La visita de Natalia Oreiro a La Noche de Mirtha —donde acudió junto a Adrián Suar y Moria Casán para presentar la película Yo, Narciso— derivó en un intenso frente mediático y político. La actriz uruguaya dejó reflexiones sobre la realidad social del país que repercutieron rápidamente en redes, al punto de captar la atención nada menos que del presidente argentino Javier Milei.
Durante un intercambio en la mesa junto al periodista Diego Sehinkman, Oreiro interrumpió la discusión sobre los desaciertos de la gestión pública para marcar su postura con firmeza: "Lo que pasa es que un error tonto de la política puede llevarse puesto a un montón de gente necesitad"». Más adelante, al abordar la preparación de los dirigentes, sumó una interrogante que generó tensión entre los comensales: "¿No le hacen un psicotest a los que se postulan?".
Para responder, Javier Milei optó por validar e incitar las duras réplicas hacia la artista al compartirlas en sus historias de la red social Instagram. El mandatario replicó primero una placa publicada por la cuenta @elprofesorcaleb. Con la imagen de Oreiro exhibiendo su pasaporte ruso de fondo, el texto expresaba: "Se llama Natalia Oreiro. Dijo que los "errores" del gobierno se llevan puesta a mucha gente. Pero Oreiro es fan n.º 1 del régimen de Putin en Rusia. Donde no podés criticar porque te desaparecen o liquidan. Es fácil opinar desde acá".
Horas más tarde, el presidente reposteó un nuevo contenido, esta vez de la cuenta @contrarelatoarg. La placa tomaba el video del momento en que Mirtha Legrand interrumpió a la cantante con la frase "Una estancia, querida", luego de que la uruguaya definiera como "una casita" a su propiedad en Las Cumbres (Maldonado). La imagen fue acompañada por el titular: "Insólito. Natalia Oreiro: la rusa amante de Putin que trabaja de buena y vive en mansiones".
El aval explícito del Presidente a ambas publicaciones encendió el debate en las redes y dividió posturas entre quienes respaldaron el cuestionamiento, y quienes señalaron una desmedida reacción oficial ante las críticas vertidas por una figura de la cultura.