Mandrake Wolf presenta “Un plan perfecto” junto a Los Druidas: historias del mar, Dylan y un saxofonista yonqui

En diálogo con El País, el músico habla de sus referentes, su pasión por los vinilos y cuenta cómo nacieron algunas de las canciones del nuevo álbum que sonara el 9 de octubre en La Trastienda.

Alberto "Mandrake" Wolf.
Alberto "Mandrake" Wolf.
Foto: Darwin Borrelli.

En un costado de la habitación hay unas cuantas guitarras, pero el protagonismo se lo lleva el mueble con el tocadiscos encima. En los estantes, hay vinilos de todo género y color. Antes de comenzar con la entrevista, Alberto “Mandrake” Wolf los revisa y pasa por Stevie Wonder, The Police, rock argentino y música country.

Para un fanático de los discos de pasta, que sus últimos dos álbumes hayan salido en ese formato es un sueño. El primero fue La suite de Raymundo, en 2023; el más reciente es Un plan perfecto. A lo largo de sus trece canciones, Mandrake y Los Druidas refieren a un barco hundido en costas rioplatenses, a un saxofonista yonki y versionan “Ella va 1 y 1/2”, del repertorio solista de Wolf. También cuentan con Walter “Nego” Haedo como artista invitado en la percusión. El diseño de tapa lo realizó Federico Anastasiadis, baterista del grupo.

El 9 de octubre presentarán el disco en La Trastienda. En diálogo con El País, Wolf afirma que también tocarán canciones de otros discos para que “se hagan amigas” con las nuevas. Las entradas están a la venta en Passline a 1.050 pesos.

El músico, que contesta las preguntas mientras toca una guitarra de doce cuerdas, explica que el nuevo álbum nace porque piensa en hacer música desde que se despierta. Habla de libros, películas e historias que lo inspiraron para componer, algo que está presente a lo largo de toda su carrera, con canciones como “Miriam entró al Hollywood” y “Constelaciones de bares, Pocitos”.

El País conversó con él sobre cómo surgieron algunas de las canciones de Un plan perfecto.

—¿Qué valor tiene para vos publicar en formato vinilo?

—No sabés la alegría que me da que los dos últimos discos que sacamos salieran en vinilo. Me puedo morir tranquilo. No me gusta el formato Spotify. El CD lo aguantaba, tenía un sonido más limpio, perdía los graves y todo lo analógico, pero por lo menos era algo tangible. Cuando hicimos el segundo disco, que solo salió en plataformas, quedó en la nada. Cada vez perdemos más beneficios por estar en plataformas.

—¿Por una cuestión económica o una artística?

—Sí, por beneficios económicos porque cobrás muy poca plata. Pero hay otra cosa, en el disco aparece quiénes tocan. En Spotify no, y es para joder a los intérpretes, así no tienen que pagar el derecho. Es una matufia. Pero, bueno, si estoy en el Himalaya y tengo ganas de escuchar a Jimi Hendrix lo pongo.

—¿Qué fue lo que los motivó a grabar Un plan perfecto?

—La inercia de siempre estar haciendo música. Yo me levanto y tengo la música en la cabeza. Y somos una banda muy trabajadora, nos gusta ensayar. Cuando salimos de La suite de Raymundo nos dimos cuenta de que teníamos ocho canciones nuevas y una versión de “Ella va 1 y ½”. Nos propusimos hacer un concierto que no sea en Sociedad Urbana Villa Dolores porque siempre tocamos ahí. Entonces un ciclo en el Ducon durante cuatro jueves de setiembre llamado “Canciones nuevas” y nos fue muy bien.

—¿Es cierto que “Calpean Star” se te ocurrió escuchando un disco?

—El Río de la Plata es muy inspirador. Me gusta mucho la pesca. La canción nació un día que estaba limpiando la casa y escuché un tema de Gordon Lightfoot, un gran compositor canadiense, sobre la historia de un hundimiento de un barco cerca de Ontario. En Uruguay no conozco muchas canciones de barcos hundidos. Me di cuenta de que yo pesqué al lado del Calpean Star y escuché lo que contaban los pescadores. Empecé a googlear y quedé de la cabeza. Fue como una especie de obsesión, tuve que sacar esa canción y cuando la terminé sentí alivio. Tenía que estar en el mundo, como “Buen viaje Capitán”.

Alberto "Mandrake" Wolf.
Alberto "Mandrake" Wolf.
Foto: Darwin Borrelli.

—Ambas cuentan historias del mar. ¿Cómo nació esa?

—Estaba viendo las noticias cuando veo que se había perdido un pescador en Cabo Polonio. Yo lo conocía al Óscar, en una época trabajé en el Polonio y en los días feos me iba para la casa de su madre, la Chela. Conocí a toda su familia. Cuando me enteré que se había perdido su lancha me agarró una tristeza. Lo único que se hacer en esos momentos es agarrar la guitarra y escribir algo. Después vi que un amigo de él lo despidió en Facebook y puso “Buen viaje Capitán” y le robé la frase.

—La versión de “Ella va 1 y 1/2 es bastante distinta a la original.
-Está un poco basada en “All Along the Watchtower”, de Bob Dylan, que hace esas cosas.

—¿Cuál te gusta más?

—Me gusta más la nueva, está perfecta. También me gusta la de Hilda Lizarazu. En un momento quería que la cante una mujer porque me parece una canción muy femenina. A mí nunca me terminó de convencer el disco Primitivo. Hay mucha gente a la que le encanta. Fue grabado en 30 horas, casi todo con guitarra. Está buena la producción de Riki Musso y Daniel Jaques, pero a mí me parece un demo de lujo. Estoy hablando del 93, una época complicada en Uruguay. Para mí fue una especie de tumba. Veniamos de los 80, que había repuntado. A mucha gente le fue bien. A mí me fue horrible. En los 90 casi me voy de acá.

—¿Cuándo repuntaste?

—Ya a mediados de los 90, cuando tuve la suerte de hacer “Amor profundo” y se empezó a mover la cosa.

—Ahora incluso actuás. Daniel Hendler dijo que cuando te ofreció el papel en Un cabo suelto, no estabas muy convencido.

—Sí, me dijeron que iba a estar Pilar Gamboa, que es una tigresa y Troncoso y dije: “Voy a quedar pegado”. Pero cuando empecé a leer el guion y charlé con los actores, me sentí muy cómodo. Me gustó pila la experiencia. No tengo ningún problema en seguir haciendo cine.

Un cabo suelto
Sergio Prina y Mandrake Wolf en "Un cabo suelto", película de Daniel Hendler.
Foto: Instagram @uncabosueltopelicula

—”Pepper” es una de las joyas del álbum.

—Un 6/8. Está un poco inspirada en un libro que leí sobre la vida de Art Pepper. Era un saxofonista increíble, pero era un yonqui, entonces tocaba increíble y de repente caía tres años preso. Salía y la volvía a romper. Era como revivir. Me impresionó ese libro y escribí la canción. Un día estaba escuchando un tema de Bob Dylan que dura como 20 minutos, y en un momento, lo nombra a Pepper. Ahí dije “estoy bien rumbeado”.

—Hay mucho Dylan en este disco por lo que me contás.

—Es mi héroe máximo. Me costó mucho entrar a Dylan, escuchaba más que nada rock progresivo: King Krimson, Jimi Hendrix. De repente un día escucho, “It’s Alright, Ma (I’m Only Bleeding)”, después de uno de los primeros fasos que fumé en mi vida, y me estalló la cabeza. Estamos con un amigo y dijimos :“¿Qué es esto?”. Me compré un libro de él y me hice enfermo. Es como esas tortugas que tienen 200 años y aparecen de repente. Eso es Dylan, sabe todo. Además, es mentiroso también, como todo buen compositor.

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