A 15 años de su muerte, la historia de Eduardo Freda: actor ídolo en TV pero que perdió todo y durmió en la calle

El actor fue parte de "Decalegrón" hasta el final del ciclo pero antes había triunfado como "Pilán", un clásico para niños de los años '60. Conoció la gloria televisiva, pero también sufrió la pobreza y el olvido. Falleció en 2011, a la edad de 70 años.

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Eduardo Freda como "Pilán".
Foto: Archivo El País.

El mundo de los artistas es un tapiz de emociones donde la vulnerabilidad se transforma en magia frente al espectador. En el corazón de ese universo, los actores cómicos ocupan un lugar especial: regalan risas que alivian el alma y desafían la melancolía. Así encaró su vida Eduardo Freda, con valentía y sin rencores frente a dificultades muy duras, hasta consagrarse como un grande que supo despertar sonrisas infantiles y carcajadas de adultos.

Eduardo Freda era su nombre artístico. Su verdadero apellido era Sarragúa Freda, aunque varias generaciones lo conocieron —y todavía lo recuerdan— simplemente como Pilán, el payaso televisivo que animó las tardes de Canal 12 por varios años y también en Canal 4.

Su primera vocación fue la de maestro, pero tuvo que salir a trabajar a temprana edad y no tuvo tiempo para los libros. Uruguay perdió a un docente, pero ganó a un gran actor. Había nacido en noviembre de 1932 y en julio de 1951 comenzó su carrera como actor cómico junto a Enrique Almada en un programa de Radio Nacional llamado “La alegre brigada”, que alcanzó singular éxito. En setiembre de ese mismo año debutó en teatro con la compañía de Mecha Bustos en la obra “Dueña y señora”. Fue entonces cuando descubrió que podía transitar con comodidad entre la comedia y el drama.

La televisión llegó muy temprano a su vida. A mediados de 1957, en el recién inaugurado Canal 10, participó en teleteatros en vivo que le permitieron mostrar su talento y, en 1960, llegar a Buenos Aires. En la vecina orilla trabajó en televisión junto a grandes figuras de la escena porteña. “Hice cosas muy lindas, que las recuerdo y las saboreo con orgullo”, me dijo alguna vez en mi programa de radio.

Decalegron
Eduardo Freda en "Decalegrón".
Foto: Archivo.

De regreso en Uruguay continuó trabajando en teatro y televisión, hasta que el 6 de agosto de 1964 apareció Pilán por primera vez en la pantalla, de la manera menos esperada. Canal 4 tenía cada tarde, entre las cinco y media y las siete, un espacio dedicado a los niños, en el que se proyectaban dibujos animados durante 90 minutos. Jorge Nelson Mullins, un gran hombre de los medios que había asumido como gerente del canal, le propuso a Freda crear un personaje que apareciera entre película y película para realizar pequeños sketches.

El actor sugirió que fueran dos payasos, porque así sería más sencillo construir las intervenciones, y propuso los nombres de “Pilín y Pilán”. Pero la falta de presupuesto obligó a Freda a actuar solo. Tuvo entonces que elegir uno de aquellos dos nombres sin imaginar que esa decisión terminaría marcando su vida: nació Pilán.

La imagen del personaje fue construida con referencias a grandes artistas. Tomó el bigote y las cejas de Groucho Marx, algo chaplinesco para los ojos, el rancho de paja de Maurice Chevalier, la flor en el sombrero de Marcel Marceau y la vestimenta característica de los años veinte.

En cada intervención también desplegó aquella vocación docente que nunca había podido desarrollar en un salón de clases. Pilán recordaba hitos de la historia nacional, hablaba del respeto, de los valores y de la importancia de cumplir con los deberes.

La influencia del personaje llegó a ser tan grande que, sobre las seis de la tarde, miles de niños esperaban su llamado para tomar el tradicional vaso de leche al grito de: “Arriba, abajo, al centro y adentro”.

“Sabés que no me daba cuenta de la fuerza que tenía el personaje hasta que un 5 de enero, en el desfile de Reyes que se hacía por 18 de Julio, hicieron lugar para Pilán. Desfilé con los mismos Reyes Magos, pero la gurisada se trepaba a la cachila que me llevaba para conseguir, al menos, un saludo de cerca”, me confesó.

Decalegron - Programa de television
Eduardo Freda (tercero desde la izquierda) como Líber Seregni en "Decalegrón".
Foto: Archivo.

La sola presencia de Pilán despertaba admiración y cariño. “Yo cantaba tangos y boleros de joven, y cuando me propusieron grabar un disco con canciones del programa, toqué la gloria”, me comentó entre risas.

Pero entonces apareció la primera de las grandes dificultades que tendría que enfrentar en su vida. En medio del éxito descubrió que intermediarios encargados de la venta de publicidad del programa lo estaban estafando. Cuando reclamó ante las autoridades del canal, lejos de recibir apoyo, le respondieron que podía irse si no estaba conforme.

Y así lo hizo. Se fue con un enorme dolor, pero sin rencores. Afortunadamente, al día siguiente lo contrataron en Canal 12, donde le ofrecieron tres veces más de lo que Freda había solicitado.

Cuando alguna vez le pregunté cómo había surgido la idea de invitar a los niños a tomar un vaso de leche durante el programa, recordó a Alberto Olmedo. El genial cómico argentino interpretaba entonces a un personaje infantil llamado Piluso, cuya madre lo llamaba desde lejos: “Pilusoo… la leche”. Freda le pidió permiso a Olmedo para adaptar la idea en Uruguay y así nació la recordada ceremonia del vaso de leche.

El éxito de Pilán en Teledoce fue arrollador. Su programa llegó a alcanzar niveles de audiencia comparables a los que el canal conseguía en sus horarios centrales.

Todo marchaba bien hasta que, en 1973, en el contexto de la dictadura, el programa fue retirado del aire. Comenzaron entonces diez años de enormes dificultades. Alguien había hecho correr la versión de que Freda simpatizaba con la guerrilla y las oportunidades laborales desaparecieron súbitamente.

“Al principio hice pequeños papeles como actor. Después, en teatro, nadie me contrataba, así que busqué trabajo en lo que fuera. Hice changas, fui mozo de bar, mandadero… Perdí mi casa y fui a vivir a una pensión en la Ciudad Vieja. Como no tenía para pagar, muchas noches dormí en un banco de la Plaza Independencia. Fue una muerte civil de diez años. Pero de todo se aprende”, contó con enorme entereza.

Un día se encontró con el músico Alberto Triunfo, quien le preguntó qué estaba haciendo. Freda le contó la situación que atravesaba. Triunfo decidió ayudarlo y habló con el general Hugo Medina, una figura de peso en aquellos años, quien entendió que Freda no representaba ningún peligro.
Poco a poco comenzaron a abrirse algunas puertas, hasta que en agosto de 1983 su vida volvió a cambiar.

“Espalter y Almada supieron de mi situación económica y me contrataron para trabajar con ellos en Canal 10. Les debo mucho a esos buenos amigos”, recordaría años después.

En Decalegrón llegó a caracterizar al general Líber Seregni, una interpretación que le valió el reconocimiento del propio dirigente político, quien le agradeció haberlo satirizado con respeto y altura.

Y poco tiempo después, en 1985, Pilán volvió a Canal 4.

Fue el renacimiento de un personaje y la confirmación de un cariño que había sobrevivido al paso de los años y a una década de silencio forzado. El éxito volvió a acompañarlo y Pilán recuperó su lugar junto a varias generaciones de uruguayos.

Tanto fue así que todavía hoy muchos repiten una de sus frases más recordadas, quizá sin saber de dónde viene: “Portate bien”.

Eduardo Freda falleció hace 15 años: en abril de 2011, a la edad de 70 años.

Por Julio Fablet.

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