Citan a Mahía al Parlamento para 18 de febrero; Robert Silva critica “retrocesos” y Universidad de la Educación

Según el senador colorado, “hay un impacto importante y negativo” en la transformación curricular, y cuestionó que el FA “cree que los cambios estructurales van a traer la calidad de la educación”.

Jose Carlos Mahía.
José Carlos Mahía, ministro de Educación y Cultura.
Foto: Estefanía Leal/El País.

Redacción El País
El ministro de Educación y Cultura, José Carlos Mahía, deberá asistir a la Comisión Permanente del Parlamento, lo que hará en compañía al presidente de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), Pablo Caggiani, tras un llamado realizado por senador colorado, y exjerarca de la educación, Robert Silva.

El legislador indicó a El País que la convocatoria, anunciada inicialmente en diciembre y luego aprobada por unanimidad, se concretará el próximo 18 de febrero a partir de las 12 horas.

“Hay un impacto muy importante y negativo en todo lo que tiene que ver con la transformación curricular de los planes, los programas que van a la malla curricular, pero particularmente la forma de enseñanza. Se sacan los talleres optativos, se disminuyen las horas de alfabetización digital. Son errores, pero lo que es más importante es el cambio en cuanto a la orientación que habíamos establecido. Es decir, qué se enseña, para qué se enseña y cómo se enseña”, sostuvo.

Según Silva, todos estos elementos implican un “retroceso muy importante” en materia educativa y por eso dijo que pedirá a las autoridades que den explicaciones sobre “cómo va a seguir a futuro”.

Asimismo, el expresidente de la ANEP afirmó que se “ha dejado de aplicar un conjunto de estrategias”, que lo que buscaba era “cambiar la forma de enseñar”, con la meta de salir del formato del “profesor estático frente a un aula” para pasar al “trabajo interdisciplinario, en equipo, resolución de problemas, realización de proyectos, debates”.

Silva también apunta a una “desarticulación de la ANEP”: “La UTU (Universidad del Trabajo del Uruguay) anda por un lado, Secundaria anda por otro y Primaria anda por otro. Los cambios no están articulados entre los distintos subsistemas educativos. Por ejemplo, UTU resolvió no cambiar. Secundaria cambia. Primaria hace retoques”. De la mano de esto, advirtió que “se han desarticulado, por lo menos en UTU, varios centros María Espínola". Y eso es "lo más grave" que se está haciendo, sostuvo.

En estos centros se trabaja en un tiempo pedagógico extendido. Durante 8 horas diarias los alumnos participan de las actividades curriculares y a estas se suman las extracurriculares, cuyas materias tienen que ver con los intereses de los alumnos. También se trabaja en el vínculo de los estudiantes con la comunidad y en conocer la realidad de sus familias. Fueron una de las grandes apuestas de la pasada administración, y fueron unos 60 los que quedaron operativos al final de, pasado gobierno.

Otro cuestionamiento, dijo Silva, será “la pérdida del carácter universitario de aquellos estudiantes que ingresaron en el 2023 a las carreras de magisterio y de profesorado”.

“Hoy, si bien sigue vigente la Ley de Urgente Consideración y las resoluciones del MEC que le otorgan el carácter universitario a la formación de maestros y de profesores, al haber cambiado planes y programas, eso está cayendo en los hechos. Entonces se están cambiando las condiciones de egreso. ¿El gobierno actual cómo va a atender la pérdida de derechos de los estudiantes que van a egresar ahora y no van a tener título universitario?”, criticó Silva.

Consultado sobre la eventual creación de la Universidad de la Educación, cuyo proyecto de ley del Poder Ejecutivo ingresó al Parlamento el mes pasado, el dirigente colorado aseguró que el Frente Amplio “vuelve a caer en aquello que durante mucho tiempo tuvo”, que es “creer que los cambios estructurales van a traer la calidad de la educación”.

“Al contrario, pueden traer más burocracia. Nosotros en el gobierno anterior fuimos por un camino acordado entre todos que era el reconocimiento universitario a través del MEC y la generación de un instituto universitario dentro de la ANEP, para evitar esa dicotomía entre que el docente se forma en un lado y después ejerce en otro. En la ANEP se da esa sinergia positiva”, puntualizó.

En ese sentido, manifestó que el gobierno “cambia las cosas que se llevaron adelante en la educación sin evaluación de impacto, sin saber si son buenas o son malas, muchas veces por ceder a las presiones corporativas de cuestiones fuertemente ideologizadas, como está pasando, por ejemplo, en Secundaria o en formación docente”.

Así, Silva apuntó contra los sindicatos educativos y sostuvo que “hay un atronador silencio en complicidad con el gobierno de turno”: “Y no es que la educación no tenga problemas. Acá hay un acuerdo en donde se han conseguido muchas cosas de reclamos sindicales, y el sindicato no manifiesta públicamente sus oposiciones, que me consta que hay cosas para oponerse, pero no lo hace”.

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