El 20 de mayo de 1976, Sandra Mihanovich cobró su primer sueldo como cantante. Desde entonces, aquella noche en un boliche llamado La Ciudad oficia como la piedra fundamental de un recorrido que, en pocas semanas, cumplirá 50 años. Hay razones para festejar.
Sin embargo, la celebración que la trae de vuelta a Montevideo es otra y es doble. El sábado 24 de abril, justo el día en que cumple 69, Sandra Mihanovich cantará en el Auditorio del Sodre y conmemorará —con cierto retraso— los 40 de su emblemático disco Soy lo que Soy (1984). Lo hará en un show sinfónico que pondrá a dialogar a su banda con una orquesta uruguaya que dirigirá Leo Sujatovich; quedan entradas en Tickantel.
En cierto modo, los aniversarios se le han vuelto costumbre. En 2016 festejó a lo grande sus 40 años de carrera, en una noche que quedó grabada en vivo y reunió a Ruben Rada, Patricia Sosa, Marcela Morelo, David Lebón, el Negro Fontova, Benjamín Amadeo, Julia Zenko, Hilda Lizarazu, Lito Vitale, Alejandro Lerner y Marilina Ross, entre otros. “Había más quilombo en los camarines que en el escenario”, dice a El País. “Era una fiesta abajo, porque mientras esperaban para subir a cantar estaban todos juntos comiendo empanadas, tomando vino. Fui muy afortunada”.
En 2022 no conmemoró de manera específica los 40 de Puerto Pollensa, pero un año más tarde eligió celebrar el aniversario de Hagamos el amor. En 2024 hizo el primer Soy lo que soy Sinfónico y en 2025 festejó otras cuatro décadas, las de Como la primera vez, pero en La Trastienda y a menor escala. “Porque dije: bueno, Sandra, basta de festejarle los 40 años a todo, vieja chota”, se confiesa entre risas. “Pero este año se cumplen los 40 de En el paraíso, el disco que tiene ‘Todo me recuerda a ti’, y calculo que también lo vamos a festejar. Porque volver a cantar canciones que hace mucho que no canto es como cantar un disco nuevo. Así que hasta que salga el disco nuevo, me voy a divertir reciclando”.
Reciclar, para ella, es el ejercicio de aggiornar lo que se grabó hace tanto tiempo. Para esta versión en vivo de Soy lo que soy volvió a convocar a uno de los arregladores del álbum, Leo Sujatovich; el otro arreglador fue el maestro Ángel Mahler. Dos jugadores de selección.
“Fue un lujo para mí y algo bastante especial, porque musicalmente son muy diferentes”, dice. “Adhiero a ambos, y se ve que ambos —eso me lo dijo Leo— trabajaron en función mía, en función de la Sandra cantante. Y convivieron en este disco un poco esquizofrénico, si se quiere”.
Suele referirse a Soy lo que soy como un material “esquizofrénico” por la variedad de mundos que lo habitan. Hiladas por su voz e interpretación, allí están canciones como “Una mujer”, que grabó en homenaje al humor de su padre. Piezas de comedias musicales como “Sola en mí”, “Todo sin vos”, “Por qué”, de Calígula y “Soy lo que soy”, que originalmente perteneció al espectáculo La jaula de las locas de Broadway, y luego fue un hit en boca de Gloria Gaynor. Lo ha contado muchas veces: estaba en un boliche en Río de Janeiro cuando la escuchó por primera vez y supo que eso, exactamente eso, era lo que ella quería decir a través de una canción.
“En esa época yo ni siquiera pensaba que iba a poder agarrarme de la mano con una mujer por la calle”, dice. Dos años atrás, a este mismo diario, declaró: “Vinieron otras épocas, con otras canciones. Pero ‘Soy lo que soy’ fue fundacional”.
Pero en el álbum hay más: los primeros ejercicios de Mihanovich musicalizando textos ajenos. Específicamente dos, de mujeres uruguayas, un detalle que poco se conoce.
Uno, “Se metieron con todo”, es de la actriz Adela Gleijer: “La conocí haciendo televisión y me mostró un poema suyo muy interesante, muy fuerte, porque es de una belleza, de una sencillez, de una forma tan directa de retratar un momento”, dice. El otro es “Nacer de nuevo”, de Débora Céspedes, y funciona como respuesta o contracara de la anterior porque, dice, “habla de qué hermoso es vivir de nuevo, qué hermoso es volver a empezar”. El concierto del 24 —que también tendrá los clásicos de siempre— se abrirá con ese tema.
Cantar por primera vez en un estadio lleno, junto a Lali
¿Cómo fue volver a estar de frente con la Sandra del 84, la que aparece desnuda y apenas cubierta con su pelo en la portada del álbum? “Fue reencontrarme con ella y divertirme un montón, disfrutarla, disfrutar las canciones, corroborar por qué las había elegido”, dice.
Sin embargo, el presente de Mihanovich no se trata solo de revisitar la historia. Por eso no piensa en volver a grabar, ni siquiera con invitados, ninguno de los álbumes que viene celebrando: “Estoy más para la hoja en blanco, para decir: voy a nacer ahora, voy a empezar hoy, a ver qué pasa. Tengo un par de ideas de con quién juntarme para renacer”.
En setiembre de 2025 cantó “Soy lo que soy” junto a Lali, en uno de los varios estadios Vélez que la estrella pop llenó el año pasado. “Nunca había cantado en una cancha de fútbol con 60.000 personas, más allá de que tenga 50 años de historia. Las generaciones nuevas tienen una masividad que nosotros nunca tuvimos, y Lali fue muy cariñosa, muy respetuosa, hizo un arreglo lindísimo con su banda, lo superdisfruté y estoy muy agradecida. Y creo que hay mucha cosa nueva que está muy interesante”, dice. La conmueven especialmente Latinaje, de Cazzu, y La vida era más corta, de Milo J, híbridos entre la música urbana y la raíz.
“Porque a veces las formas para nosotros, los de otra generación, son raras, ¿viste? Entonces cuando no entiendo lo que dicen, me pongo muy nerviosa. O cuando es algo que pasa mucho por el ritmo, por la reiteración de sonidos, me resulta poco atractivo. Pero cuando empiezo a escuchar las letras y entiendo lo que dicen y suenan armonías y melodías bellas, eso sí que es algo realmente interesante, nuevo, propio. No pasa por jugar a la moda”, dice.
A la hora de colaborar, aceptaría la invitación de cualquiera que le permita expandirse. Y tiene muy claros sus límites: “Alguien me propuso formar parte de un video para una versión de una canción que habla de la homosexualidad. Y querían sentarme ahí como icono gay. Si canto, canto cualquier cosa. Pero como un objeto, no. No me divierte”.
Para Mihanovich, desde aquel día que escuchó “I Am What I Am” y encontró un mensaje para gritarle al mundo, el camino se hace cantando.
“Los seres humanos tropezamos con la misma piedra, seguimos equivocándonos cuando le ponemos una ficha a la guerra. No existe nada que se pueda resolver así. Como dice Marta Gómez: ‘Para la guerra, nada’”, suelta invocando otra canción. “Podemos tener una guerra interna en nuestros pensamientos, en nuestra forma de proceder, pero sacarla para afuera y contagiarla es lamentable. Y ahí es donde creo que la música hace la diferencia. La música puede decir todo: filtrarse por todas partes, reparar lo roto, compartir el dolor, contener, confrontar, desahogar, festejar. La música y el arte en general, por eso creo que son lo más sano y bello que tiene la humanidad. En cada lugar, desde cada expresión, la cultura siempre debe ser cuidada, protegida. Es lo mejor que tenemos”.
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