La serie llena de erotismo, perversión y venganza que se coló en los Globos de Oro y es ideal para maratonear

Una estrella de “House of Cards” y otra de “La casa del dragón” se unen en un thriller sobre un atípico triángulo amoroso que está condenado a terminar mal. ¿Dónde verla?

The Girlfriend
Daniel (Laurie Davidson) y Laura (Robin Wright), madre e hijo en la serie "La novia".
Foto: Difusión

Hay momentos en la vida en que uno entiende que es importante rendirse. Más bien, resignarse. Este es uno de esos: ante tanto lanzamiento musical, tanta película-que-hay-que-ver, tanta serie que en las redes se presenta como la mejor de la historia, estar al día es sencillamente imposible. Elegir qué consumir es, siempre, aceptar lo que se pierde. Sin embargo, en ese proceso hay una reconciliación con el tiempo: no hay que llegar a todo justo cuando acaba de estrenarse. Y eso está bien.

Toda esa reflexión para explicar por qué La novia, la serie que se estrenó en setiembre en Prime Video y tuvo presencia en la temporada de premios con, por ejemplo, una nominación a mejor miniserie en los Globos de Oro 2026, recién aterriza en estas páginas. No fue centro de las conversaciones, que en los últimos meses giraron alrededor de The Summer I Turned Pretty, el final de Stranger Things, Task, Pluribus y, aquí en la vuelta, Envidiosa. Pero conviene tenerla a mano para una maratón de verano.

Título, afiche e incluso concepto pueden confundir al espectador: un hijo doctor le presenta a su llamativa nueva novia a su absorbente madre y se desata la hecatombe. Algo parecido a Una suegra de cuidado, aquella con Jennifer López y Jane Fonda enfrentadas por, también, un doctor.

Pero de comedia, en La novia, casi nada. Basada en la novela homónima de Michelle Frances, la serie propone un thriller inteligente, un vaivén constante en el dilema de buenos y malos que puede hacer que el público cambie de bando en más de una oportunidad.

Alguno va a terminar justificando a las dos protagonistas. Quizás no está tan mal.

La suegra, Laura Sanderson, es Robin Wright, quien además firma como productora ejecutiva y directora de los tres primeros episodios; de la segunda mitad se encarga Andrea Harkin. Es el primer personaje principal de Wright en una serie desde House of Cards (Netflix), el drama político que la vio brillar y que se derrumbó tras las acusaciones contra Kevin Spacey por abuso sexual.

Es la primera vez de Wright en ese triple rol y lo último que apareció fue el coprotagónico: ha dicho que aceptó ser Laura porque no conseguían a nadie que pudiera interpretarla. Estuvo cuatro años desarrollando el proyecto que las productoras rechazaron una y otra vez. “Amazon nos dio luz verde a último momento, cuando estábamos en esa ventana crítica en la que íbamos a perder al elenco y tendríamos que guardarla en un cajón”, confesó en un panel de The Hollywood Reporter realizado en el Sindicato de Directores de Estados Unidos.

La novia, en tanto, es Olivia Cooke, la formidable Alicent Hightower de La casa del dragón, el spin-off de Game of Thrones. Y el novio / el hijo, condenado a elegir entre las mujeres de su vida, Laurie Davidson.

El argumento es concreto. Daniel (Davidson), heredero de un matrimonio bien, se enamora furiosamente de Cherry (Cooke), una agente de bienes raíces de melena granate y atuendos vistosos. Nada en ella puede pasar el filtro de Laura (Wright), una galerista que perdió una hija, tiene una relación abierta con el bueno de Howard (Waleed Zuaiter) y un vínculo que roza la tensión incestuosa con un hijo para el que tiene la vida resuelta.

Pero no es solo la amenaza de un reemplazo lo que enciende las alarmas de Laura, quien empieza a desconfiar de Cherry desde su primera conversación, cuando algunas cosas de su crianza no terminan de cerrarle. Entonces, la obsesión: la de la suegra por demostrar que la nuera no es quien dice ser; la de la novia por quedarse con el premio.

Desplegarán todas sus artimañas y jugarán su partido sin escrúpulos. El resultado será fatal.

Respetando al pie de la letra su slogan de que siempre hay dos versiones de una misma historia, la serie se construye en paralelo desde ambos puntos de vista, por lo que una misma escena puede aparecer dos veces, con cambios sutiles o evidentes en el tono, los diálogos, los gestos, la emoción.

Sobre eso, el propio Davidson dijo: “No se me ocurre otra serie que lo haga de esta manera, y la oportunidad única de interpretar las escenas dos veces y de contar el mismo acontecimiento desde un lado distinto es simplemente fascinante. La historia la escriben los vencedores, y eso es una parte enorme de nuestra serie”.

La novia es un triángulo amoroso y una tragedia griega, llena de erotismo, perversión y venganza. Pero también es una historia sobre la diferencia de clases, los mecanismos de los ricos, las posibilidades de los pobres. Para el caso, los Sanderson son millonarios, y Cherry, la endeudada hija de una carnicera y un obrero que terminó en un residencial tras un sospechoso accidente, y aspira a —o sueña con— un futuro mejor.

Laura va descubriendo todo eso y alimentando sus temores sobre Cherry, a quien, en el mejor de los casos, ve como una arribista, y en el peor, como una psicópata. Cuando Daniel tenga un gravísimo accidente, tomará medidas drásticas con tal de quitar a la novia de la ecuación.

Comprender o juzgar, esa es la cuestión. La novia tiene algo de “elige tu propia aventura” y ese es uno de sus mayores encantos.

The Girlfriend
Daniel y Cherry, la pareja de la serie "La novia", son Laurie Davidson y Olivia Cooke.
Foto: Difusión

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