Eddie Murphy cumple 65: un costado musical que nació por una apuesta y dejó un hit mundial y un video insólito

Este viernes, el actor estadounidense cumple 65 años. A continuación, un repaso a su fugaz carrera musical, que dejó un hit como "Party All the Time" y una extraña colaboración con Michael Jackson.

Michael Jackson y Eddie Murphy en el videoclip de "Whatzupwitu".
Michael Jackson y Eddie Murphy en el videoclip de "Whatzupwitu".
Foto: Captura de YouTube

Eddie Murphy es, desde hace décadas, uno de los actores más populares de Hollywood. De Un detective suelto en Hollywood a Norbit, y de Un príncipe en Nueva York a Shrek, su nombre quedó asociado a éxitos masivos y personajes icónicos. Hoy, en su cumpleaños número 65, hay otro capítulo de su carrera menos revisado: su aventura musical, que en 1985 lo llevó a cantar el hit global “Party All the Time”, que acumula más de 88 millones de reproducciones en Spotify y supera los 139 millones en YouTube.

Hacía tiempo que el actor tanteaba ese terreno, aunque sin abandonar el escudo de la parodia. El humor era su herramienta y, al mismo tiempo, el vehículo para ensayar otro registro. En ese sentido, 1982 fue un año bisagra. Entonces publica Eddie Murphy, un debut atípico: más que un disco convencional, era el registro de las rutinas que venía presentando en el club The Comic Strip de Nueva York.

El material —atravesado por chistes sobre la comunidad gay, los inmigrantes asiáticos y las mujeres, en línea con el filo provocador de la época— incluía dos desvíos musicales. Por un lado, una parodia de “Enough is Enough”, el hit de Donna Summer y Barbra Streisand, sostenida en una voz deliberadamente burlona. Por otro, “Boogie in Your Butt”, un rap rudimentario que gira en torno a la acumulación de objetos cada vez más insólitos introducidos en el cuerpo y que, aun desde el absurdo, dejaba ver un fraseo sorprendentemente fluido.

El impacto fue inmediato. Eddie Murphy alcanzó el Disco de Oro en Estados Unidos, superó el millón de copias vendidas y obtuvo una nominación al Grammy como mejor álbum de comedia.

Ese mismo año llevó esa veta musical a la televisión. En Saturday Night Live, el programa al que había ingresado en 1980, presentó una de sus parodias más recordadas. Por entonces, “Ebony and Ivory”, la balada de Paul McCartney y Stevie Wonder, dominaba la radio con su mensaje antirracista. En el sketch, Murphy interpretó a Wonder, mientras Joe Piscopo encarnó a Frank Sinatra: juntos deformaban la letra hasta convertirla en una maniobra oportunista para relanzar su carrera. Más allá del remate humorístico, Murphy exhibía una imitación precisa, casi quirúrgica.

En 2020, el propio McCartney recordó aquella parodia en su libro Letras. “Nunca pensé que ‘Ebony and Ivory’ fuese a solucionar los problemas del mundo, pero creo que tenía buenas intenciones. La gente se burló de ella, claro”, admitió. “Algunos pensaban que era demasiado sentimental o simplista, creo. Eddie Murphy hizo un sketch sobre eso en SNL. Esa clase de cosas son fáciles de parodiar”.

La imitación se volvió uno de sus recursos más celebrados. En 1983 compartió un sketch con el propio Stevie Wonder y recibió su elogio tras interpretar “My Cherie Amour”. También sumó a James Brown a su galería de personajes.

En paralelo, la carrera de Murphy crecía a pasos agigantados: protagonizó De mendigo a millonario (1983) y terminó de consolidarse con Un detective suelto en Hollywood, la película más taquillera de Estados Unidos en 1984.

Convertido en estrella mundial, dio el paso definitivo y se animó a la música. “Después de un tiempo, el ego se enloquece y decís: ‘Puedo hacer todo’”, bromeó en aquella época durante su paso por el programa de David Letterman. “Además, tenés a un montón de empleados, y como les pagás, te dicen que sí, que podés hacer todo”.

Así empezó a trabajar en How Could It Be (1985), un álbum impulsado por una apuesta con su ídolo, Richard Pryor. “Me apostó 100 mil dólares a que no iba a poder hacer un disco sin chistes”, contó después. Murphy aceptó el desafío y lo dejó por escrito en los créditos: “¡No me olvidé! Me debés 100 mil dólares, motherfucker”.

La apuesta reafirmaba el simbolismo que rodeaba al disco: era, ante todo, una prueba para el artista de 24 años sobre los límites de su éxito. Y el resultado fue contundente. How Could It Be llegó acompañado de “Party All the Time”, un hit sumamente bailable de estribillo inmediato, producido por Rick James, el autor de "Superfreak". La canción alcanzó el número 2 del ranking de Billboard y tuvo alta rotación en MTV.

Más allá del hit, el álbum ofrecía otros puntos de interés. Como guiño a Saturday Night Live, Stevie Wonder le compuso y produjo dos canciones, “Do I” y “Everything’s Coming Up Roses”. También se destaca la balada que da título al disco, mientras que Murphy firmó “My God Is Color Blind”, una canción contra el racismo que retoma, sin demasiadas variaciones, el mismo enfoque que había parodiado en “Ebony and Ivory”.

En lugar de salir de gira para presentar el disco, Murphy optó por concentrarse en su carrera como actor: protagonizó En busca del chico dorado (1986) y la secuela de Un detective suelto en Hollywood (1987). Su regreso a los escenarios llegó por otra vía: Raw, el espectáculo de stand-up filmado en el Madison Square Garden que se convirtió en la película de comedia en vivo más taquillera de la historia.

Eddie Murphy y Rick James.
Eddie Murphy y Rick James.
Foto: Captura de YouTube.

Tras el éxito de Un príncipe en Nueva York (1988), retomó la música con So Happy (1989), un disco atravesado por el funk bailable y sensual, en sintonía con la estética que había popularizado Prince. Con letras abiertamente sexuales —“El señor Murphy necesita un poco de satisfacción”, canta en “Put Your Mouth on Me”— y en línea con su nueva imagen de estrella de Hollywood, el álbum contó con la participación de Nile Rodgers en “I Got It”, uno de sus puntos más altos.

El resultado, sin embargo, fue discreto. Lejos del impacto de su debut, pasó casi inadvertido —quedó en el puesto 70 de Billboard— y marcó el primer traspié en una carrera que, hasta entonces, parecía infalible.

Cuatro años más tarde publicó Love’s Alright, su último disco. El repertorio profundiza ese sonido, con guiños al R&B y curiosidades como versiones de “Good Day Sunshine”, de los Beatles, y “Hey Joe”, popularizada por Jimi Hendrix. Pero lo más llamativo es “Whatzupwithu”, grabada con Michael Jackson. La colaboración funciona como un eco de “Remember the Time” (1990), el videoclip de Jackson en el que Murphy interpretaba a un faraón. Pero el video de “Whatzupwithu” fue otra historia.

Estrenado en plena era dorada del videoclip, resultó tan desconcertante como inclasificable: en 1999, los espectadores de MTV lo eligieron como el tercer peor de la historia. La secuencia abre con Murphy mirando un charco donde aparece un payaso triste que anuncia: “El elefante se está muriendo”. A partir de ahí, todo se desarma: elefantes sobre una tortuga que sostiene la Tierra, fondos digitales saturados, efectos rudimentarios y la aparición de Jackson, mientras el Harlem Boys Choir canta y baila alrededor.

Más que un videoclip, parece un experimento fallido de la primera era digital, una acumulación de ideas sin jerarquía que hoy roza lo involuntariamente cómico. No es casual que un comentario en YouTube lo haya resumido así: “Mi amigo y yo después de comprar un croma”.

El fracaso terminó de cerrar esa etapa. Murphy no volvió a grabar discos y la música volvió a su lugar original dentro de su obra: como herramienta del humor. No es casual que entre sus canciones más escuchadas estén las que interpretó en Shrek, donde interpreta a Burro, y su voz recupera ese registro lúdico que ya estaba presente en sus comienzos.

Tuvo, sin embargo, una reivindicación inesperada en Dreamgirls (2006), donde interpretó a James “Thunder” Early y sorprendió con solidez en canciones de R&B. Su última incursión llegó en 2015, con dos temas de reggae que mostraban otra faceta, ya sin la presión de probar nada.

En 2023, recordó todo ese recorrido en televisión. Cuando le leyeron la dedicatoria a Richard Pryor de su disco debut, soltó una carcajada: “Le hice la apuesta, cumplí… y nunca me pagó”.

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