La asociación cultural InterArte entregó nuevamente los premios Alas, con los cuales homenajea a personalidades de la cultura uruguaya en múltiples terrenos de expresión. Este año los reconocimientos fueron para el artista plástico Rodolfo Arotxarena (Aroxta), el periodista Enrique Mrak, el músico Panchito Nolé y el coreógrafo y director del Cuerpo de Baile del Sodre, Eduardo Ramírez. La iniciativa, encabezada por el barítono Juan Carlos Gebelin, fue declarada este año de interés ministerial por parte del Ministerio de Educación y Cultura, haciendo acto de presencia el propio ministro Dr. Leonardo Guzmán.
El acto realizado en la Sala Vaz Ferreira fue presentado por Lilián A. de Ciardi, mientras que los premios fueron entregados por la escritora y animadora cultural Nancy Bacelo. El trofeo que identifica a los Alas fue realizada por la escultora Ana María Poggi, quien además expuso sus obras recientes en el foyer de la sala, ubicada en el subsuelo de la Biblioteca Nacional.
Un hombre de radio dotado de notable dinamismo profesional como Mrak, compartió entonces la distinción con un músico de larga y probada popularidad, como Nolé, y asimismo con un talento de la danza que ha protagonizado acontecimientos en materia coreográfica desde la década del 50, como es Ramírez. No hace falta destacar la trayectoria y los méritos artísticos de Arotxa, un dibujante que comenzó muy joven ilustrando las páginas de El País, pero ha crecido desde entonces hasta afianzar no sólo la puntería de su línea para aludir a hechos políticos o culturales —tanto en el ámbito nacional como en el plano mundial— sino respaldando su trajín periodístico con una hilera de exposiciones individuales en las que ha constado la intuición y el ascendente virtuosismo de sus trabajos, desde una galería de personalidades planetarias de la historia reciente hasta los formidables apuntes de tipos populares, como sus series del candombe. La soltura casi aérea de esos apuntes y la captación infalible de un carácter y un perfil gráfico, siguen dando a las propuestas de Arotxa el sello que ya resulta inseparable de su notoriedad. El premio Alas no hace más que confirmar todo ese bagaje, lo cual sin embargo no debe impedir a los compañeros y admiradores del artista compartir su satisfacción ante el reconocimiento.