El caso de Moisés Martínez abrió una inesperada polémica mediática entre su hermana, Sara Martínez, y el periodista Ignacio "Nacho" Álvarez. El cruce se da por cuestionamientos al abordaje periodístico del caso que hizo el conductor de La pecera y Todo se sabe y luego de la disposición judicial de otorgar prisión domiciliaria mientras se tramita la apelación de la condena.
Moisés Martínez fue sentenciado en primera instancia a 12 años de prisión por el homicidio de su padre, en un caso atravesado —según la familia— por años de abuso y violencia intrafamiliar. La reciente resolución que le permite esperar en su casa fue celebrada por sus allegados, con Sara como la principal vocera.
Sin embargo, el tratamiento mediático de las diferencias instancias judiciales también genera controversias. En un video difundido en sus redes sociales, Sara cuestionó con dureza a Álvarez —sin mencionarlo directamente— y llama al público a no dejarse llevar por el “periodismo amarillista”.
"Hay un periodista en particular que la verdad no vale ni la pena nombrarlo", dijo para luego hacer referencias a una entrevista que el comunicador hizo a Elena, una expareja del padre asesinado. En su testimonio, la mujer ofreció una versión distinta: habló de una “buena relación” del padre con su hija mayor y mencionó problemas de consumo y episodios de robo por parte de los hijos varones, entre ellos Moisés. "Él se preocupaba mucho por los hijos", dijo Elena, declarándose incrédula por lo sucedido.
La respuesta de Sara buscó contextualizar esos dichos. Apeló a la noción de trauma complejo para explicar por qué algunas víctimas (como sería el caso de su hermana) pueden mantener vínculos con sus agresores, y remarcó que los abusos fueron reconocidos y comprobados en el proceso judicial. También advirtió sobre el impacto emocional que la exposición mediática está teniendo en su familia, especialmente en una de sus hermanas.
"Les pido, por favor, que no se dejen llevar por el periodismo amarillista, que la gente aprovecha situaciones tan delicadas como esta para inventar, para hablar cualquier cosa. Gente sin herramientas y sin perspectiva de género y de trauma no van a entender cómo funciona (la dinámica del abuso)", dijo.
"Cuando denuncié a mi padre, que él salió de la cárcel, yo pensé que la había cambiado, de nuevo me pidió perdón. Yo de nuevo le creí y de nuevo intentó abusar de mí", añadió.
Luego, Martínez cuestionó la supuesta incidencia de un consumo de drogas de Moisés en el homicidio de su padre. "Se trae una situación de consumo. Si hubiera sido el móvil, a mi padre le hubiera faltado todo en la casa y de hecho tenía todo. Mi hermano no le tocó un solo alfiler", dijo reafirmando que el homicidio se habría cometido en respuesta al cuadro de abuso y violencia familiar ejercida por años por el progenitor.
Sara Martínez añadió que el aspecto consumo no surgió de la investigación y en la sentencia no figura como agravante.
"Tenemos un sistema judicial que está podrido que le da poca condena a los abusadores", comentó Martínez en otro tramo del testimonio. Ella denunció a su padre con 12 años y el hombre fue condenado por "atentado violento al pudor" a unos 3 años de cárcel, de los cuales cumplió la mitad por medidas sustitutivas.
Luego de esa condena, en 2010, no hubo nuevas denuncias sobre el padre, lo que fue considerado como elemento para la condena de Martínez.
"La Justicia cobra al grito", el fuerte reclamo de Nacho Álvarez
Por otra parte, Nacho Álvarez abordó este martes la reciente resolución judicial de prisión domiciliaria en términos críticos. Cuestionó que, pese a una condena y una confesión, se dispusiera la prisión domiciliaria en un caso de parricidio, lo que calificó como “excepcional”.
"¿Cuántos casos conocen ustedes de homicidio agravado que le den prisión domiciliaria?", preguntó a la audiencia dando cuenta de la excepcionalidad de la medida.
Luego de un mensaje de un oyente, Álvarez comparó la situación con el caso del exsenador Gustavo Penadés, acusado de abuso sexual pero aún sin condena que lleva dos años en prisión. "Penadés ni siquiera fue condenado. Moisés fue condenado y confesó. Penadés no. Recién ahora está en la etapa de juicio", dijo.
El periodista acusó a la Justicia de "cobrar al grito" con esta medida.
Nacho Álvarez no evitó el tono irónico en su editorial: "Un amor, Moi, así lo define la hermana. El mismo Moisés que afanaba su padre para comprarse pasta base y que lo mató de 15 balazos, que después hizo un pozo y le tiró kerosén por arriba. Al final cuando lo interrogaron confesó, dijo "sí yo hice justicia". El amor de Moi por suerte vuelve con su familia", comentó.
Además, polemizó con declaraciones previas de Sara, quien había afirmado que “es más grave abusar que matar a un padre”. "No sé si Sara es abogada penalista ahora", dijo y luego aclaró su visión: "Es terrible abusar, y si este hombre abusó de sus hijas, por supuesto que es algo absolutamente deplorable, detestable, por algo lo metieron en cana y además él confesó en su momento... Ahora, ¿es más grave abusar que matar a un padre? Bueno, por lo menos no es lo que el Código Penal estipula. Nuestra legislación prevé una pena mucho más alta para el parricidio, que sería el homicidio con agravantes por el vínculo", dijo.
Álvarez insistió en que los abusos denunciados son “espantosos”, pero sostuvo que “una cosa no quita la otra”, marcando distancia con la interpretación de la familia.
Mientras tanto, el caso sigue abierto. La condena de primera instancia fue apelada, y será un tribunal el que determine el futuro de Moisés Martínez.