Un nuevo libro recopila más artículos de Jorge Abbondanza y revela la influencia de su mirada en la cultura

Se acaba de editar "Escribe Jorge Abbondanza", con notas inéditas del periodista, crítica intelectual y artista; El País charló con Oscar Larroca, su compilador

Jorge Abbondanza

"Fue una linda forma de homenajearlo”, dice Oscar Larroca sobre un par de eventos culturales que saludaron la figura de Jorge Abbondanza, el periodista fallecido en 2020 y que el 6 de marzo habría cumplido 90 años.

El primero de los encuentros alrededor de tan crucial figura de la cultura uruguaya fue la presentación del libro Escribe: Jorge Abbondanza, la nueva colección de sus textos realizada por Larroca.

Fue en una sala colmada —”fue mucha gente: amigos, lectores, personas que estuvieron vinculadas a Jorge”, dice Larroca— y de la presentación participaron, además del compilador, la divulgadora Emma Sanguinetti y los periodistas Jaime Clara y Martín Aguirre, director de redacción de El País.

El lunes 16 se presentó, además, el documental La faz de la tierra (1983-1984), de Juan José Mugni, que se centra en la otra faceta del homenajeado: la de artista plástico. La película, que se exhibió en el Espacio Cultural Edificio Artigas, testimonia las palabras de Enrique Silveira y Abbondanza durante la exposición de sus cerámicas realizada en la Galería Karlen Gugelmeier en octubre y noviembre de 1983.

Silveira, su socio artístico y de vida, fue el promotor de la edición de Escribe: Jorge Abbondanza. “Por los 90 años del nacimiento de Jorge me pareció oportuno retomar la idea de Silveira para acercar este material a una nueva generación de lectores”, dice Larroca. “Aún hay aficionados al cine, por ejemplo, que desconocen el legado de Jorge como crítico y como formador de públicos”.

Esta nueva edición llega cinco años después de los tres volúmenes de Después del estreno, una selección de textos críticos publicados entre 1965 y 2014. En 1996 se conoció a través de Ediciones de la Plaza, El gran desfile, otra colección de artículos.

“Silveira, quien falleció en 2022, ya tenía prevista la publicación de un cuarto tomo, así que comencé a trabajar con el material que había quedado afuera”, dice Larroca. “Jorge escribió, en 50 años, más de 4.000 artículos, así que había mucho material en reserva”.

La mayoría de las notas fueron publicadas en El País, su hogar profesional durante más de medio siglo, aunque también se incluye una de sus columnas en Radio Sarandí, donde, entre 1982 y 1986, participó del programa Revista Sarandí, conducido por Lil Bettina Chouy. En el texto de mediados de 1982, reflexiona sobre la censura cinematográfica y lista las películas que no se podían ver en esos tiempos de la dictadura.

También se recogen sus últimos manuscritos, cuando ya estaba imposibilitado de escribir en teclado por problemas de visión. Hay textos aparecidos en libros y revistas culturales.

El volumen cuenta con un prólogo del expresidente Julio María Sanguinetti, quien dice que “la crítica de Abbondanza fue central en la vida cultural de nuestro país” y de la cual “nadie quedaba indiferente”; lo ubica al nivel de Rodríguez Monegal, Rama, Taco Larreta y Martínez Moreno, “a los que sobrevivió como testimonio de un tiempo de excelencias”.

Otro prólogo es del periodista Guillermo Zapiola, de quien se reproduce un texto publicado en Después del estreno. Allí define a Abbondanza como alguien que no fue “un intelectual de elite, sino un individuo que escribía claro y directo (la escuela Alsina, mejorada por la elegancia de Emir) y se hacía entender y enseñaba algo en casi todo lo que escribía”.

Aunque todos los articulos incluidos cumplen con esa característica, solo basta un texto maravilloso como “La 18 y la 19” (del libro colectivo Montevideo de puño y letra, publicado por Fin de Siglo en 1992), una evocación nostalgiosa sobre la avenida 18 de Julio, para demostrar la literatura que había en textos que, prosaicamente, alguien limitaría al género periodístico.

“No voy a decir la famosa frase de que fue un adelantado a su época, pero sin duda fue un crítico refinado”, dice Larroca. “Y quizás lo más importante fue su capacidad para formar públicos. Su crítica no se quedaba en el gusto personal: ofrecía información, contexto, herramientas para que el lector sacara sus propias conclusiones”.

“Algunos sostienen que su estilo elegante está condicionado por una retórica un poco acartonada, pero creo que su sensibilidad y su conocimiento de la materia que analiza trascienden cualquier prejuicio sobre las formas”, dice el compilador y tiene razón.

Sus artículos encontraron un público receptivo que hallaba en sus artículos, una guía y una sensibilidad compartida que era todo un signo de sus tiempos. Hay que leer las críticas de sus películas para entender a un par de generaciones uruguayas.

“Hoy gente como él tendría grandes dificultades para compartir con el público las reflexiones de un espíritu crítico firme”, opina Larroca. “Hoy, a la crítica especializada se la ve como una vieja avinagrada que viene a patear la fiesta. Aquella crítica nacida a fines del siglo XVIII en Francia, con los salones de París, está en franca desaparición para alegría de consumidores hedonistas, plataformas, influencers y la industria”.

Escribe: Jorge Abbondanza —que, como los otros libros, deja sin atender buena parte de la década de 1990, lo que ilusiona que hay más colecciones— es un mapa para entender la sensibilidad y las inquietudes del mercado cultural uruguayo.

Pero no es un libro nostalgioso, sino que es una invitación a retomar su mirada intelectual, su prosa hermosamente florida, su capacidad de trabajo y su amplitud de intereses. Y recordar su bonhomía y generosidad. Esos son los imprescindibles.

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

Jorge AbbondanzaOscar Larroca

Te puede interesar