Diego González presenta “La casa de Diego” y explica cómo la ciudad es un combustible para sus canciones

El músico uruguayo se presentará este jueves en La Trastienda junto a varios invitados. En diálogo con El País, habló de su vínculo con Montevideo, los desafíos de la carrera artística y sus canciones.

Diego González.
Diego González.
Foto: difusión.

Cuando Diego González habla de las canciones, estas se convierten en entidades con vida propia. Están en todos lados: en el taconeo que golpea contra las veredas de Montevideo, en los árboles, en la ruta. Tal vez es por eso que ahora decide festejar las suyas, las que trascendieron las notas de voz de su celular y se convirtieron en parte de su repertorio.

Este jueves va a celebrar “La casa de Diego”, un show en La Trastienda con Franny Glass, Inés Errandonea, Lucía Romero y Ale González —su hermano— como invitados. Las entradas están a la venta en Passline desde 600 a 800 pesos.

Ganador del Premio Graffiti 2018 a mejor artista nuevo, González publicó tres álbumes de estudio. El último contó con cuatro productores: Guillermo Berta, Luis Angelero, Paul Higgs y Tadu Vázquez. A fines de 2025, también lanzó un EP, Capricho, llamado así porque realmente lo fue: lo publicó tres días después de terminarlo.

El País conversó con él de cara a su show.

—No es la primera vez que hacés un show con varios invitados. ¿Qué te gusta de subir al escenario con colegas?

—Cada show es una celebración de las canciones. En este está más acentuado porque lo nombramos “La casa de Diego”. El primer disco hasta pequé de tener muchos invitados y en el primer show tocaron varios que no habían colaborado en el álbum. Compartir música con la gente que admiro es algo que me llena.

—Lanzaste La canción pide, la canción tiene y un EP en diciembre de 2025. ¿Qué vida han tomado esas canciones con el correr del tiempo?

—Me gusta cómo siguen sonando. Cada tanto me escucho para revisar lo que hice y visito los procesos. Ambos fueron de mucho trabajo, a distancia con los productores. Los veo con orgullo, porque fueron difíciles.

—Has hablado de la dificultad de hacer música. ¿Qué te motiva en momentos en los que se hace cuesta arriba?

—El otro día alguien me dijo que la carrera del artista es como subir escalones infinitamente, y yo le conteste que para mí es una rampa lenta y paulatina. Creo que el circuito uruguayo es chico y la monotonía o la sensación de estar estancado es un desafío. ¿Cómo lidiar con que hoy salen más canciones en un día que las que salían en un año hace dos décadas? En esos momentos en los que te cuestionás todo, pienso dónde estaba yo cuando quería este presente. Están los objetivos, pero también hay cosas que dependen de la cabeza de uno, capaz ya estás consiguiendo cosas y no te das cuenta por ser tan ambicioso. El año pasado fui padre, en un momento hablaba con un compañero y le decía que ese año no hice nada y me dice: “¿Cómo que no hiciste nada? Fuiste padre”. A veces de tanto mirar a lo lejos, te perdés de lo que está acá.

—En La canción pide, la canción tiene hay una versión de “Tema del hombre solo”, de Jaime Roos, y un canto a Montevideo. ¿Cómo llegaste a tomar esas decisiones?

—“Tema del hombre solo” me completó muchos días y muchas rutas. Tengo un amigo que siempre lo ponía hacíamos ruta, y de a poquito fue haciendo mella. Cuando me quise acordar, era una canción que cantaba todo el tiempo. Jaime es Montevideo, es el hombre de la calle. Y con “Montevideo” pasó que hace mucho tiempo quería escribirle una canción a a la ciudad, y creo que con Paul Higgs, que la produjo, logramos un sonido triste y alegre a la vez, que habla de lo que es esa humedad, esa garúa, pero que a la vez es algo lindo.

—Más allá de “Montevideo”, ¿qué tanto te influye la ciudad para componer?

—Está ahí todo el tiempo. Yo vivo en el Centro y estoy yendo del Centro a Cordón todo el tiempo. Tengo eso de ver un árbol que se mueve de una forma y es decir: “Un árbol que baila”, como en una canción que tengo, o sentir el taconeo de los zapatos y empezar a cantar una canción. Estoy todo el tiempo buscando la canción, aunque no sea perfecta o un hit. Capaz que queda en la nada, capaz que sigo escribiendo, o capaz que grabo una melodía y queda en el celular junto a otras.

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