Pasión, hockey y un éxito inesperado: la serie que nació de un enojo con la homofobia y hoy es furor mundial

La serie canadiense "Heated Rivalry" ("Más que rivales") llega a HBO Max: de qué trata, cuándo se estrena y por qué es el fenómeno del que todo el mundo está hablando.

Imagen promocional de la serie "Heated Rivalry".
Imagen promocional de la serie "Heated Rivalry".
Foto: Difusión.

El 2025 terminó, para buena parte del mundo, con el final de Stranger Things. Pero mientras ese fenómeno se despedía, en Estados Unidos y Canadá, redes sociales y programas de televisión hablaban de otra historia: Heated Rivalry.

La serie, que llega mañana a HBO Max en Latinoamérica bajo el título Más que rivales, es una producción canadiense creada, escrita y dirigida por Jacob Tierney. Tras ser rechazada por varias plataformas, encontró en Crave —un pequeño servicio de streaming de Canadá— el espacio para desarrollarse. Estrenada el 28 de noviembre y compuesta por apenas seis episodios, fue inicialmente subestimada por HBO Max en Estados Unidos, pero en pocas semanas se transformó en un fenómeno inesperado.

Pedro Pascal fue uno de los primeros en amplificar el furor: compartió videos y reacciones de la gente, en bares, viendo la secreta historia de amor entre dos jugadores de hockey, Shane Hollander e Ilya Rozanov. Sus protagonistas, Hudson Williams y Connor Storrie, pasaron de ser prácticamente desconocidos a estrellas globales de la noche a la mañana.

Imagen de la serie "Heated Rivalry".
Imagen de la serie "Heated Rivalry".
Foto: Difusión.

En apenas ocho meses, ambos actores dejaron atrás trabajos como mozos en restaurantes para entregar premios en los Globos de Oro, captar flashes en los Grammy, codearse con figuras como Ricky Martin y Tom Blyth en desfiles de moda y hasta portar la antorcha olímpica rumbo a los Juegos de Invierno de Milán. Donatella Versace, Helen Hunt, Ayo Edebiri, Hannah Einbinder, Miley Cyrus y otras celebridades también declararon su admiración por esta serie de bajo presupuesto y filmada en apenas 36 días. Su desembarco en Latinoamérica y Europa —el viernes también llega a España— apunta a consolidarla como fenómeno global. Ya tiene segunda temporada confirmada.

Los números acompañan el éxito: a comienzos de enero la serie ya había superado los 600 millones de minutos vistos solo en Estados Unidos. La canción “All the Things She Said”, de t.A.T.u., volvió a ser tendencia gracias a la serie, al igual que la versión de Harrison que se escucha en la serie, hoy en el top viral de Spotify. Incluso Saturday Night Live le dedicó un (muy gracioso) sketch paródico, "Heated Wizardry", confirmando que el impacto había cruzado todas las fronteras.

Todo empezó desde el enojo.

La autora de las novelas en las que se basa la serie, la canadiense Rachel Reid, comenzó a escribir la saga Game Changers como reacción a la homofobia enquistada en el mundo del hockey. Publicada desde 2018, la serie literaria —seis libros ambientados en el hockey sobre hielo— se convirtió rápidamente en un éxito editorial. En español se titula Más que rivales, aunque aún no llegó a Uruguay.

Game Changers nació desde mi enojo con la cultura del hockey y lo claramente homofóbica que era y que sigue siendo”, explicó Reid a The Washington Post. “Toda la serie cuestiona y critica bastante a la NHL y a la cultura del hockey”.

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La serie "Heated Rivalry".
Foto: Difusión

La adaptación televisiva conserva ese espíritu, aunque si busca una serie de hockey, Heated Rivalry no es su serie. Sí tiene un fuerte contenido erótico, con escenas de desnudos y sexo, pero su verdadero impacto va más allá de lo provocador: propone una historia de amor sin castigos morales ni machismo tóxico, algo aún poco frecuente en la ficción, y casi inédito en el deporte.

Al igual que en los libros, la serie sigue durante varios años la relación secreta entre Ilya Rozanov (Storrie), un jugador ruso algo engreído y marcado por conflictos familiares que integra los ficticios Boston Raiders, y Shane Hollander (Williams), canadiense, disciplinado y destinado a convertirse en referente de los Montreal Metros, equipo del que su madre es fanática.

Entre sus puntos fuertes, además de su elenco, es la narración que se construye a partir de lo que ellos pueden permitirse: miradas y gestos en la cancha, el roce casi imperceptible de un zapato en una conferencia de prensa, mensajes por SMS a escondidas y encuentros secretos cuando sus equipos se cruzan. Porque entre un ambiente profundamente machista y sus propios fantasmas, su amor solo parece existir en instantes efímeros, lejos del mundo.

Imagen de la serie "Heated Rivalry".
Imagen de la serie "Heated Rivalry".
Foto: Difusión.

La química entre Williams y Storrie —más allá de las coreografiadas escenas de sexo— es uno de los pilares sobre los que se sustenta la serie. “Sus rostros capturan un cóctel complejo de sentimientos; su química es una locura y Storrie (oriundo de Texas) logra un impresionante acento ruso”, escribió Rachel Kurzius en The Washington Post. El New York Times la definió como “la próxima frontera de la cultura gay”, mientras que Kaiya Shunyata, del portal RogerEbert, afirmó que “la química de Williams y Storrie rivaliza con la de Bogart y Bacall” y la calificó como “una de las series más entretenidas del año” y “la serie queer más significativa del año”.

El entusiasmo también se refleja en IMDb, donde el quinto episodio —I’ll Believe in Anything— llegó a recibir un histórico 10 sobre 10 y hoy mantiene un 9,9, empatando con el elogiado capítulo Ozymandias de Breaking Bad. En Estados Unidos y Australia fue la segunda serie más vista de HBO Max semana tras semana desde su estreno.

El fenómeno, además, sigue creciendo, ya que Rachel Reid anunció que en setiembre publicará Unrivaled, continuación de The Long Game, centrada nuevamente en la historia de Hollander y Rozanov.

Al igual que otros éxitos de plataformas como Heartstopper o Young Royals (Netflix), el animé Yuri on Ice (Crunchyroll) o películas como Red, White & Royal Blue (Prime Video) y Challengers, Heated Rivalry muestra una relación LGBTQ+ en pantalla. Lo hace con una pasión sudorosa que se volvió tendencia, pero también con ternura, afecto y una emocionalidad poco habitual.

La psicóloga y sexóloga española Silvia Sanz explicó a El País de Madrid: “Estas historias muestran a hombres sexualmente accesibles, contrario a lo que solemos ver en la ficción heterosexual. Los protagonistas expresan deseo, miedos y conflictos internos, conectando con el anhelo de vínculos más intensos, emocionales y pasionales. No es tanto la orientación sexual, sino ese modelo de amor igualitario y emocionalmente más rico”.

Entre estadios repletos y habitaciones cerradas, Heated Rivalry encuentra la clave de su éxito en los pequeños gestos. Porque ahí, donde nadie mira, el amor deja de ser espectáculo y se vuelve refugio. Y tal vez por eso, ha conectado tan hondo en el mundo.

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