La muerte de Ruben Rada, ocurrida este miércoles a los 83 años tras permancer un mes internado a causa de una neumonía bilateral, provocó una inmediata conmoción en la cultura rioplatense y multiplicó los recuerdos sobre una figura cuya influencia atravesó generaciones y fronteras. Entre las numerosas historias que dejó su carrera hay una que Fito Páez contó hace apenas unos años y que, ahora, adquiere otro significado.
En 2023, el rosarino fue parte del especial de El País 80 años, 80 historias, y recordó el inicio de su vínculo. "Ruben, mi amor, 80 pirulos, Dios. Se te ve tan hermoso y tan divino como siempre. Todo lo que tengo para contar de vos es lindo", comenzaba Páez.
Entonces recordó una noche de finales de la década de 1970. Él tenía 17 años y había ido solo a Music Up, un boliche porteño ubicado en la zona de Corrientes y Callao, para ver tocar al uruguayo. Para entonces, Páez ya conocía la obra de Opa y seguía de cerca la música que Rada hacía junto a algunos de los grandes instrumentistas uruguayos de aquella época.
“Yo estaba solito, tenía 17 más o menos, y vos estabas con esa banda monumental”, relató. Páez estaba sentado en un rincón cuando, durante una pausa del concierto, Rada reparó en aquel adolescente que estaba solo entre el público.
“Viniste a hablarme. Me viste chiquito, frágil ahí, y como un papá viniste a preguntarme qué estaba haciendo”, recordó. Para el rosarino, que todavía estaba lejos de convertirse en una de las grandes figuras del rock argentino, la escena fue difícil de procesar: él sabía perfectamente quién era Rada, pero Rada no tenía motivos para saber quién era él. “Yo no lo podía creer”, aseguró.
"Viniste con tanta ternura a protegerme ahí, a preguntarme, para que no me sintiera solo. Fue un episodio inolvidable para mí, imaginate", comentó. "Después la vida nos dio la amistad, el amor, el compartir, la alegría del toque, del canto, de los encuentros, la risa”, resumía Páez en aquel homenaje.
También mencionaba otro aspecto de una relación que había excedido largamente la música: “Haber podido conocer a tus hijas, a tu hijo y haber pasado tanto tiempo juntos”.
Rada y Páez mantuvieron durante décadas un vínculo de admiración y afecto que también quedó registrado en sus respectivas trayectorias musicales. El argentino fue uno de los tantos artistas de la región sobre los que se extendió la influencia del uruguayo y, con el paso del tiempo, ambos compartieron grabaciones y escenarios. Su última grabación en conjunto fue una versión de "11 y 6" llevada al terreno del candombe y publicada en el disco Candombe con la ayudita de mis amigos.
“Sos un poema de mi vida. Sos una calle de mi vida, Ruben Rada”, le dijo mirando a cámara. “Te amo muchísimo. Toda la familia Páez te ama muchísimo”.
Sobre el final, Páez le deseó que aquellos fueran apenas sus “primeros 80” y enseguida agregó un pedido en tono de broma. "Dejá algo también, ¿no? Porque las chicas se van con vos y eso nos deja a nosotros en una situación de profunda indefensión”, dijo entre risas. “Entonces, menos humor, menos swing, menos... menos... menos vos. Todo menos. Así nosotros podemos ligarnos alguna en algún momento, ¿no?".