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Es una de las voces emblemáticas de la música brasileña, cumple 50 años de carrera y regresa a Uruguay

Simone se presentará en el Auditorio del Sodre el 8 de agosto, en el marco de su gira conmemorativa "Tô Voltando". Antes de la fecha, charló con El País.

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La cantante brasileña Simone.
La cantante brasileña Simone.
Foto: Lorena Dini

Mientras contesta las preguntas de El País desde su casa, Simone escucha el ruido del mar, y ve las olas y los vuelos de ala delta que adornan el cielo. “Vivo en un lugar hermoso y privilegiado”, reconoce. La cantante bahiana reside hace más de 40 años en São Conrado, el barrio carioca enmarcado por el Morro Dois Irmãos y la Pedra da Gávea, dos postales de Río de Janeiro.

A los 73 años y con 50 de carrera, la dueña de una de las voces femeninas más singulares de Brasil describe su actual momento como “pleno”. El año pasado lanzó Da Gente, su disco 42°, y desde abril recorre el país norteño con la gira conmemorativa Tô Voltando.

El 8 de agosto desembarcará en Uruguay para festejar cinco décadas de trayectoria yllevará sus clásicos al Auditorio del Sodre (entradas en Tickantel). Antes de concretar el reencuentro que la tiene “feliz y emocionada”, esta entrevista.

Da Gente marca el fin de un período de nueve años sin lanzar un nuevo disco y reúne canciones de varios artistas nordestinos. ¿La reunión de estos nombres es un homenaje a su tierra? ¿Qué representa para usted este trabajo?

—La idea de hacer un disco solo con canciones de autores nordestinos empezó en 2015. Es un proyecto que tenía muchas ganas de hacer, pero lo fui posponiendo por una serie de factores. Primero hice una gira con Ivan Lins, después vino la pandemia, hasta que en 2021, cuando hablé con Zélia Duncan y ella comenzó a mostrarme algunas canciones, pude concretarlo. En el Nordeste hay un pueblo luchador, inquieto, victorioso, que da la cara. Por eso, no tuve miedo de hacer un trabajo completamente diferente y mostrar gente nueva, además de exponerme como compositora. Me quedé muy satisfecha.

—Sus discos anteriores, incluido É Melhor Ser, tienen la presencia del piano y teclado bien marcada. Esta vez escuchamos una obra minimalista en ese sentido. Además, fue grabado en pandemia. ¿Cómo fue el proceso de creación junto a Zélia Duncan?

—Hacía ya un tiempo que quería cambiar y hacer las cosas de otra manera. Ese es un disco valiente, distinto. Me acuerdo que al principio, pensándolo con Zélia y Juliano Holanda, a veces decía: “Acá podría tener un toque de piano”. Y Juliano decía: “Está bien, ya veremos”, y se reía. No hubo resistencia de mi parte en dejar el piano y el teclado afuera, fue más bien una aceptación. En medio de la pandemia hacíamos tests todos los días antes de entrar al estudio. Lo grabamos en una semana de septiembre de 2021 y lo presentamos en marzo de 2022.

—En la canción “Haja Terapia” hay varias referencias a lo que parece ser el período de la pandemia y también al escenario social y político que vivía Brasil en aquel momento. ¿Cómo fue su encuentro con esta canción y por qué la eligió para abrir el disco?

—Fue la primera canción que escuché en la voz de Juliano Holanda, y me atrapó por completo. Es muy bonita. Habla de los problemas que estábamos viviendo, de temas sociales y de nuestra indignación con todo lo que estaba pasando en Brasil. Creo que esta canción no es solamente pandémica, pero quien vivió este período oscuro e indigno en Brasil la entiende. Ahora estamos aquí mirando hacia adelante. Y viendo la luz.

—En 2023 cumple 50 años de carrera, ¿qué ve cuando mira para atrás? ¿Qué tiene en común aquella chica salida de Salvador que irrumpió en la música a los 20 años con su timbre de voz único, con la Simone de hoy?

—Esa chica todavía existe. Fui libre y feliz en mi juventud, tuve una vida hermosa. Cumplí sueños, pero nunca pensé que llegaría a tanto. Mi vida era el deporte en aquel momento, siempre me gustó. Cuando empecé en la música no soñaba con tanto y no tenía idea de que pasaría todo lo que pasó. Pero sigo siendo la misma.

—Jugaba al básquetbol y hasta fue convocada a la selección brasileña. ¿Qué dejó en su vida ese período como deportista?

—Siempre tuve una relación íntima con el deporte. Cuando el básquet llegó a mi vida, ya practicaba ciclismo, corrida y natación. La primera vez que tiré la pelota en el canasto y entró… me encantó. El deporte es muy importante para mí. Brinda responsabilidad, enseña sobre el colectivo y a mirar la vida de otra forma. Trae la dimensión de lo que es ayudar a otros y ser ayudado.

—El español siempre ha estado muy presente en su obra. ¿Qué los unió y qué la motivó a grabar tanto en este idioma?

—Cuando era una niña y vivía en Salvador, ya escuchaba los boleros de Lucho Gatica y otras canciones en español. Cuando tenía 8 años fui a un parque de diversiones cerca de mi casa, que, a mis ojos, se parecía a Disneylandia. No teníamos dinero para ir a muchas atracciones. Había una competencia, y si ganabas, el premio eran entradas para los juegos del parque. Había un animador y un escenario, yo había visto la película El ruiseñor de Joselito, y decidí cantar en este concurso la canción “Una vez, un ruiseñor…”. Tenía 8 años y creía que cantaba en español fluido. Siempre me encantó; hablo poco, pero me encanta el sonido. El mundo hispano tiene música hermosa, de ahí mi relación con el idioma.

25 de dezembro (1995) fue un récord de ventas y parece un hito en su carrera. ¿Qué representa este disco para usted?

—Nací un 25 de diciembre y recuerdo que mi relación con la Navidad por un tiempo no fue buena. Debido a que nací en esa fecha, a veces solo tenía derecho a un regalo. Me decían que valía por dos. Pero a los brasileños nos gusta la Navidad, tenemos una fuerte relación con la fecha. A mi me encantaba el árbol con algodón encima, como si fuera la nieve. En 1994 estuve en Nueva York y entré a tiendas de discos que tenían las paredes llenas de grandes cantantes como Frank Sinatra y Barbara Streisand y sus discos de Navidad. Entonces programé una reunión con el presidente de mi grabadora y le dije: “Voy a grabar un disco con canciones navideñas”. No tenía idea de lo que iba a pasar, pero él estuvo de acuerdo y fue un éxito. Este disco representa mi infancia y la consagración de la Navidad.

Simone viene a Uruguay en el marco de su gira "Tô Voltando".
Simone viene a Uruguay en el marco de su gira "Tô Voltando".
Foto: Lorena Dini

—Durante la pandemia, hizo varias transmisiones por las redes y entabló una conversación muy cercana con el público. ¿Qué significó ese período para usted?

—La música una vez más me salvó, siempre me salva. Y yo sentí que tenía que hacer algo por los demás. Entré a la casa de la gente, me expuse, a veces toqué todo mal, pero jugué. También me quedé tensa, porque realmente no sabía cómo era este mundo del internet. Pero fue bueno. Me ayudó mucho y ayudó a mucha gente.

—El año pasado la canción "Tô Voltando", del disco Pedaços (1979), regresó con fuerza debido a las elecciones. Además, da nombre a esta gira que la trae a Uruguay. ¿Cómo afrontó este período y que le pareció el hecho de que la música haya cobrado un nuevo brío?

—Veo que "Tô Voltando" es un regreso de las cosas buenas y, por supuesto, representa este nuevo tiempo que estamos empezando a vivir ahora. Al conocer el resultado de la elección, entré en vivo en Instagram para cantar esta emblemática canción y celebrar con el público el final de un momento muy difícil.

—Recientemente nos dejaron Erasmo Carlos, Gal Costa y Rita Lee, grandes nombres de la música brasileña que marcaron su trayectoria. ¿Cómo lidia con la pérdida de compañeros y cómo analiza la idea de la muerte?

—Los conocí a los tres cuando tenía 17 años más o menos. Marcaron mi vida. Esto de nunca más ver a alguien es horrible. La única persona que vi sin vida fue mi madre. No lo manejo bien. Lamento mucho todo esto. Erasmo, Gal y Rita son personas que nunca deberían morir.

—¿Cómo definiría su relación con Uruguay y qué pueden esperar los uruguayos de este reencuentro?

—Mi relación con Uruguay es muy buena. Estos días vi fotos y recordé. ¡Que hermoso país! Me encanta todo. La gente, el idioma, el arte, los vinos, la carne. Montevideo puede esperar lo mejor de mí. Estoy muy feliz de volver a Uruguay.

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