Cada vez que la familia de Moisés Martínez iba al juzgado de Juan Carlos Gómez, salían desahuciados. El miércoles 8 de abril, aún más. Ese día la jueza María Noel Odriozola lo condenó a 12 años de cárcel. Pero este lunes, salieron llorando de la emoción. Su hermana saltaba de alegría. Por fin habían logrado lo que buscaban desde mayo de 2025: Moisés volvería a su casa.
La jueza que decidió condenarlo y entendió que, con intención, Moisés mató a su padre, este lunes explicó porqué, a su juicio, el joven podía recibir el beneficio del arresto domiciliario por 180 días. Aunque eso pueda sonar contraintuitivo, la ley establece que la sentencia sobre un caso (el fondo del asunto) y las medidas cautelares son carriles paralelos.
La ley uruguaya establece que todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario y que el estado de inocencia se destruye ante una condena firme. La condena contra Moisés no está firme. Puede ser apelada e incluso impugnada ante la Suprema Corte de Justicia. Por lo tanto, el joven debe seguir siendo tratado como inocente.
Entonces ¿por qué estaba preso? El Código del Proceso Penal prevé que aquellos imputados que no tengan condena firme pueden ser sujetos a medidas cautelares (entre ellas la prisión preventiva) cuando su libertad implique un riesgo para la causa. Inicialmente, la Fiscalía de Homicidios de 1 Turno había pedido que ingresara a la cárcel porque de cualquier otra manera él podría entorpecer la causa, puesto que existía la posibilidad de que interfiriera en las declaraciones de sus hermanas, que serían testigos claves en el juicio. También alegaron que existía riesgo de que buscara fugarse.
Este lunes, los nuevos abogados de Moisés, Rodrigo Rey y María de la Paz Echetto alegaron que el riesgo de entorpecimiento ya había desaparecido (el juicio culminó) y que el riesgo de fuga podía ser cautelado con un arresto domiciliario total con tobillera electrónica. Rey enfatizó que no debía de haber una "degradación del principio de inocencia" por el hecho de que su cliente haya obtenido una condena de primera instancia y resaltó que los tres tribunales de apelaciones que podrían intervenir en el caso han enviado a arresto domiciliario a imputados por crímenes más graves que los de Moisés basados en estos supuestos. El abogado dijo que la única intención de su representado es poder pasar tiempo con sus tres hijos: "Moisés logró romper un círculo de crianza y se convirtió en un padre distinto al padre que él tuvo”.También resaltaron que el joven colaboró con las autoridades cuando fue hallado. "Hacer pesar mas el hecho de que pueda recaer la condena a la posibilidad de que se revoque sería injusto", resumió Echetto.
La Fiscalía, por su parte, defendió su solicitud de que siguiera preso. La fiscal adscripta Natalia Pereira recordó que la ley obliga a la Fiscalía a pedir la prisión siempre que exista esta calificación jurídica. Pero la mayoría de la argumentación la llevó adelante la fiscal titular, Sabrina Flores, quien entendió que existe un riesgo real de que Moisés Martínez se fugue y eso solo puede evitarse con él en prisión. "Este es un caso único, sin duda. Acá no está en discusión la inocencia del condenado, lo que se está discutiendo es si corresponde que cumpla la pena o no", comenzó por decir, refiriéndose a que él no niega haber matado a su padre. A su vez, enfatizó que fugarse no siempre significa irse del país, sino que puede intentar esconderse dentro de Uruguay. Recordó también que para Moisés "esto no es Justicia", sino que la Justicia es lo que él hizo con su padre.
La jueza Odriozola resolvió otorgarle la domiciliaria y remarcó que para la ley, Moisés todavía es inocente y que la Corte Interamericana de Derechos Humanos explica que la "necesidad de la prisión preventiva" debe justificarse en el caso concreto y "en ningún caso" debe ser determinada por el tipo de delito imputado a la persona. Sostuvo que el riesgo de fuga que puede existir se cautela con el uso de la tobillera electrónica y destacó que esta medida puede favorecer la posibilidad de que el joven cumpla con un tratamiento psicológico.
Antes de que Odriozola expusiera su decisión, Moisés pidió la palabra y dijo: "Gracias por dejarme hablar. Yo lo que quiero decir es que si usted me da la tobillera, yo prometo, juro, si usted me da la tobillera yo le juro que la voy a mantener cargada todo el tiempo (...) Cuando mi cuñado amablemente me va a avisar de que iba a llamar a la policía, yo esperé ahí. Nunca fue mi idea fugarme sino yo me hubiera ido. Voy a esperar y si tengo que volver a la cárcel, lo voy a hacer. Lo que quiero es estar ahí más presente con mis hijos, como no lo he podido estar en todo este tiempo desde que estoy en prisión. Si es necesario que esté encerrado en un cuarto, lo voy a hacer. Solo quiero poder ser un padre más presente de lo que he sido este tiempo".
"El juicio paralelo no debe condicionar a la Justicia"
La exposición pública puso a la jueza que lo condenó en el centro de las críticas. Antes de dictar su fallo de este lunes, dijo unas palabras sobre el "juicio paralelo" que surgió y sostuvo que ello "no debe condicionar a la Justicia de ninguna manera porque estamos en un Estado de Derecho".
Indicó que ese "juicio paralelo de la sociedad" es "legítimo y puede llegar a ser útil, muchas veces, para repensar situaciones y leyes". "Yo no reniego de eso. Al contrario. Me parece que está bien (...) Esto no debe condicionar a la Justicia de ninguna manera porque estamos en un estado de derecho. Quien debe fallar conforme a derecho y con la pruebas que surgen en el proceso. No me voy a meter en la sentencia, algo voy a decir, sobre todo para él (Moisés) lo entienda (...) La sentencia analizó el contexto planeado por la defensa pero sosteniendo que la prueba no era suficiente para llegar al perdón, resultando ser agravado por el vínculo por ser el padre, que es una agravante objetiva", expresó.