El enfrentamiento entre el comunicador Jorge Baillo y las autoridades de VTV atraviesa por estas horas por un capítulo en la órbita judicial, a partir de una intimación enviada en los últimos días por el canal de cable por una deuda vinculada a la presencia del programa Rumbo a la cancha en esa pantalla.
El tema salió a la luz luego del duro editorial que Baillo realizó este sábado cuando expuso el documento legal recibido y apuntó hacia Paco Casal, propietario de Tenfield - VTV. Le adjudicó "falta de códigos y principios" y relató que llevaba dos años intentando una reunión para saldar la deuda y renegociar los términos de la continuidad. Ante la falta de respuesta, Baillo decidió "cerrar el boliche de VTV" en febrero y continuar con el ciclo en Undertake Media y Cardinal TV.
Según supo TV Show, el reclamo de la intimación ronda los 2 millones de pesos, aunque el periodista no reconoce el monto en su totalidad. Rumbo a la cancha se emitió por 25 años en VTV en régimen de coproducción, por lo que Baillo pagaba mes a mes el arrendamiento del espacio televisivo y vendía la publicidad. Allegados confirmaron que en los últimos dos años, el comunicador afrontó problemas para el pago, en virtud de la competencia y la depresión en el mercado publicitario para las propuestas de TV cable.
Sin embargo, según remarcaron los allegados, Baillo hizo cancelaciones parciales y también se deben contemplar otros aspectos comerciales —como publicidades que beneficiaron al canal— que deberían ser descontados en el cálculo final. “Hay que hilar fino”, señalaron fuentes cercanas.
Además, Baillo reclama que VTV le reintegre elementos de la escenografía de Rumbo a la cancha que permanecen en las instalaciones del canal y que "están secuestrados", según dijeron los informantes. Entre el mobiliario se cuenta el mostrador, los escaparates y mesas del programa.
En los próximos días habrá una instancia judicial de negociación, donde se espera la expresión de cada una de las posiciones y a partir de allí, se podrá llegar o no a un acuerdo.
El editorial del sábado también tuvo un fuerte componente personal. Baillo, de 79 años recién cumplidos, apuntó directamente contra Casal, a quien definió como un examigo que “le falló”, y cuestionó su accionar: “Yo no tengo plata, pero tengo códigos y principios”.
El comunicador evocó historias compartidas en sus inicios, desde encuentros en la pizzería Venecia hasta anécdotas vinculadas al Club Fénix, en un relato cargado de nostalgia y reproche. “Fallaste, me fallaste como amigo”, expresó.