Ana Prada celebra el legado de las mujeres en la música uruguaya con el espectáculo "Siempre cantamos"

En diálogo con El País, la artista adelanta lo que será el show en Sala Zitarrosa, una propuesta que recorre distintas generaciones de cantoras y rescata figuras fundamentales del repertorio nacional.

Ana Prada.
Foto: Estefanía Leal.

En nuestra historia, siempre hubo cantoras dispuestas a poner su voz para contar sobre sus alegrías, sus penas; sobre la vida y la muerte. Hay una línea de mujeres que va desde Amalia de la Vega, pasa por Estela Magnone, Laura Canoura y Samantha Navarro y llega a la artistas femeninas de hoy que florecen de esas semillas.

A partir de esto es que nace Siempre cantamos, un espectáculo impulsado por una de esas cantoras, Ana Prada, en el que repasa con su banda ese repertorio. Será el 20 de agosto en Sala Zitarrosa. Las entradas están en Tickantel y van desde 350 a 400 pesos; hay 2x1 con Club El País.

En más de dos décadas de trayectoria, Prada ha editado cuatro discos como solista (desde Soy sola, de 2016, a No, de 2022), fue parte de del cuarteto La Otra entre 1998 y 2001 y ha colaborado con Fernando Cabrera, Jorge Drexler, Teresa Parodi y Kevin Johansen, entre otros.

En esa carrera, Prada —quien desde 2025 es la presidenta del Fondo Nacional de Música (FONAM)— siempre ha estado presente el feminismo y la visibilización del arte de otras mujeres. Su canción “Soy pecadora”, se convirtió en un emblema de la lucha y en 2021 lanzó 8 para el 8M, un álbum de versiones.

El objetivo de Siempre cantamos es mostrar el largo camino recorrido en la música popular uruguaya y cómo no siempre fue fácil dedicarse a la música siendo mujer. Es, dice Prada, un agradecimiento a la valentía de aquellas que allanaron el paso para las que hoy se suben a los escenarios.

En el espectáculo de la Zitarrosa, la acompañarán en el escenario Julieta Taramasso (bajo y coros), Xime Bouso (percusión y batería), Jacinta Bervejillo (guitarra, acordeón, coros) y Lu Romero (teclado, tompreta, coros).

Además se proyectará en pantalla un trabajo de investigación histórica de Dina Yael, directora de la serie documental uruguaya Desobedientes.

Ana Prada.
Foto: Estefanía Leal.

—¿Cómo nace la idea de Siempre cantamos?

—La veníamos trabajando sin un formato específico desde el Mes de la mujer de este año, con el programa cultural “¿Qué tiene que ver Beijing contigo?”. Esa fue una gran juntada de músicas y yo armé la banda, participaron desde Diane Denoir hasta Carmen Pi. A mi edad y al estar trabajando cerca de estas nuevas generaciones, siento que hemos abierto caminos.

Siempre cantamos une a artistas históricas y contemporáneas.

—Lo intergeneracional siempre me gustó. Grandes artistas como Teresa Parodi, León Gieco, Ruben Rada, Fernando Cabrera y un montón de referentes me abrieron puertas. Aprendí un montón al compartir shows y composiciones con ellos. Entonces la idea es pensar lo intergeneracional desde una mirada de género.

—Hay muchos nombres de artistas mujeres que no son conocidos en la actualidad. ¿Se busca que esto sea un acto reivindicativo?

-Está bueno mostrar uno de los hilos que conforman la gran telaraña de la sociedad secreta de mujeres que tocaban música. En un show es imposible hacerles justicia a tantas mujeres talentosas que no lograron ser conocidas. Me quiero apoyar en la narración y el intercambio con el público, que se haga preguntas.

—¿Cómo va a estar compuesto el setlist del show?

—Por esos dos mundos: el pasado reversionado y lo que está empezando a germinarse. La idea es que no sea una cosa pesada, que te puedas ir con alegría y agradecimiento. No nace desde el resentimiento, está bueno reconocer que la música como profesión nos duele a todos y todas y, s in embargo, es imprescindible para la emocionalidad humana. En una hora y pico de show no podes meter a todas, es solo un granito de arena. Hay que ajustarlo a la banda y sonoridades que tenemos. Sobre esa base, junto con Dina Yael, armamos un repertorio donde se recorre uno de esos hilos de la trama.

Ana Prada y su banda.
Foto: cortesía.

—¿Qué rol cumplirá la parte audiovisual?

—La idea es que en el show te hable la pantalla y después toquemos nosotras. Es una puesta en escena que apunta a mostrar determinadas cosas que ayuden a pensar y conversar. Lo vamos a ir viendo sobre la marcha, yo soy de tener cosas claras, pero hay otras que puedo cambiar.

—Tu carrera siempre estuvo muy ligada al feminismo y la visibilización, ¿qué significado le das viéndolo en retrospectiva?

—Como un agradecimiento a las que vinieron antes y una manera de rodearme de las que vienen ahora. La banda que armamos es toda de gurisas jóvenes que tienen una frescura, un atrevimiento y un nivel técnico impresionante. Tocamos juntas hace años.

—¿Qué tanto avanzamos como sociedad a la hora de darle un lugar a las mujeres en la música?

—Se ha cambiado y conquistado mucho, pero aún estamos acostumbrándonos. Se avanza a través de derechos y leyes, pero también hay un inconsciente colectivo mucho más lento. Creo que este tipo de propuestas, lejos de pretender ser solamente una cuestión de embanderarse bajo feminismos, es un recorrido y reconocimiento a aquellas mujeres que se jugaron muchas más cosas que nosotras a la hora de cantar y subirse a un escenario. Ahora nos sigue costando emparejar.

—Pero hay muchos proyectos musicales de mujeres en este país.

—Hay una tradición musical femenina. Por muchos años, fue de la puerta para adentro, después vino la camada de Laura Canoura, Sylvia Meyer, Mariana Ingold. Luego, la camada de Samantha Navarro, Rossana Taddei. Hoy por hoy, vemos un montón de mujeres. Pero vos sos mujer y yo también, preguntá si las conocen en un grupo que no tenga nada que ver con la cultura. Después se ve reflejado en los recitales: de 35 artistas en la grilla, siete son mujeres. No es verdad que tenemos las mismas oportunidades laborales. Es difícil vivir de la música en Uruguay, tanto para hombres como para mujeres, es un país muy pequeño.

-¿Qué has aprendido en tu rol como presidenta del FONAM?

- En la comisión hay un montón de mundos musicales y aprendo mucho de ellos. Lo que aprendí y me ha servido como artista es ver la cantidad de propuestas que hay y lo diversas que son, pero también lo que hace falta. Hay que apuntalar mucho el tema de las mujeres, falta profesionalización y eso se consigue a través de oportunidades laborales. También está el tema del contenido de la música. Una cosa es que vos financies instrumentos, pero la creatividad se tiene que reforzar. Los discos de autor, las reversiones, las composiciones: las cosas que tienen que ver con darle de comer a la música uruguaya, que además es respetada y reconocida en todas partes del mundo.

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