En 2024, Mau y Ricky lanzaron un disco que marcó su regreso a Venezuela: una carta de amor a su tierra natal con una rareza, un montón de colaboraciones de alto perfil —desde su padre, Ricardo Montaner, hasta María Becerra, su cuñado Camilo o la banda Rawayana— pero sin acreditar.
Dos años después, Mau y Ricky redoblan la apuesta y hacen algo más extraño aún: salen de gira a tocar su nuevo álbum antes de que vea la luz. Proponen un acto de fe: escuchar canciones nuevas sin conocerlas, saltar sin red y descubrir qué tienen para ofrecer.
Eso es lo que ocurrirá el domingo 3 de mayo en Sala del Museo, una “listening experience” que ya pasó por España y ahora llegará a Montevideo, además de Buenos Aires, Asunción, Bogotá y México. Las entradas se consiguen en Redtickets.
Allí, el público escuchará por primera vez el repertorio de RICKYYMAU, el álbum que saldrá el 28 de mayo y celebra la hermandad. Si Hotel Caracas le contaba al mundo de dónde venían, este busca decir quiénes son. Eso dicen en videollamada con El País desde su estudio en Miami, el mismo espacio en el que le dieron forma a este nuevo capítulo del que apenas adelantaron “Las flores”, una canción que Ricky le escribió a Mau y que habla de soñar juntos, pero también de bajar a tierra, de tener tiempo —aún en medio de la vorágine— para oler las flores.
Pasaron cosas, dice Ricky. Ver a Mau criando un hijo o haber sido testigo del regreso de su padre a los escenarios tras un largo tiempo sin actividad fueron golpes emocionales que lo enfrentaron a la sensación áspera de que la vida pasa, se escurre mientras uno sueña, anda detrás de alguna otra cosa. Estos, los de ahora, serán los good old days.
“Ricky y yo, al ser tan soñadores, no nos dimos cuenta del peligro de los sueños”, agrega Mau. “Creo que es hermoso ser soñador, soñar en grande. El problema es que es como un arma de doble filo, porque te mantienes siempre pensando en el futuro y a veces se te olvida vivir”.
A Mau le hubiese encantado entenderlo antes: cuando pasaba de ser un niño con sueños de músico a compositor, después a fabricante de éxitos (para Thalía, Ricky Martin, Karol G) y finalmente a la mitad de un dúo pop consolidado.
Ricky cree que se lo dijeron —que de eso se trataba aquella frase de “disfrutar el mientras tanto”—, pero está convencido de que todo ocurre a su tiempo. “Es imposible que tú lo enseñes eso a un niño y que el niño diga: ah, ok, mamá, papá, lo entiendo. O sea, el chamo va a tener que darse contra una pared. Ojalá aprenda la lección a tiempo. Esa es la clave de por qué estamos viviendo esto ahora: porque queremos asegurarnos de que nos pase a tiempo. Que no me pase cuando ya mis papás no estén. Yo no quiero arrepentirme de no haberme detenido a darme cuenta de que esto es hermoso, por más de que uno quiera más”.
Todo eso cabe adentro de “Las flores”, un tema que a su vez refleja otro movimiento en la construcción del sonido Mau y Ricky. Inquietos, los hermanos Montaner aprendieron del oficio tocando en iglesias. Transitaron el reggaetón en discos como Para aventuras y curiosidades o Rifresh, y dieron un volantazo en Hotel Caracas, que propone un pop latino más amplio, influido por la raíz continental, los ritmos urbanos y algo de las bandas indie angloparlantes. Después, otro giro: el EP La llave, una transición hacia RICKYYMAU que acentuó la búsqueda pop. Lo que está por venir es una incertidumbre.
“Hotel Caracas revolucionó muchas cosas”, dice Mau. “Número uno: el regreso a Venezuela, que nos recordó mucho de dónde venimos. Pero aparte, el detalle que exploramos dentro de la creación musical, visual y estética del álbum nos marcó un nuevo estándar a la hora de hacer música. Ese disco fue tan holístico, completo y redondo que nos puso una novedad a la hora de crear. RICKYYMAU viene con eso. No sé si lo hicimos con los primeros discos de nuestra carrera. Hotel Caracas fue el momento en que dijimos: no es solo música, es muchísimo más”.
Para Ricky, la reinvención es constante y urgente: necesitan cambiar, moverse, escaparle al pavor de darse cuenta, en algún momento, que se quedaron con ganas de explorar otros matices. “Muchas veces nos damos contra la pared. Pero va a ser bonito cuando hagamos el zoom out de la carrera y veamos que estábamos en constante experimento. Por eso también esta gira: una gira antes de que salga el disco, en lugares más íntimos, anunciando las fechas tres semanas antes de que sean. Jugando un poquito”.
De alguna forma, su nuevo sencillo también se relaciona con eso. Como ocurre, por ejemplo, con el fenomenal disco de sus coterráneos de Rawayana, ¿Dónde es el after?, RICKYYMAU levantará una bandera clara: disfrutar el presente, jugar, hacer lo que se nos dé la gana.
Ese mismo espíritu impregnará la “listening experience” que llegará a Montevideo, porque además de mostrar el disco nuevo, el resto del show será un regalo para los fanáticos: serán ellos los que decidirán qué canciones irán sonando, cómo se completará el repertorio. Sin ellos —sin los que de verdad conectan con su búsqueda— nada: esa es la otra reivindicación de Mau y Ricky.
El antecedente de la gira está en Una noche cualquiera en el lobby bar de Hotel Caracas, el evento que hicieron para mostrar en exclusiva aquel trabajo “con la esperanza”, dice Mau, “de vivir algo en comunidad”. “Creo que nos hemos dado cuenta de que no tenemos el control de lo que sucede después de que uno hace la canción, y que si le gusta a la gente o no, ya eso no nos toca. Pero sí tenemos la responsabilidad, no solo de crear con excelencia, sino de crear comunidad”.
Después de todo, allí está uno de sus mayores aprendizajes.
En números y estadísticas de escuchas, Hotel Caracas está lejos de “tener” el “éxito” de discos anteriores. Y sin embargo algo pasa, una conexión especial con el verdadero público del proyecto, que genera una capa de sentido que va mucho más allá de lo cuantitativo.
“Nosotros veníamos persiguiendo algo que capaz no es lo que crea el mayor nivel de conexión con nuestro público”, dice Ricky. “Entonces déjame seguir haciendo esto para seguir germinando y cultivando esta conexión profunda, que lo otro ya viene sin buscarlo. Hay canciones mías que se han pegado que yo no tenía ni idea que se iban a pegar y se pegan. Eso nos dio un nuevo sentir, como una nueva misión. Por eso hacemos estos shows: porque esto es lo que importa”.
Si conecta con ellos, alcanza. Todo lo demás viene después.
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