Uno de los directores del momento, estrena la película coreana más costosa de la historia y charló con El País

Este jueves se estrena "Hope: El primer impacto" y su director, Na Hong-jin, charló con El País sobre las características de un film de acción que combina comedia, western e invasión alienígena

Na Hon-Jing
Na Hong-Jin

Estrenada en la competencia mayor del Festival de Cannes —algo poco común para una película de su clase pero que habla de la expectativa que generaba la nueva película de Na Hong-jin— Hope: El primer impacto, que se vio en el reciente MONFIC, llega este jueves a la cartelera local.

Aunque su prespuesto de 40 millones de dólares está lejos de lo que Hollywood precisa para hacer esta clase de producción, Hope es la película más cara de la industria surcoreana. Combina estrellas locales (Hwang Jung-min, Zo In-sung y Jung Ho-yeon) y figuras globales (Michael Fassbender y Alicia Vikander aportan sus voces) para contar una historia donde confluyen géneros y recursos tan variados como la fantasía, el western, las persecuciones de autos, comedia y ciencia ficción con extraterrestres. A Na Hong-jin no le gustan los corsés creativos.

Hope narra la invasión de una pequeña comunidad rural cerca de la Zona Desmilitarizada en Corea del Sur por parte de unos seres extraterrestres gigantes y destructivos. Todo comienza con unos animales asesinados misteriosa y violentamente y deriva en una suerte de invasión a escala reducida pero que amerita una sucesión de persecuciones (a pie, en auto, a caballo), enfrentamientos y, ya que estaban, descubrimientos inesperados. Todo está contado con un ritmo vertiginoso que no cede aunque la película se permite derivaciones cómicas, sí, pero también dramáticas.

Hope
Hope

“Al principio, todo comienza con rumores y especulaciones”, contó Na Hong-jin en una rueda de prensa con medios internacionales en la que participó y preguntó El País. “Después, los personajes ven algo con sus propios ojos, aunque todavía no saben qué es ni cómo comprenderlo. Finalmente descubren que se trata de un extraterrestre. A medida que conocen más sobre estos seres, descubren que proceden de una civilización muy avanzada y que son superiores a los seres humanos. Sin embargo, el primer extraterrestre que aparece es sucio, maloliente, repulsivo y desagradable. Los seres humanos no lo comprenden y lo tratan con crueldad: le disparan indiscriminadamente sin saber realmente quién es. En cierto sentido, el extraterrestre termina siendo sacrificado para que los seres humanos puedan reconocer algo sobre sí mismos. La película insiste en esa idea: las personas pueden cometer actos terribles por ignorancia, por no saber o no comprender lo que tienen delante. Pero esa misma existencia puede terminar provocando una enorme ira y volverse contra quienes la maltrataron. En ese sentido, la historia también funciona como una fábula”.

Na Hong-jin nació en 1974 y ha venido construyendo una carrera sólida como parte de una generación dorada de directores surcoreanos (Bong Joon Ho, Lee Chang-dong, tantos otros) de trascendencia internacional y presencia en los festivales.

Su primera película fue El cazador (la única que se vio en Uruguay: se exhibió fugazmente, de acuerdo al sitio Cinestrenos, en febrero de 2020 en Cine Universitario) que era un policial, el mismo género de The Yellow Sea que se estrenó en 2010 y fue la primera que lo hizo notar con participación en la sección Una cierta mirada de Cannes. The Wailing es un ejercicio de terror folk con una enfermedad que acosa a un pequeño pueblo y la principal responsable de la expectativa que generaba Hope.

“A medida que pasan los años, siento que mi manera de entender las cosas está cambiando”, dijo Na en la rueda de prensa sobre cómo ha cambiado su acercamiento a las historias. “Antes, cuando veía situaciones negativas o cosas que ocurrían a mi alrededor, me enfadaba mucho. Ahora tiendo a preguntarme por qué suceden. No sé si se debe a un cambio en mi personalidad o a que he acumulado más experiencias y conocimientos. Lo cierto es que siento que estoy aprendiendo a comprender mejor las cosas. Cada vez me enfado menos. Creo que mis películas reflejan ese proceso y que seguirán cambiando conmigo en el futuro”.

A continuación, van las preguntas que Na contestó —a través de un intérprete que pasaba del coreano al inglés— directamente a El País durante ese encuentro con la prensa internacional.

—Hope contó con un presupuesto récord para los estándares de la industria cinematográfica coreana, aunque sigue siendo una cifra pequeña en comparación con lo que Hollywood invertiría en una película como esta. ¿Qué ganó y qué perdió al trabajar con ese presupuesto? ¿Qué habría añadido si hubiera contado con más dinero?
—Fue un presupuesto importante, pero también insuficiente. No se trató de una cifra que hubiéramos calculado específicamente para hacer esta película, sino de filmar el guion con el presupuesto del que disponíamos. En ese sentido, recibí mucha ayuda para poder realizarla. Lo que gané fue la posibilidad de completar las escenas que quería hacer y llevar la película a término. La desventaja es que, cuanto mayor es el presupuesto, menor es el margen de beneficio, algo bastante comprensible.

—La película transcurre en los años ochenta, cerca de la zona desmilitarizada. ¿Por qué eligió ese período y ese lugar?
—Cuando pensé en el espacio en el que debía situar a los seres humanos para comenzar esta película, imaginé el pueblo más miserable y aislado del universo. Quería que la historia se expandiera hasta abarcar el universo entero y contar una gran tragedia en la que un incidente muy pequeño sacudiera todo lo que existe. En Corea encontré un único lugar adecuado para eso. Actualmente, ese pueblo está abierto, así que tuve que situar la película en una época en la que todavía estaba cerrado. Por eso retrocedimos varias décadas. Esta película también forma parte de una serie de historias. Cuando se conozca lo que sucede después, se entenderá con claridad por qué elegí ese período y ese lugar.

—La película incluye una persecución automovilística. ¿Cuáles fueron sus referencias cinematográficas para filmarla?
—La secuencia muestra cómo criaturas que cazaban seres humanos terminas siendo perseguidas por ellos. Es un momento en el que los personajes llegan al límite y se enfrentan a la muerte. Me concentré en la criatura y en la planificación de los planos. No tuve demasiado margen para desarrollar un estilo a partir de referencias cinematográficas, porque lo prioritario era construir la secuencia de persecución. Lo que sí hice fue indicar al equipo cómo debían moverse los automóviles y qué sensaciones debían transmitir al conducir. Como referencia, les di Bullitt, la película de Steve McQueen. La actriz entrenó durante casi seis meses para aprender a conducir el vehículo con la destreza necesaria y poder actuar mientras lo hacía. También participaron personas que habían ganado campeonatos automovilísticos en Corea. Gracias a todo ese trabajo pudimos completar la secuencia.

—Una característica recurrente de sus películas, y quizá del cine coreano en general, es el humor. ¿Es algo que busca deliberadamente? ¿Qué función cumple?
—El humor puede utilizarse de distintas maneras en una película. Puede servir para hacer avanzar la historia, cambiar rápidamente la atmoósfera o volver imprevisible lo que sucede para los demás personajes. Esas son algunas de las razones por las que recurro a él. En Hope hay otra función. Los momentos que pueden provocar la risa del público suelen apoyarse en los aspectos más primitivos de los seres humanos. Quería mostrar que, aunque nos consideremos criaturas muy avanzadas, también podemos ser seres bastante inferiores. Me interesaba situar a los seres humanos en esa perspectiva.

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