Marcus Meyn atiende el teléfono en Alemania y dice que le gusta la idea de venir a Uruguay: "No sé nada de Uruguay. No tengo amigos que hayan estado ahí. Será todo nuevo para nosotros".
Meyn empezó a dar los primeros pasos en la música junto a Heiko Maile y Oliver Kreyssig, en 1983, y Camouflage debutó discográficamente en 1988 con Voices & images, que contenía "The Great Commandment", una canción que los puso en el mapa internacional gracias a que el tema fue número 1 en la lista de ventas de música electrónica de Estados Unidos.
Aunque la banda no sostuvo ese nivel de éxitos en años posteriores, sí se mantuvo relevante para el público de su país y también el europeo. Asociados por su sonido a bandas inglesas como Depeche Mode y OMD, Camouflage es hija de los años 80. Y Meyn dice que hay ciertas cosas de esa época que extraña: "Vender discos. Que tanta gente comprara música. Por entonces, la música tenía valor. Hoy no tiene ninguno".
Pero no hay pesimismo alguno en la voz del cantante. Al contrario. Meyn está entusiasmado con el momento de Camouflage: "¡Sacamos un nuevo disco! Eso es en sí mismo un concepto", dice respecto a la pregunta de si hay algún concepto que englobe a Greyscale, publicado este año y el primer álbum de Camouflage en nueve años. Luego elabora sobre el título del disco, que traducido al español significa "Escala de grises". "¿Viste que siempre dicen que la música electrónica es fría? En cierta medida, una escala de grises es una imagen apropiada para aplicar a lo que se percibe comúnmente de la música electrónica. Pero por otra parte, una escala de grises tiene muchos matices, muchas zonas que están entre un color y otro. Y nos pareció que eso de estar entre una cosa y otra, de estar en el medio, nos describía bien. Somos una banda que está en el medio de otras cosas".
Hace poco, Camouflage celebró los 30 años de sus comienzos en Dresden, la ciudad de la parte este de Alemania, esa que pertenecía a "otro" país antes de 1989, cuando el Muro de Berlín se vino abajo y las dos Alemanias fueron reunificadas.
Meyn recuerda esa época y no necesita remarcar que no fue por casualidad que un grupo de la antigua Alemania Occidental eligió una ciudad que pertenecía al campo del "socialismo real" para conmemorar 30 años de música. "La parte del este de Alemania siempre estuvo en mi corazón. La familia de mi madre es del este", dice Meyn, pero también agrega que hubo razones de mercado para festejar en Dresden: "A la gente de la parte oriental de Alemania les gusta realmente la música electrónica. Para nosotros, celebrar nuestros 30 años ahí tenía mucho sentido".
La música electrónica es casi un asunto de Estado en Alemania. O al menos, tiene una fuerte presencia en la vida musical de ese país. "Sí, hay una tradición alemana en ese sentido Si uno piensa en nombres como los de Kraftwerk y Can, que son pioneros, si toma en cuenta que el techno nació en Alemania y varias cosas más, queda claro que tenemos una familiaridad y una cercanía respecto a ese estilo".
Aún así, Meyn no se siente parte de una tribu delimitada por un género o estilo musical. Para él, lo que importan son las canciones. "Si me gusta una canción, me la compro. Sea rock, acústica, electrónica, lo que sea. No me importa de dónde viene".
Meyn dice que el concierto en El Galpón recorrerá toda la historia de Camouflage, que desde el principio hasta hoy abarca ocho discos de estudio. "Nuestros shows duran entre una hora y media y dos, y tienen un componente visual importante, con lindos efectos entre luces y música".
El concierto está anunciado para las 21 horas en la Sala César Campodónico y las entradas tienen tres precios: 840, 1.060 y 1.260 pesos.

El trío se presentará en el teatro El Galpón, el próximo 15 de septiembre