Redacción El País.
A días del inicio oficial de la temporada 2026 del fútbol uruguayo —prevista para el 1º de febrero— el negocio de las transmisiones atraviesa horas decisivas. Mientras los hinchas esperan saber por qué pantalla podrán ver el clásico del domingo entre Peñarol y Nacional, final de la Supercopa, detrás se libra un pulseada decisiva que involucra a varios actores: la AUF, Tenfield, DirecTV-Torneos y finalmente, las empresas de cable y las plataformas, como Antel TV, que llegan a los usuarios.
El nuevo mapa de derechos, surgido tras la licitación impulsada por la AUF, abrió un escenario inédito: por un lado, DirecTV–Torneos se quedó con los derechos para el cable (por 31,8 millones de dólares anuales); por otro, Tenfield obtuvo la comercialización del streaming (por 17,5 millones). En medio, las autoridades buscan imponer medidas para regular la flamante competencia como forma de que los contratos y sus montos puedan respetarse.
En cuanto al cable tradicional y según supo TV Show, las negociaciones están prácticamente cerradas entre la mayoría de los cableoperadores y DirecTV–Torneos, tanto en Montevideo como en el Interior. Hubo un tire y afloje en cuanto a precios pero el acuerdo sería inminente. No obstante, los arreglos no se formalizan porque resta un paso previo clave: la firma de los contratos entre la AUF y las empresas ganadoras de la licitación.
En este sentido, el principal escollo se refiere al contrato con Tenfield por el streaming, según informó el periodista Rodolfo "Pillo" Larrea, en Tirando paredes. De acuerdo al periodista, la AUF busca imponer dos condiciones a la empresa a la hora de comercializar la señal de streaming, condiciones que según Larrea "no estaban en los pliegos de la licitación".
"Quieren imponer que el streaming no sea casteable, o sea que no se pueda pasar la señal de un dispositivo móvil (celular o tablet) al televisor", dijo Larrea. Otros informantes confirmaron la existencia de esta condición y añadieron que se busca la manera en que la señal del fútbol uruguayo venga encriptada para impedir esa posibilidad, hasta ahora permitida, a los usuarios. Aunque dudó de la efectividad real de esta medida en virtud de la galería de aplicaciones disponibles, Larrea agregó: “Quieren que el streaming quede limitado al dispositivo móvil”.
Además, la AUF impondría en el negocio del streaming la condición comercial de que aquellas empresas cableras que quieran adquirir la señal deben previamente contratar los derechos para el cable tradicional, que le pertenecen a DirecTV - Torneos. Con esta cláusula, la AUF busca bloquear la opción de que los cableoperadores ofrezcan el fútbol solo por streaming, una alternativa que varias venían evaluando como forma de abaratar costos y adaptarse a los nuevos consumos.
Estas medidas, de concretarse, afectan también a Antel, que tiene un preacuerdo con Tenfield para incluir el fútbol en sus prestaciones de Antel TV. Por lo tanto, el diferendo es seguido de cerca por las autoridades del ente estatal de comunicaciones.
La AUF, encabezada por Ignacio Alonso, había adelantado que buscaría impedir una competencia directa entre el cable y el streaming como forma de proteger al primero, con menor perspectiva de crecimiento. Este miércoles habrá una reunión clave en la AUF entre los abogados de las partes con miras a solucionar las diferencias y que se puedan firmar los contratos que permitan la transmisión y normal televisación del partido clásico de este domingo.
La producción audivisual del partido tendría que estar a cargo de Tenfield, que igualó en los últimos días por este lote. Pero el contrato tampoco está firmado y crece la incertidumbre.
“El contrato con DirecTV–Torneos no se firmó todavía porque se quiere ver si prosperan estas condiciones respecto al streaming de Tenfield. La AUF está haciendo los mandados a DirecTV para que le cierre el negocio del cable”, afirmó Larrea sin medias tintas.
Acuerdos con los cables cerca de cerrarse
Mientras tanto, el acuerdo con los cables aparece prácticamente cerrado, a la espera de que se despejen las últimas incógnitas jurídicas. El trasfondo, sin embargo, deja en evidencia algo más profundo: el inicio de una nueva etapa en el fútbol uruguayo, donde el choque entre el modelo del cable y el crecimiento del streaming, con la grieta de fondo que impera en el fútbol local desde hace años.
El comienzo de las negociaciones con los cables había sido tirante por razones de costos. La licitación por lotes realizada por la AUF dividió los derechos entre plataformas y obligó a los cableoperadores a negociar por separado el fútbol para TV tradicional y para streaming, un esquema inédito en el mercado local. A diferencia del modelo anterior —cuando Tenfield ofrecía un paquete único—, hoy el producto se comercializa por vías distintas, lo que elevó los costos y generó tensiones.
En la negociación con los cables del Interior, por ejemplo, el consorcio DirecTV–Torneos presentó una propuesta para que el fútbol sea ofrecido exclusivamente en un paquete premium, con un costo superior a los 500 pesos por abonado. Luego de un período de negociaciones, los costos se ajustaron y además, los cableros quedaron en libertad de ofrecer el fútbol como producto premium o incluirlo en el básico, según confirmaron desde CUTA (Cámara Uruguaya de Televisión para Abonados del Interior).