El regreso de Hannibal

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GUILLERMO ZAPIOLA

Nuestro psiquiatra caníbal favorito está de vuelta. Hoy se estrena en los Estados Unidos Hannibal Rising, en orden de producción la quinta pero cronológicamente la primera aventura cinematográfica del refinado asesino serial Hannibal Lecter, con dirección de Peter Webber.

El productor Dino de Laurentiis (y acaso, antes que él, el novelista Thomas Harris) parecen decididos a extraer hasta sus últimas gotas el jugo de la franquicia Lecter, originada en el libro Dragón Rojo, publicado por vez primera en 1981. Ahora juran que se trata definitivamente del último capítulo de la saga (aunque sea el primero), pero ya se sabe cuánto hay que confiar en lo que dicen los productores de cine, que suelen hacerle más caso a la taquilla que a sus propias afirmaciones.

El fenómeno recuerda, en cierto mo-do, al que ocurriera con Norman Bates, el asesino loco y travestido de Psicosis, creado en la letra impresa por Robert Bloch y llevado memorablemente al cine por Hitchcock. No había la menor necesidad de que hubiera otras películas con el personaje, pero sin embargo fue repetido otras tres veces por el propio Anthony Perkins (Psicosis II, 1983, director Richard Franklin; Psicosis III, 1986, dirigida por el propio Perkins; Psicosis IV: El comienzo, 1990, director Mick Garris, en el que Perkins volvía a ser el Bates maduro pero Henry Thomas lo encarnaba en su juventud), además de un daño colateral llamado Motel Bates (1987, director Richard Rothstein), donde Norman no aparecía pero seguían matando gente en su viejo negocio, y una absurda "remake" del original a cargo de Gus Van Sant (1998), que copiaba el original casi plano a plano mientras Vince Vaughn cargaba sobre sus hombres con la responsabilidad de reencarnar al mito.

RETORNO. La idea de bucear en los orígenes de los impulsos criminales y antropofágicos de Lecter, que cabe atribuir parejamente al novelista Harris y al productor de Laurentiis (primero se lanza el libro, luego se anuncia su adaptación cinematográfica) se parece demasiado a lo que ocurría con Norman Bates en Psicosis IV, aunque los detalles anecdóticos difieran. La historia arranca en la Lituania natal de Lecter, país del cual el personaje escapa al terminar la Segunda Guerra Mundial. Llega a Francia, es protegido por la viuda de un tío (la china Gong Li), se cruza con criminales de guerra fugitivos y establece con ellos una extraña alianza.

Finalmente llegará a los Estados Unidos, al parecer con hambre. La obtención de un diploma en psiquiatría puede ayudar a entender su desprecio por la raza humana. Son seguramente más personales las razones por las cuales no solamente comenzó a odiar a la gente sino también a comérsela, pero para saberlo habrá que ver la película. Se supone que nos van a contar cuándo y por qué comenzó su afición por la carne humana.

Por supuesto, Hannibal joven no podía ser encarnado por Anthony Hopkins: ya en Dragón rojo se notaba que estaba más viejo que en El silencio de los inocentes, aunque se suponía que la acción transcurría antes. Ahora el papel corre a cargo de un actor de once años, Aaron Thomas, y un joven francés de veintidós, Gaspard Ulliel.

Corresponde probablemente a los sociólogos (y acaso a los psicólogos y psiquiatras, gente que como lo prueba el propio Lecter puede ser realmente peligrosa) explicar el dilatado éxito literario y cinematográfico del personaje. Una encuesta del American Film Institute ha determinado que para el público norteamericano, Hannibal Lecter es el mayor villano de la historia del cine.

El silencio de los inocentes fue la tercera película en la historia del cine en ganar los cuatro Oscar principales, los de mejor film, director, actor y actriz (las anteriores habían sido Lo que sucedió aquella noche, 1934, de Frank Capra, y Atrapado sin salida, 1975, de Milos Forman). Lecter es también el personaje protagónico ganador del Oscar con menor tiempo de aparición en pantalla: en El silencio de los inocentes se lo ve solamente 28 minutos (en un film que dura 118), pero la presencia de Hopkins es tan fuerte que parece estar más rato.

SORPRESAS. El éxito de El silencio parece haber sido un tanto sorpresivo. En su momento, y luego de que Cazador de hombres (la primera versión de Dragón rojo) no funcionara demasiado bien en taquilla, el productor De Laurentiis le cedió los derechos a la empresa Orion, y durante un tiempo fueron comprados por Gene Hackman, quien pensó en interpretar al personaje de Jack Crawford, que en la película fue hecho en definitiva por Scott Glenn. Hackman renunció a la idea cuando comenzó a interesarse en el proyecto de Mississippi en llamas.

Tras el éxito comercial de la película dirigida por Jonathan Demme y el aluvión de estatuillas que la Academia descargó sobre ella, De Laurentiis volvió a Hannibal Lecter con Hannibal, Dragón rojo y esta Hannibal Rising que se estrena ahora.

Esta nota puede cerrarse con un dato curioso: Thomas Harris nunca quiso ver la versión cinematográfica de El silencio de los inocentes, porque temió que influyera sobre su estilo de escritura. No quería que las imágenes del film determinaran su propia concepción de Hannibal Lecter y sus preferencias culinarias.

Las otras versiones del canibal

Cazador de hombres 1986

Michael Mann (El informante, Colateral, Vicio en Miami) dirigió esta versión de Dragón rojo en la que Hannibal Lecter debutó cine, encarnado por Brian Cox.

El silencio de los inocentes 1989

Segunda novela de Harris sobre Lecter y primera aparición con Hopkins en el papel, dirigida por Jonathan Demme. El film que consagró al personaje.

El productor De Laurentiis se empeña en aprovechar una vez más la popularidad del refinado "serial killer" caníbal, y el truco es volver al pasado.

Hannibal 2001

Fugado de la cárcel, Lecter vuelve a la acción y es buscado por la agente Sterling, que ya no es Jodie Foster sino Julianne Moore. Dirige Ridley Scott.

Dragón rojo 2002

Vuelta a las fuentes. La primera novela es filmada de nuevo, con más papel para Hopkins, más despliegue de producción y dirección de Brett Ratner.

Nuevo rostro para el mito

El joven actor Gaspard Ulliel, el nuevo Hannibal Lecter, no es un recién llegado al mundo del espectáculo. Nacido en Boulogne-Billancourt, Francia, el 25 de noviembre de 1984, ha declarado que su sueño es convertirse en director cinematográfico, y tras terminar el liceo comenzó a estudiar cine en la Universidad de Saint Denis.

El destino quiso sin embargo que se convirtiera primero en actor. Actuó en cortos y films de televisión, realizó pequeños papeles en producciones más importantes y finalmente consiguió que el actor y director Michel Blanc le concediera un personaje de cierta significación en Besen a quien quieran (2002). De ahí saltó a su real primer protagónico: el huraño joven campesino que se convertía en protector y amante de Emmanuelle Béart en Lejos del mundo (2003) de André Techiné. También se lo vio en Amor eterno (2004), el film de Jean-Pierre Jeunet protagonizado por Audrey Tautou sobre la Primera Guerra Mundial (que algún escéptico sobre los talentos de Tautou ha rebautizado Amelie va a la guerra), y el público uruguayo ha podido reencontrarse con él en la reciente París, je t`aime, donde protagoniza uno de los episodios.

Ulliel ha sido candidato tres veces al César (el Oscar francés), por Besen a quien quieran, Lejos del mundo y Amor eterno, y finalmente obtuvo el premio (a "actor revelación") por el tercero de los films mencionados. Todo indica que es uno de los jóvenes intérpretes franceses más promisorios.

Opciones para ser Hannibal

Anthony Hopkins no fue la primera opción del director Jonathan Demme para encarnar a Hannibal Lecter en El silencio de los inocentes. Entre los nombres que los productores y el director manejaron al principio estuvieron los de Michael Keaton, John Hurt, Robert Duvall, Jeremy Irons, Jack Nicholson y Robert De Niro, e incluso, en un curioso giro étnico, se pensó en determinado momento en el "afroamericano" Louis Gosset Jr. Por un motivo u otro (unos no aceptaron, en otros casos el propio equipo de producción los descartó), todos fueron dejados de lado.

Tampoco Jodie Foster fue la primera elección de Demme para el papel de Clarice Sterling: quería a Michelle Pfeiffer.

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