Actuaciones como la de Sarah Snook en All Her Fault aparecen muy cada tanto. Son finas, y le alcanzan un par de miradas para dar a entender de qué se trata esa famosa “verdad” que se le endilga a la actuación. ¿Cómo hacer sentir lo real en un artificio de ficción? ¿Cómo transmitir multitudes cuando se está cumpliendo con un trabajo? Exactamente como Snook en esta miniserie: como si los más de 600 músculos del cuerpo estuvieran haciendo un esfuerzo sobrehumano por no estallar.
Snook, quien ya había cautivado al mundo en el multipremiado drama Succession (este es, de hecho, su gran regreso a la televisión), es la fuerza de la naturaleza que se carga al hombro una de las mejores series del último tiempo. Un thriller de ocho episodios que se estrenó en noviembre en Estados Unidos, y dos meses más tarde llegó a América Latina.
Un mes después de su lanzamiento regional, sigue siendo de lo más visto en Prime Video en Uruguay.
Basada, como tantos de los estrenos recientes, en una novela —Su peor pesadilla (2021), de Andrea Mara; en Uruguay solo está disponible formato de libro electrónico—, la miniserie se ambienta en Chicago y es un crudo retrato de cómo la sociedad evalúa maternidad y paternidad con filtros extremadamente distintos.
Lo hace a través de la desaparición de Milo (Duke McCloud), un niño de cinco años al que su madre, Marissa (Snook) envió a una cita de juegos que organizó por mensajes supuestamente con una mujer, Jenny Kaminski (Dakota Fanning) a la que había conocido hace poco. Su mundo se derrumba cuando llega a la dirección indicada para descubrir que no es la casa de Jenny, que el número del que supuestamente le escribió su nueva amiga no está funcionando y que no tiene ni la más remota idea de dónde está su hijo.
Quién se llevó a la criatura y por qué no ha habido un pedido de rescate serán las principales interrogantes de una investigación liderada por el detective Alcaras (Michael Peña), que rápidamente empezará a sospechar de alguien de la acaudalada mesa chica. El drama ocurre en un contexto de clase alta, en la línea de Big Little Lies, con la que se puede encontrar una similitud.
En la lista están Marissa y su marido, Peter (Jake Lacy, de The White Lotus), ambos con trabajos que mueven millones. Los hermanos de Peter: Brian (Daniel Monks), discapacitado por un delicado incidente familiar, y Lia (Abby Elliott), adicta en recuperación. Colin (Jay Ellis), mejor amigo y socio de Marissa con historial de ludopatía. Jenny Kaminski, con quien la protagonista acababa de empezar una amistad cuando se vio involucrada en todo este embrollo. Y las niñeras, el eslabón más vulnerable de la cadena: Ana (Kartiah Vergara), la responsable de Milo y por tanto sospechosa inmediata —aunque esa idea durará poco—, y Carrie Finch (Sophia Lillis), la encantadora muchacha que se encarga de cuidar a Jacob, el hijo de la impecable Jenny.
La miniserie combina una construcción precisa y lenta de la tensión con el manejo justo de los plot twist, esos giros que cambian el rumbo de la trama. Se podría spoilear alguno, pero alcanza con decir que todos los personajes ocultan algo.
Cuando finalmente se devela la razón por la que Milo ha sido secuestrado, todo se complejiza camino a un final impredecible y, para más de uno, bastante cuestionable.
All Her Fault, quizás en su intento de ser formidable, se desarma tras el sexto episodio cuando le queda poco tiempo para terminar de procesar tanta información. Así, algunas decisiones se presentan de manera atropellada y la resolución del conflicto, el desenlace del villano, tiene un aire de fantasía con gusto a poco. Pero el espectador lo puede dejar pasar.
Creada, escrita y producida por Megan Gallagher, la serie produce un efecto adictivo mientras aborda con mucha precisión el asunto de la presión social sobre las mujeres, que hacen malabares entre la maternidad, los hijos, el matrimonio y su propia individualidad mientras conviven con hombres que se limitan a excusarse y a “ayudar” en las tareas compartidas. Son gestionadoras de la felicidad de sus entornos, pero también responsabilizadas ante el primer fallo.
En un interrogatorio al inicio de la investigación, Marissa responde todas las preguntas —cómo estaba vestido Milo esa mañana, cómo se llama el maestro de su clase y así— y Peter se limita a mirar con el gesto imperturbable. Los productores dijeron a Variety que se inspiraron en todos esos videos de TikTok en los que, como si fuera un chiste, padres ni siquiera saben cómo se llaman las amigas de sus hijas.
La showrunner Gallagher se vale de frases breves, microgestos y muchas miradas para construir ese relato, que prescinde de monólogos de empoderamiento salvo por la brutal escena en la que Jenny (Fanning) dice que está cansada de ser increíble y pretende sonreír mientras su propio mundo se viene abajo.
Es un retrato crudo, ascético, que no precisa de grandilocuencias para llegar al hueso.
Pero sobre todo, está Sarah Snook. Su trabajo en All Her Fault, contenido por un elenco a la altura de las circunstancias, es una clase magistral de actuación. Le valió el premio de la crítica a mejor actriz en una miniserie o película para televisión —también estuvo nominada a los últimos Globos de Oro, al igual que la serie— y es en gran parte por lo que hacen sus ojos, por la forma en la que aprieta los labios o tensa el cuerpo en un intento extremo por mantenerse en pie.
Marissa es una mujer desesperada, una madre perdida en la peor de las pesadillas. A punto de romperse, absolutamente incapaz de claudicar.
“Una de las primeras anotaciones que hice en mi guion fue: ‘Debo encontrar diferentes maneras de llorar’”, le dijo Snook a Variety. Esa es la clave de su soberbia actuación: el amplísimo abanico emocional que recorre a pura sutileza.
En una conferencia de prensa previa al estreno, explicó cómo decidió que esta fuera su vuelta a la pantalla chica tras el arrollador éxito de Succession. “Fue algo enorme... Me cambió la carrera, así que mi plan de ahora en más es elegir cosas que fueran diferentes, pero también no comparar. No es algo que pueda superar nunca como experiencia ni como mundo. Significó muchísimo para mí, así que encontrar algo distinto era realmente importante. Y siento que esto lo es”.
No es necesario conocer a su Shiv Roy para conmoverse con su Marissa Irvine, otro papel para no olvidar.
-
Pasión, hockey y un éxito inesperado: la serie que nació de un enojo con la homofobia y hoy es furor mundial
"Sirat: Trance en el desierto" es el triste viaje de un padre en una película imaginativa que va por dos Oscar
Disney+ estrena "Schitt's Creek", la serie que le dio uno de sus últimos grandes papeles a Catherine O'Hara