El paso de Mónica Farro por Ejército de la mañana (Bondi Live) dejó una catarata de titulares. La vedette uruguaya habló de la reconstrucción mamaria a la que debió someterse recientemente, recordó los episodios de violencia de género que sufrió y sorprendió con una dura revelación sobre su adolescencia: contó que intentó quitarse la vida en dos oportunidades cuando tenía 13 y 16 años.
Farro brindó detalles sobre la reconstrucción mamaria a la que se sometió tras sufrir una rotura interna del tejido que sostenía una de sus prótesis. Además, reflexionó sobre el impacto emocional que tuvo ese cambio en su cuerpo y admitió que la relación con su imagen le generó mucha angustia.
Fiel a su estilo frontal, dejó una frase contundente sobre cómo vive ese aspecto de su identidad. "Mis pechos me hacen sentir quién soy, más allá de que yo no soy un par de tetas", expresó.
También recordó el conflicto que mantuvo con Sol Pérez durante la obra teatral Veinte millones y la acusó de haberla maltratado en el camarín y de atacar reiteradamente a su entorno. Según relató, llegó a hablar mal de su hijo y de su familia en un momento especialmente delicado, cuando su padre estaba gravemente enfermo.
Aseguró que, delante de todo el elenco, Pérez le gritaba "concha sucia" y deslizaba que ella integraba la obra no por su talento, sino por favores sexuales y económicos. Según Farro, nunca recibió un pedido de disculpas sincero y describió aquella temporada como "una locura".
En otro tramo de la entrevista volvió a referirse a la relación de "extrema violencia" que vivió entre 2008 y 2012. Contó que sufrió lesiones graves, entre ellas costillas rotas y la pérdida de dientes. En esa época era figura de Bailando por un sueño y recordó que, aunque el padre de su expareja tenía una relación cercana con la producción, Marcelo Tinelli siempre la apoyó. Incluso, según relató, la llamaba por teléfono para insistirle en que dejara a su agresor.
Sin embargo, el momento más fuerte de la charla llegó cuando habló de su salud mental. "No tengo 50 años al pedo. Viví de todo. Hasta tuve dos intentos de suicidio cuando era chica, en Uruguay. Tenía 13 y 16 años", confesó.
Consultada por Pepe Ochoa sobre qué la había llevado a esa situación, reconoció que no logra recordarlo con claridad.
"Fue hace muchos años. Recuerdo estar internada con mi madre y mi hermano diciéndome que había tomado pastillas. No sé, sentía que la vida no era lo que yo quería. Era muy chica", recordó.
Entonces, Fefe Bongiorno le comentó que quizás estaba atravesando una depresión, pero Farro fue contundente: "Tuve una infancia feliz, de padres hasta los 54 años juntos de casados. Ahora falleció mi padre hace unos años. Mi infancia siempre fue hermosa", aseguró.
Acto seguido, contó que nunca fue medicada y que siempre encontró alivio hablando con las plantas. También dijo que no asiste a terapia, aunque explicó que, tras los episodios de violencia de género que sufrió, consultó con especialistas, pero decidió abandonar el tratamiento porque sentía que las sesiones buscaban encontrar el origen de sus problemas en la niñez o en la relación con sus padres.
"Dije: 'Esto no es para mí', porque mi infancia fue feliz. Mi padre siempre me dio amor, yo amaba a mis padres y ellos a mí. No tengo ningún recuerdo de violencia, ni siquiera de verla entre ellos. Entonces dije: 'No es por acá, no me interesa que me lleven por este lado porque no van a encontrar nada'. Lo dejé y lo superé sola, o creo que lo superé. Hay cosas que quedan", señaló.
Para cerrar el tema, aseguró que hoy atraviesa una etapa distinta de su vida y que aprendió a poner límites. "Si me siento atacada, me voy", concluyó.