RESEÑA

"El Marginal 4": en su nueva temporada, la serie de Netflix baja hacia el infierno

El País adelanta lo que se podrá ver en la cuarta temporada de la serie argentina, que se estrena el miércoles en Netflix con Nicolás Furtado y Juan Minujín

Nicolás Furtado es Diosito en "El Marginal 4". Foto: Cortesía de Netflix
Nicolás Furtado es Diosito en "El Marginal 4". Foto: Cortesía de Netflix

Tres años después de su última despedida, El Marginal está de vuelta. La serie argentina más popular de Netflix estrenará su cuarta temporada este miércoles y continuará así los hechos de la primera, aquella que por 2016 deslumbró a la audiencia.

Tres años después, El Marginal está de vuelta y su regreso es con todo. Sebastián Ortega, su creador, lo demuestra sin respiro durante los primeros cuatro capítulos, a los que accedió El País.

Directa y frontal, la serie carcelaria despliega su esencia y hace uso de señas características para confirmar que aunque el tiempo pase, sigue siendo tan buena como en su origen. Y, por si se le olvidó, extremadamente agresiva. En los 82 minutos del episodio que reabre la historia, el espectador le tiene que hacer frente a dos largas escenas de tortura, un intento de violación, un asesinato y un intento de suicidio. Y será peor.

Es que en El Marginal, la única forma de llegar a destino es la crudeza, porque acá todo se trata de transitar el infierno. El nuevo guion lo enfatiza cuando la Divina Comedia de Dante Alighieri se vuelve una referencia constante, con incidencia en el destino de uno de sus personajes principales. “Busca la libertad, que sabe cara, quien por ella de vida se desnuda”, lee el Pastor de Juan Minujín cual si fuera un versículo de la Biblia. Y se aferra, porque la literatura también puede ser una cuestión de fe, y porque adentro de un infierno siempre puede haber otro peor. Lo tendrá que descubrir pronto.

La cuarta temporada inicia meses después del motín que terminó con un incendio fatal en el Penal de San Onofre, es decir, lo que ocurrió en la primera temporada (la dos y tres, de 2018 y 2019, fueron precuelas).

Ariel Staltari en "El Marginal 4". Foto: Cortesía de Netflix
Ariel Staltari en "El Marginal 4". Foto: Cortesía de Netflix

Por entonces Minujín, el ex policía Miguel Palacios, había entrado a San Onofre con otra identidad (Pastor) y una misión secreta. Allí se vinculó con Juan Pablo “Diosito” Borges (Nicolás Furtado) y la historia entre ambos incluyó amistad, amor, romance y traición. Pastor terminó asesinándolo, pero dicen que yerba mala nunca muere.

Ahora se vuelven a ver las caras en Puente Viejo, una prisión regida por el despiadado Benito Galván (Rodolfo Ranni). Pastor fue detenido tras un intento de fuga junto a Ema (Martina Gusmán) y sus dos hijos; la banda de los Borges, comandada por Marito (Claudio Rissi), llega tras ser condenada a cadena perpetua por San Onofre.

De los viejos tiempos están, además, los sobrevivientes de la Sub 21 con César (Abel Ayala) a la cabeza, y nuevos reclutas.

A todos les tocará, de una u otra manera, vincularse al clan de Coco (Luis Luque), el preso más poderoso de la cárcel, cuya familia incluye a los actores Facundo Espinosa y Ariel Staltari, el recordado Walter de Okupas.

Rodolfo Ranni en la cuarta temporada de "El Marginal". Foto: Netflix
Rodolfo Ranni en la cuarta temporada de "El Marginal". Foto: Netflix

Entre la lucha de poder, los sueños de libertad y las múltiples formas de relacionarse con el otro, El Marginal crece. La serie exige que se ponga el cuerpo, completo y para eso están los desnudos frontales, los besos homosexuales pasionales, los combates y hasta ese encuentro de dos manos que se unen en la soledad de un viaje de drogas.

La serie exige y agranda un elenco que le da todo lo que ella necesita: el nivel actoral se eleva por las entradas de Luque y Ranni o por el contrapunto de este con el Antín de Gerardo Romano, y por el recorrido de sus figuras ya conocidas.

Mientras que Minujín se convierte en la encarnación del que lo ha perdido todo, Furtado lleva a Diosito a nuevos lugares y lo traslada desde la comedia que, se sabía, maneja muy bien, a la vulnerabilidad extrema como en su especie de confesión con el cura del penal, o la ternura, la inocencia, la humillación, la furia y el desesperado intento de hacer que Pastor lo quiera.

Diosito está quebrado, pero cada fragmento suyo tiene algo distinto que reflejar. Pastor es su complemento perfecto.

Diosito (Nicolás Furtado) y Pastor (Juan Minujín) en "El Marginal 4". Foto: Netflix
Diosito (Nicolás Furtado) y Pastor (Juan Minujín) en "El Marginal 4". Foto: Netflix

Y después, en medio de tanta testosterona, está Ana Garibaldi, la esposa de Mario Borges, que acá se empodera y brilla con apariciones que reclaman más lugar. A su Gladys le toca experimentar un hecho traumático y todo lo que está alrededor de eso lo aborda de una manera excepcional.

Porque cuando Pastor recibe a los Borges y les dice: “Bienvenidos a Puente Viejo. Bienvenidos al infierno”, en cierto modo le da la bienvenida a la temporada toda. El Marginal 4 es eso, el descenso continuo al averno: a lo peor de una cárcel, de una sociedad y de uno mismo. Y de esa caída, en la serie, nadie se salvará.

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