la tecnología hacia el siguiente paso. Es como Paperman 2.0 y a la vez no lo es. John (Lasseter, realizador de las tres Toy Story y capo de Pixar) vio el corto y me dijo `muy bien chico, lo hiciste bien; ahora hacé esto`. Trabajamos ahora con imágenes con follaje y ambientes orgánicos, que es básicamente lo opuesto a lo que fue Paperman. Así que tenemos todo el espectro de la realización para resolver qué hacemos. No necesariamente nos meteremos ahora en una película. No haremos eso. Lo empujaremos hacia el siguiente nivel para ver la viabilidad y la ejecutabilidad de todo esto que probamos".

Para Kahrs la búsqueda por la resolución de problemas técnicos está indisolublemente atada a la búsqueda artística. Cita el ejemplo de la historia de las películas de Disney y los problemas y desafíos de animación que fueron resolviendo, uno tras otro, con un avance año a año.

"Creo que Paperman es como intentar atacar cosas similares y concentrarse en cómo hacer que los personajes sean emotivos y actúen. Creo que el próximo paso tiene que ver con fenómenos naturales. A su manera todo esto tendrá su propia pequeña historia que resumirá la historia de la primitiva animación, de los personajes generados por computadora y lo que vino después".

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