La vuelta de Hilda Lizarazu a Uruguay tiene algo de revancha y bastante de conquista. En 2024, la cantante argentina planeaba una gira para celebrar los 20 años de Gabinete de curiosidades, el disco que inauguró su carrera solista tras su paso por bandas como Man Ray y Los Twist. Pero un homenaje a Charly García cambió sus planes y dio origen al proyecto que marcaría el rumbo de su carrera durante los dos años siguientes.
Todo empezó el 6 de noviembre de 2023. Ese día se inauguró la Charly García Corner en Nueva York, la esquina de Walker St. y Cortlandt Alley inmortalizada por la foto que el hombre del bigote bicolor se tomó frente a un graffiti para la portada del inoxidable Clics modernos. Lizarazu, que integró una de las bandas que acompañó a García en giras y discos fundamentales como Filosofía barata y zapatos de goma, viajó a Estados Unidos para participar del homenaje.
No solo estuvo en la ceremonia: también ofreció un concierto junto a otros colaboradores históricos de García, como Fernando Samalea y Toño Silva, con un repertorio integrado por clásicos como “No soy un extraño”, “Fanky” y “Ojos de videotape”. Aquella noche neoyorquina terminó marcando un nuevo rumbo. “Pensé: ‘Che, ¿y si me la juego y hago un disco todo así?’”, le contó entonces a El País. “Y acá estamos”.
De esa intuición nació Hilda canta Charly, un proyecto que terminó multiplicándose. Primero fue un impecable disco de estudio. Después llegó un espectáculo que recorrió Argentina y que, en setiembre de 2024, desembarcó en Montevideo con entradas agotadas en el Teatro Solís. Entre el público estuvo el entonces candidato presidencial Yamandú Orsi. Meses después, ya como presidente electo, volvió a verla en Medio y Medio, y ella devolvió el gesto dedicándole “Rezo por vos”.
La gira quedó registrada más tarde en un disco en vivo que, en cierta forma, terminó de completar ese recorrido. “Cada tanto nos volvemos a juntar”, le dice ahora a El País en el restaurante de un hotel céntrico. “La música de Charly es tan hermosa para cantar que no la quiero perder nunca”. Sin embargo, Lizarazu ya estaba lista para retomar aquellos planes originales.
Anoche publicó La impostora, su primer disco de canciones inéditas en cuatro años, y está a punto de embarcarse en una gira que conserva el espíritu de aquel proyecto, aunque con otro foco: volver sobre el camino recorrido mientras abre una nueva etapa artística. Y lo hará a lo grande: por primera vez recorrerá siete ciudades uruguayas en apenas ocho días.
La gira despegará el 10 de setiembre en Rocha y seguirá por Maldonado, Mercedes, Salto, Colonia y Carmelo antes de llegar a Montevideo, donde actuará el jueves 17 en la Sala Zitarrosa. Las entradas están a la venta en Tickantel y los precios van de 1800 a 2500 pesos.
El repertorio será una síntesis de toda su trayectoria. Habrá clásicos de Man Ray como “Sola en los bares” y “Caribe Sur”, canciones de su carrera solista como “D10S” y “Hace frío ya”, versiones de Hilda canta Charly y varias composiciones de La impostora.
“Me encanta sumar nuevos destinos”, celebra. “Me gusta meterme en el interior y mostrar estos veintipico de años de solista junto a mi nuevo disco”, comenta. A diferencia de la gira dedicada a Charly —que en el Solís la encontró al frente de una banda de 11 músicos—, esta vez apostará por un formato mucho más íntimo. Sobre el escenario solo la acompañará Federico Melioli, con quien trabaja hace 22 años, para un show que etiqueta como electropop.
Ese pulso atraviesa La impostora. “Nieve”, el primer adelanto del álbum, compuesto por Melioli, combina un riff pegadizo de sintetizador con un ritmo bailable para una letra sobre la dificultad de aceptar el final de un amor. “Todavía me duele, todavía me puede, / Y todas las canciones me cantan tu nombre”, confiesa Lizarazu en el estribillo de una canción de pulso pop y espíritu de hit radial.
El álbum también reafirma su faceta como intérprete con dos versiones. Una es “Palabras de humo”, adaptación al español de “Parole di burro”, de la italiana Carmen Consoli. La otra es “Los ejecutivos”, el clásico de María Elena Walsh incluido en Juguemos en el mundo (1968). “Es satírica, hermosa y muy vigente”, dice sobre una canción que traslada a un terreno jazzero y canta con una mezcla de ironía e inocencia.
La impostora también marca otro regreso: el de Lizarazu a un lugar central como compositora. Después de dedicar dos discos a celebrar a Charly, volvió a escribir canciones y convirtió esa experiencia en uno de los ejes conceptuales del álbum. La que le da título funciona como una suerte de manifiesto personal.
La letra nació a partir de una reflexión sobre el llamado síndrome del impostor, esa sensación de no merecer sus logros o de desconfiar de su talento. “Fue una forma de drenar el pensamiento de una Hilda de hace años, a la que gran parte de las cosas le sucedieron de forma azarosa”, confiesa. “Eso te hace desconfiar”.
Aunque aclara que ya dejó atrás esa etapa, sintió la necesidad de revisitarla y compartirla con quienes la escuchan. “Qué lindo poder sacar esto a la luz, sincerarme con mis escuchas”, resume. Esa confesión también la lleva a reflexionar sobre su manera de componer. En la canción se define como una “rara compositora”, una etiqueta que atribuye a su intuición. “La libertad, el pop, lo colorido y lo armónico siempre están presentes”, asegura.
Y en esa búsqueda, la mirada lúdica es crucial. Es parte de su interés por los juegos de palabras —la canción “Palíndromo”, de su nuevo disco, lo celebra— y por los cruces musicales. Nombra dos ejemplos: “Mis amigxs incondicionales”, de 2022, donde suma una cítara a una canción al electropop que abraza; o “El comisario Miguel”, de su época en Man Ray, donde cruza reggae con murga y candombe.
“Cada disco que va pasando, cada año que voy viviendo voy entendiendo que no quisiera llegar a vieja sin dejar de aprender cosas a diario”, asegura. “Me gusta que me pase eso: no matar la curiosidad y tener siempre esa pulsión de vivir”.