La muerte de Catherine O’Hara, una de las grandes comediantes del cine de Hollywood, coincide con la llegada de la serie que protagoniza, Schitt’s Creeka la oferta de Disney+.
La comedia que tuvo seis temporadas entre 2015 y 2021, le dio a O’Hara su primer premio Emmy como actriz (había ganado un 1982 como guionista de SCTV, un show de sketchs) y un Globo de Oro.
En SCTV, una usina de grandes comediantes, estaba Eugene Levy —otro canadiense con carrera en Hollywood— quien creó junto a su hijo Dan Schitt’s Creek, una de las series más elogiadas de la década pasada.
Inspirado por la curiosidad sobre la vida de los ultrarricos —y por la vez que Kim Basinger compró un pueblito en Georgia a finales de la década de 1980—, los Levy la ofrecieron a cadenas de cable y televisión abierta en Estados Unidos, pero todas la rechazaron.
Finalmente, juntaron los fondos como pudieron: primero cerraron con la Canadian Broadcasting Corp. que la estrenó en 2015. Luego ITV Studios de Europa entró como distribuidora y, al final, Pop TV completó el presupuesto.
Este acuerdo les dio a los Levy un nivel de control creativo poco común.
Pero no fue hasta que llegó a Netflix en Estados Unidos en enero de 2017 que disparó su audiencia en las temporadas siguientes y su presencia en redes sociales gracias a una fuerte campaña de marketing digital.
“Gracias a un encanto medio loco -una mezcla ganadora entre el ingenio ácido de sus personajes y la calidez fundamental de la serie- y al boca en boca, la serie pasó de sus orígenes humildes a lo más alto de la crítica televisiva”, escribió The New York Times.
En julio de 2019, apenas unos meses después de que los creadores anunciaran que la siguiente temporada sería la última, Schitt’s Creek fue nominada a cuatro premios Emmy, incluyendo mejor serie de comedia.
Antes de su estreno en Disney+, en Uruguay se había visto en Paramount+.
Schitt’s Creek sigue al clan de los Rose que tras perder toda su fortuna por un fraude, se enteran que su única propiedad es un pueblo remoto que compraron en broma.
Obligados a vivir en un motel de carretera, en sus 80 episodios, la serie narra la metamorfosis de los Rose de caprichosos y mal criados a tipos empáticos.
Johnny (Eugene Levy) intenta recuperar su dignidad empresarial, mientras Moira (O’Hara), con su vestuario extravagante y acento inclasificable, busca relanzar su carrera actoral. Los hijos, David (Dan Levy) y Alexis (Annie Murphy) protagonizan los arcos más conmovedores: David encuentra el amor genuino con Patrick, su socio en la tienda Rose Apothecary, y Alexis evoluciona de niña rica superficial a una relacionista pública independiente.
El elenco secundario es vital: Stevie Budd, la recepcionista del motel, se convierte en la mejor amiga de David, mientras los locales, como el torpe alcalde Roland Schitt y su esposa Jocelyn, o el veterinario Ted Mullens (que termina siendo el interés romántico de Alexis), aportan el tono cómico y le dan humanidad al asunto.
La serie también ha sido un faro para los espectadores LGBTQ, gracias a su representación relajada y progresista de una comunidad donde no existe la homofobia, y a la conmovedora historia de amor entre David y su socio.
“La idea era armar una comedia de personajes buenísima”, le dijo Levy, que es el padre de cejas prominentes en la saga de American Pie, a The New York Times en 2021. “Un buen trabajo de personajes donde realmente crees en ellos y te importan. Pasé gran parte de mi carrera ocupándome de eso mismo. Si logras eso, puedes llevar al espectador en un gran viaje en montaña rusa, alcanzando grandes picos para las risas y también grandes descensos para la profundidad emocional. Es un viaje divertido para llevar a tu audiencia”.
Con información de The New York Times