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La serie del momento es un thriller de terror y está inspirado en la tragedia de los Andes

"Yellowjackets", disponible en Paramount+, está protagonizada por Melanie Lynskey, Juliette Lewis y Christina Ricci. Stephen King ya le dio su aprobación

Imagen de la serie "Yellowjackets". Foto: Difusión
Imagen de la serie "Yellowjackets". Foto: Difusión

Un equipo deportivo va a competir fuera de su ciudad, pero el avión en el que viaja se estrella en una zona montañosa y la tripulación y varios pasajeros mueren en el acto. Los sobrevivientes racionan la poca comida que tienen a mano y adaptan su funcionamiento a la escala de una pequeña sociedad, a la espera de un rescate que día tras día parece más lejano. Eso, hasta que la posibilidad de comer carne humana se cruza en sus caminos. Décadas después de lo ocurrido, los traumáticos hechos todavía marcarán las vidas de quienes lograron salir de semejante infierno. ¿Le suena?

La historia, ligeramente inspirada en la tragedia de los Andes, es la de Yellowjackets, la serie del momento. Lejos de las plataformas masivas, la ficción de Showtime se ha convertido en una cita obligatoria para los fanáticos del thriller gracias al boca a boca. En Uruguay está disponible en Paramount+, y su primer capítulo también se ve en Cablevisión Flow.

El último en recomendarla y validarla fue el mismísimo maestro del terror, Stephen King, que a través de su muy activa cuenta de Twitter manifestó: “Yellowjackets es una gran historia de supervivencia, una gran historia de misterio, y tiene una buena cantidad de momentos horribles. Lo que también tiene, que muchos programas actuales no, es una caracterización aguda y un sentido del humor mordaz”.

Es, si viene de una pluma así de aguda a la hora de mantener la tensión, el piropo que le faltaba a la creación de Ashley Lyle y Bart Nickerson, que se estrenó en noviembre y que este fin de semana lanzará el último capítulo de su primera temporada. Ya fue renovada para una segunda temporada y se habla de que tendrá varias más.

Pero el de King es uno más de los nombres que, en redes sociales, los medios especializados o, como esta cronista, en la intimidad de sus chats de WhatsApp, intenta explicar por qué a Yellowjackets no se la puede soltar.

La trama sigue, en dos líneas temporales, al equipo del título, un plantel de fútbol femenino de chicas de secundaria que es víctima de un terrible accidente. A la deriva en una zona silvestre y despoblada de Ontario, Canadá, las muchachas deben encontrar nuevas líderes, alimentos y algo que les permita no enloquecer ante la incertidumbre y la desolación. Pasarán en el lugar 19 meses.

De un lado, el relato se concentra en la inmediatez después del accidente ocurrido en 1996. Del otro, se enfoca en las vidas disfuncionales de algunas de las sobrevivientes, que se ven acorraladas cuando empiezan a recibir misteriosas amenazas relacionadas a algún secreto asociado a lo pasado hace 25 años. En el medio, está el fantasma del canibalismo como una niebla que lo envuelve todo: la supervivencia, el espiritismo, el morbo y un secreto —o varios— que todas quieren mantener a salvo.

Una de las principales fortalezas de Yellowjackets es el manejo de la información. Tras un inicio a lo Game of Thrones, con un macabro hallazgo entre la nieve y la revelación inmediata de la existencia de, por lo pronto, un clan caníbal, las escenas se alternan constantemente entre lo que ocurrió y lo que ocurre ahora, cuidándose de no dar más de la cuenta. Todo es develado en cuotas ínfimas y el espectador cruza el umbral de la mitad de temporada a ciegas: lejos de que los misterios empiecen a despejarse, hay siempre un giro a la vuelta de la esquina pronto para desviar el camino y garantizar la incertidumbre.

Esa forma de intrincarse, lenta pero segura, hace que la tensión esté constantemente a tope. Lo pasional, lo racional y lo sobrenatural se cruzan en un terreno donde nada es lo que parece y que se ambienta con una banda sonora sin desperdicio. Hole, INXS y Portishead delimitan un perfil lúgubre, angustiante y dramático que exhala adolescencia.

Pero si el guion, el ritmo y la música funcionan es porque hay un cuadro de actrices comprometidas con sus personajes. Los rostros conocidos aparecen en las versiones adultas: Melanie Lynskey, la obsesiva novia de Charlie Sheen en Two and a Half Men, es la indescifrable Shauna; Juliette Lewis, nominada al Oscar por Cabo del miedo (1991) es la corrompida Natalie, Christina Ricci es la desquiciada y fabulosa Misty; y Tawny Cypress (House of Cards, Unforgettable) es Taissa, impredecible aspirante a senadora.

Christina Ricci es Misty en "Yellowjackets". Foto: Difusión
Christina Ricci es Misty en "Yellowjackets". Foto: Difusión

En la versión joven, con el mismo nivel y como un notable acierto de casting, están Sophie Nélisse (La ladrona de libros), Sophie Thatcher, Sammi Hanratty y Jasmin Savoy Brown (The Leftovers) respectivamente. Y se les suma Ella Purnell como Jackie, la bella y popular mejor amiga de Shauna.

Yellowjackets se sostiene en estas nueve mujeres para ofrecer una historia tan atrapante como adictiva. Las posibles fisuras del planteo quedan solapadas por un thriller de terror con matices repulsivos, que busca hablar de lo más primal del ser humano.

La inspiración en el accidente del equipo uruguayo de rugby ocurrido en 1972 es, dijeron los creadores a Forbes, apenas un punto de partida (también lo es la llamada expedición Donner, otro caso histórico de supervivencia extrema). Apenas el lugar en el que se pararon para darle forma a unas protagonistas que, segun Lye y Nickerson, nunca se sintieron tan vivas como aquella vez que fueron salvajes.

Quizás sea el vértigo de esa sensación el que cruza la pantalla con tanta fuerza que hace de Yellowjackets un nuevo vicio.

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