El reconocido conductor Humberto De Vargas sufrió un infarto durante la celebración de su cumpleaños en la famosa whiskería Pykaros, aunque afortunadamente se encuentra fuera de peligro. Tras descompensarse en pleno evento y continuar con el festejo creyendo que se trataba de un mareo pasajero, los estudios médicos posteriores confirmaron la gravedad del episodio.
La secuencia de hechos comenzó la noche del jueves, cuando De Vargas convocó a sus allegados a la icónica whiskería céntrica donde suele oficiar como animador. El comunicador arribó al lugar cerca de las 23:00 horas, luego de haber asistido a un evento social en las afueras de Montevideo, e inició la velada compartiendo unos tragos con su grupo íntimo de amigos.
La noche transcurría con alegría y tuvo su punto más alto cuando The Party Band, presente especialmente para la ocasión, subió al escenario a interpretar su repertorio. El irreverente grupo, caracterizado por su fusión de música y humor, invitó al homenajeado a cantar con ellos. De Vargas se sumó entusiasmado a cantar el inmortal cuarteto Ocho cuarenta de Rodrigo Bueno, además de varias de las divertidas (e irreproducibles) canciones de la banda. Para cerrar su presentación, se despidió del público cantando un tango para "demostrar que es de barrio", en una clara alusión a la frase que se volvió viral durante su pelea al aire con el sindicalista Gustavo Ricci.
Sin embargo, el clima festivo dio un giro drástico apenas bajó del escenario. Humberto se descompensó, manifestando intensos mareos. Ante la alarma generalizada, fue rápidamente acompañado por el productor Alfredo Leirós y otros invitados hacia la oficina del local, donde logró sentarse en una silla.
En el lugar procedieron a tomarle la presión arterial, registrando valores sumamente bajos de 7/6. A pesar de la insistencia de los presentes por convocar de inmediato a una ambulancia, el conductor prefirió pedir unos minutos para intentar recuperarse por sus propios medios. Tras tomar un refresco frío y reposar durante unos minutos, el presentador logró reincorporarse y regresar al sector del bar para no suspender la reunión. Aunque visiblemente afectado, se mostró dispuesto a posar para las selfies con los invitados, continuando la charla con sus amigos hasta entrada la madrugada.
Finalmente, cerca de las cinco de la mañana, De Vargas regresó a su domicilio. Fue recién en ese momento cuando accedió a llamar al servicio de emergencia médica. A la llegada del móvil, los profesionales le realizaron los chequeos correspondientes y los estudios cardíacos arrojaron un dato escalofriante: en el preciso instante en que se había descompensado en la fiesta, había sufrido un infarto. Afortunadamente el episodio no pasó a mayor gravedad y, tras el diagnóstico, el conductor se dispuso a guardar reposo en su hogar.