Bahiano vuelve a Uruguay: " A mí no me gusta ver a la gente demasiado quieta, así que la chicaneo un poquito"

El excantante de Los Pericos regresa a Montevideo Music Box este sábado 7 con un repertorio con un repertorio de sus más grandes éxitos

Bahiano
Bahiano regresa a Uruguay este 23 de enero.
Foto: gentileza

Bahiano siempre ha estado cerca. Desde aquella primera visita a Uruguay con Los Pericos, allá por 1989, para un Montevideo Rock, pasando por un legendario show en la playa Malvín y las veces que ha venido como solista, ha encontrado acá un público cariñoso y leal.

Prueba de eso es su nueva visita a Montevideo Music Box, una venue en la que, a esta altura, se siente locatario. Será este sábado 7 a las 21.00, con entradas a la venta en TicketAntel, de las que solo quedan las de 1.760 pesos.

Sobre ese vínculo con nosotros, cómo conforma un repertorio con tantas canciones y la energía que recibe desde el escenario, Bahiano charló con El País.

—Estuve repasando su discografía y veía que hay discos buenísimos que siento que pasaron desapercibidos. Original Roots, por ejemplo.
—Sí, es un lindo disco. Quedó muy trabado por la pandemia. No sabíamos qué iba a pasar y recién estaba empezando todo el plan de difusión cuando comenzó el confinamiento y las restricciones. Quedó todo en veremos, como un disco medio guardado.
—Hay una canción allí, “A mi manera yo voy”...
—Sí, esa la toco en vivo. La volví a incorporar y creo que también la voy a estar tocando en Montevideo.

—¿Cambia mucho los repertorios?
—Lo único que a veces cambia es si canto una canción o no, o el orden. Principalmente para no aburrirnos nosotros: vengo haciendo muchos conciertos y la banda está afiladísima. La última vez que estuve en Uruguay fue hace un año y después hubo montones de shows. Muchos de los movimientos que hacemos para un show tienen que ver con cuánto tiempo hace que no voy a ese lugar.

—¿Suma canciones nuevas?
—El año que viene habrá algún tema nuevo. No tengo apuro con esas cosas. No soy un artista en desarrollo, así que no me guío por los tiempos de lanzamiento. Lanzo cuando pinta, cuando hay ganas y cuando también puedo coordinar con la disquera que me edite.

—¿Cómo es el vínculo con la disquero para un artista de su trayectoria?
—En lo personal, no tienen ningún pedido especial. Solo que trate de mantener la misma línea, que siga siendo yo en lo que publico. No tengo ninguna otra exigencia. Tal vez, si tengo ganas de promocionar un disco, te preguntan si estoy dispuesto a hacer todo el recorrido de notas. En estas instancias también se evalúa eso. Pero no hay ningún tipo de exigencia, al menos así lo siento. Y eso nunca me pasó: me dejaban hacer lo que tuviera que hacer. No sé en qué punto hubo artistas a los que les exigieron determinadas cosas. Desconozco. Supongo que eso puede pasar con una banda armada para la industria.

—Tuvo un tiempo sin visitarnos, pero esta será la tercera vez que toca en Music Box. ¿Cómo fue reencontrarse con el público uruguayo después de tanto tiempo?
—Me acuerdo de la primera vez que volví a Montevideo después de ese tiempo largo sin ir. Me preguntaba qué podía cantarles a los uruguayos, a pesar de estar tan al lado. Porque a veces hay cosas que no podés creer: tanto tiempo para cruzar el charco. Y no es que uno no quiera cruzar. Del otro lado también necesitás una pata, que tiene que ver con el promotor, la promoción y todo lo demás. Si no, es todo medio rengo. Recuerdo que las expectativas eran altísimas. A pesar de la vecindad, había que hacer un trabajo para volver a tocar. No es que uno va a tal lado y ya está. Hay muchas cosas y mucho trabajo en el medio. También hay que despabilar a los dormidos. Y está bien, porque cada uno sigue con su vida y no está pendiente de uno. Pero había que despabilar bastante. La verdad es que me llevé una alegría enorme porque el recibimiento fue tremendo.

—En su disco Rey mago de las nubes, grabó dos canciones uruguayas con versiones que no se parecen a las originales.
—La idea es que, si hacés una versión, no sea una copia. Tenés que llevarla a tu propia forma. Pero Rey mago es un discazo. Ahí canté “Príncipe azul”, de Mateo, y “Y si me voy antes que vos”, de Jaime Roos. En ese momento, estaba haciendo otro disco de autor. Todo empezó porque quería hacer una versión reggae de “Duerme negrito” y en un momento dije: “Esto lo cantaría con La Negra Sosa”. No se pudo concretar por su salud pero me quedé con la ilusión. Después de un tiempo, Fabián Matus, su hijo, me llamó y me dijo: “Negro, ¿tenés algo para homenajear a la mama?”. Le conté que me hubiera gustado hacer esa canción con ella y él me dijo que la mandara porque estaban organizando un homenaje en Nueva York, en el Lincoln Center. Así que la grabamos, la produjimos con Mati Zapata y la enviamos. Cuando pasó eso, llamé a Mati y le dije que tenía que formar parte de un álbum de versiones de canciones latinoamericanas.

—Que usted venía de repasar en MP3: Música para el Tercer Milenio, su programa de televisión...
—Sí, y sentía que faltaba un cierre musical, algo que le pusiera el moño a toda esa recorrida. Me pareció que hacer un disco con una pequeña parte del repertorio latinoamericano cerraba perfecto. Así fue como todo eso terminó formando parte de “Duerme negrito”, con todos los invitados que participaron. También estaba La Catalina, que grabó “Calle Luna, Calle Sol”, de Héctor Lavoe. La murga armó todo el arreglo de coros y la rítmica. Fue buenísimo, con Yamandú y todos los muchachos. Y ese disco también tuvo una repercusión especial junto a La Catalina: fuimos tapa de Clarín Espectáculos. La foto la hicimos en el campo del Estadio Centenario, creo. Fue tremendo.

—¿Se da todos los gustos musicales que quiere?
—No todos, pero sí algunos. Hace dos años canté y grabé con Julian Marley. Me propusieron hacer una canción suya y me dieron la posibilidad de escribir una parte en español y armar una melodía. De ahí salió “Roll Rodando”, que formó parte de su último disco, Colors of Royal, que ganó como mejor álbum de reggae en los Grammy estadounidenses. Me di ese gustazo de trabajar con uno de los hijos de la leyenda del reggae, con alguien que pertenece a esa estirpe jamaiquina. Fue Julian. Así que estoy más que agradecido.

—¿Cómo es la energía cuando sale al escenario?
—Uno va con toda la predisposición y con su oficio, con su profesionalismo, esperando que todo suene bien y que uno esté cómodo arriba del escenario. Mayoritariamente tengo un público que también se brinda, pero hay lugares donde tenés que trabajar bastante porque la gente es más quedada, más observadora. A mí no me gusta verla demasiado quieta, así que la chicaneo un poquito. Me divierte hacer eso.

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