CARNAVAL 2022

Cayó la Cabra y la cuarteta de la polémica: tres miradas al primer escándalo del carnaval

Un pasaje de alusivo a la muerte de Jorge Larrañaga generó controversia en la prueba de admisión. Tres periodistas de carnaval analizan el caso

Cayó la Cabra en la prueba de admisión 2021. Foto: José Arisi - CarnavalEnFotos.com
Cayó la Cabra en la prueba de admisión 2021. Foto: José Arisi - CarnavalEnFotos.com

Dieciséis segundos. Cuatro versos, un cuarto de minuto y un tuit fue todo lo que se necesitó para que a falta de más de dos meses para el comienzo del concurso, se desatara la primera gran polémica de un nuevo carnaval uruguayo. ¿La protagonista? Cayó la Cabra, por un pasaje de texto que refiere a la muerte de Jorge Larrañaga.

El 4 de noviembre, la murga llegó al Teatro de Verano para presentar un fragmento de su espectáculo En una, en busca de un lugar en el Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas. “Hay orden de no aflojar’, fue la promesa de Larrañaga. Y hasta último minuto, parece, fuerte la militaba. Aún no se sabe mucho de su partida inoportuna, lo que todo el mundo sabe es que estaba en una”, cantó el coro en el salpicón y eso generó una impresión inmediata de los comentaristas radiales que, en algunos casos, señalaron al pasaje como un gesto innecesario y de mal gusto. Y nada más.

Los ánimos se caldearon recién este miércoles, cuando el hijo del ex ministro del Interior, Jorge Larrañaga Vidal, se hizo eco de lo ocurrido. “Si Cayó la Cabra está tan interesado en saber cómo murió mi padre, me puede llamar y le saco las dudas. Es triste que se intente hacer humor con un hecho tan doloroso”, escribió en Twitter, e invitó al conjunto a ofrecer sus disculpas. Entonces, el director escénico de las Cabras, Camilo Routin, dijo a El País que había interés de comunicarse con Larrañaga Vidal y deslizó la posibilidad de revisar el texto en caso de conseguir la clasificación, que efectivamente se logró.

El reglamento permite a los participantes modificar hasta el 50 por ciento de la propuesta presentada en la prueba de admisión, que ya es apenas una parte de la que se verá una vez en competencia.

Lejos de zanjar la polémica, ambas declaraciones encendieron la mecha de una bomba que las redes sociales hicieron estallar. Se pronunciaron figuras públicas, periodistas, seguidores del carnaval y público en general, con opiniones tan diversas que iban de pedir la descalificación a la celebración de un “chiste negro”.

Ayer, la bancada del Partido Nacional presentó una declaración a la Intendencia de Montevideo, a la que le pidió que repudie los “comentarios injuriosos” de la agrupación, que solicite retirar los versos en cuestión, y que rechace cualquier discurso de odio. Al cierre de esta edición, la murga mantenía una reunión y no iba a dar declaraciones al menos hasta finalizado ese encuentro.

Para Guzmán Ramos, periodista de Calle Febrero y Siempre Carnaval, la mediatización de esta polémica (que tuvo más impacto en redes que en el mundo del carnaval propiamente dicho), “demuestra que el sistema político y la sociedad en general están atentas a los discursos carnavaleros. Eso, independientemente del valor artístico de la propuesta, pone al carnaval en un lugar de debate y prueba que sigue teniendo una vigencia fuerte como indicador de un evento social masivo”.

Tanto él como sus colegas Marcelo Fernández y Diego Castro, coinciden en tres aspectos fundamentales: en que la cuarteta es desafortunada; en que pensar en una posible sanción a la murga es entrar en el terreno de la censura; y en que hay que tomar el caso en su justa medida.

“No será la primera vez que se vea alguna cuarteta fuera de lugar”, dice Marcelo Fernández, otra de las voces de Siempre Carnaval de Sport 890. “Estamos muy lejos de que esto sea para una censura, pero así como opinamos, más allá de que algunos puedan pretender disfrazarlo de humor negro, hay cosas que a mí me parece que no están buenas y (la cuarteta) particularmente no me gustó nada”.

“Tampoco vamos a matar gente cuando la misma clase política se encarga de decir cosas peores, de un lado y del otro”, opina Diego Castro, periodista de Telemundo y de Universal 970 AM. “Hemos escuchado, de figuras públicas que tienen mucha más responsabilidad que una murga, decir cosas peores de opositores políticos, deportivos o lo que sea. Hay que darle a todo esto su justa medida”.

antecedentes

El pasado y el contexto

Carnaval tras carnaval, la discusión sobre los límites del humor se pone sobre la mesa, con controversias vinculadas a la nueva agenda de derechos o a la figura de lo políticamente correcto.

En 2013, el hoy presidente del Sodre Martín Inthamoussu denunció, a través de una carta, la homofobia en la fiesta de Dios Momo, por el personaje Gayman que Walter “Cucuzú” Brilka encarnaba en humoristas C4. Cucuzú pidió entonces que se entendiera la humorada en el contexto carnavalero, y reclamó: “¿De qué nos vamos a reír, de las gallinas?”.

En 2017, la murga Momolandia protagonizó una de las grandes polémicas de la temporada, por un cuplé en el que se caracterizaba a Mercedes Menafra riéndose tras la muerte de su marido, Jorge Batlle, quien había fallecido en octubre de 2016. Las redes fueron terreno fértil de pronunciamientos y críticas y Charly Álvarez, quien interpretaba a la ex primera dama, también se resguardó en los códigos carnavaleros.

“El carnaval es sátira”, declaró el actor ante el que podría considerarse el antecedente más similar a la controversia de turno.

Cayó la Cabra 2021. Foto: Instagram @cayolacabra
Cayó la Cabra 2021. Foto: Instagram @cayolacabra

Antes, en 1988, Araca la Cana causó revuelo por la ejecución de su cuplé de El Judas, un muñeco de trapo que funcionaba como caricatura del entonces presidente Julio María Sanguinetti y al que en pleno concurso, Eduardo Artigas Pérez arrastró, golpeó “y le hizo de todo”, según relata Néstor Pallares en el libro 100 veces murga: Relatos esenciales de la murga uruguaya, de Ramos y Fabián Cardozo. Dos miembros del jurado que Pallares presidía se negaron a puntuar al conjunto (lo terminaron haciendo), porque lo que habían visto era “una falta de respeto”.

En ningún caso hubo sanción o descalificación. En el caso de Araca, fue el propio jurado el que calificó mal la actuación que causó disgusto.

“Soy tan contrario a la cuarteta como a los que piden sanciones mayores. La censura mayor, en estos casos, es que la gente le dé la espalda a este tipo de versos”, dice Fernández.

La polémica le llega a Cayó la Cabra en uno de sus carnavales más especiales. Fue una de las murgas más golpeadas en 2020 por las denuncias de acoso y abuso sexual realizadas en el marco de la campaña virtual Varones del Carnaval, y eso trajo cambios importantes en la conformación del plantel. El principal fue la salida de su director responsable, Lucas Pintos, un movimiento que obligó al conjunto, por cuestiones reglamentarias, a dar la prueba de admisión a pesar de haber entrado a la liguilla del último carnaval, el de 2020.

Virginia Gervasio tomó el lugar de Pintos y en octubre, cuando se anunció la fecha para su prueba de admisión, las Cabras manifestaron en sus redes: “Con nuestra historia como bandera, el deseo de volver y la convicción de que el cambio es permanente, elegimos volver a cantar [email protected] Cayó la Cabra es el lugar desde donde elegimos transformar y transformarnos”.

Para Diego Castro, si la murga pudo recomponerse ante ese cimbronazo, podrá sortear esta polémica. Y avisa: “Si cada cosa que se diga va a tener este tipo de repercusión, esta vez vamos a hablar más de carnaval que de política, de deporte y de cosas que realmente importan. Porque va a haber palo, y van a ser palos duros”.

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