"Pecadores", la película que batió records combina musical y terror, dos géneros difíciles para los Oscar

La película de Ryan Coogler con Michael B. Jordan que tiene 16 nominaciones en los premios de la Academia está para ver en HBO MAX y es una épica afroestadounidense

Michael B. Jordan
Michael B. Jordan en "Pecadores"

Mejor película, direccción, fotografía, maquillaje, sonido, partitura original, canción, efectos visuales, guion original, diseño de producción, vestuario, edición, elenco y tres de sus actores. Esas son todas las categorías en las que tiene ambiciones en los Oscar Pecadores, la película de Ryan Cooglerque batió el record de nominaciones en una sola ceremonia: ¡Dieciseis!

La noticia es inédita por todos lados. Se creía que la 98° edición de los premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood iba a estar dominada por Una batalla tras otra, la película de PaulThomas Anderson. Se llevó 13 nominaciones y sigue siendo una firme candidata en la categoría principal, pero va a estar más disputado de lo previsto.

Por otro lado, Pecadores —que está para ver en HBOMax y quizás vuelva a los cines, su habitat natural, antes de la ceremonia del 15 de marzo— es una épica afroestadounidense en el formato de un musical de vampiros.No parece de antemano, y a pesar de la unanimidad crítica, material de Oscar.

Es, sí, al igual que Una batalla tras otra pero distinta, una película política. En ese caso sobre los vínculos entre blancos y negros en Estados Unidos: habla de religión, música, apropiación cultural e identidad racial. Lo hace cumpliendo con todos los protocolos de las películas de chupasangres, incluyendo la letalidad del sol y el ajo y lo contagioso del amor por la hemoglobina.

Esa cuestión de género cinematográfico también podría ir en detrimento de las posibilidades de Pecadores: nunca ganó un Oscar a mejor película una de terror, aunque El silencio de los inocentes le andaba cerca.

Aunque ha sido usina de buen cine y un lugar desde donde reflexionar sobre aconteceres sociales, políticos y culturales que nos aquejan, el terror sigue siendo percibido como un asunto para adolescentes.

Dicho eso, Pecadores, que también es un musical, tiene un buen porte y sus ideas, aunque se acumulan un poco de más, son interesantes. Es, a su manera, una película con el porte de una de Oscar.

Coogler es considerado el gran director afroestadounidense desde Spike Lee, cuyo Malcolm X, ha dicho, lo influyó directamente. Las nominaciones de la película están también reconociendo eso.

La ópera prima de Coogler Fruitvale Station reconstruía un caso de violencia policial contra un afroestadounidense.Era una reflexión en tono casi documental sobre la violencia racial y la vida de los negros en los centros urbanos estadounidenses.

Fue su primera colaboración con Michael P. Jordan, quien en Pecadores interpreta dos papeles y está nominado al Oscar.

Juntos también hicieron Creed, la revitalización de la franquicia de Rocky y Jordan estuvo en las dos películas de Pantera negra que dirigió Coogler; la primera fue, perdón la redundancia, la primera película de superhéroes en estar nominada a los Oscar en la categoría principal.

Más allá de que son una parte esencial de la factoría Marvel y saben cumplirlo, las dos Pantera negra (la segunda se llamó Wakanda para siempre) celebraban una cultura directamente ligada a África y usurpada por la codicia blanca.

Todo eso le dio a Coogler prestigio y libertad para un proyecto comoPecadores.

Ambientada en la comunidad negra de la algodonera Clarksdale en Mississippi, entre el 15 y la mañana del 16 de octubre de 1932, Pecadores es una de terror histórico marcada por violencias diabólicas y terrenales.

La historia se abre con Sammie (Miles Caton), joven prodigio del blues en la veta deRobert Johnson, llegando ensangrentado a la iglesia de su padre.Algo feo le pasó la noche anterior y quizás tendría que haber escuchado las advertencias de coquetear con el diablo con su música.

El eje es el regreso de los gemelos Elijah “Smoke” y Elias “Stack” Moore (ambos interpretados por Jordan), exsoldados y exmatones de Chicago, que vuelven al delta para abrir un boliche en un viejo aserradero.

Mientras reúnen músicos como Delta Slim (Delroy Lindo, nominado), se reencuentan con viejos amores y tejen alianzas familiares y espirituales, la noche se ve amenazada por la llegada de Remmick (Jack O’Connell), una presencia inquietante que encarna un mal externo y depredador; básicamente es un vampiro melómano que viene acompañado por sus dos últimas presas. Y va arruinarles la farra.

Lo que se presentaba casi como un drama de la vida sureña con el sentido comunitario amenazado por elKu Klux Klan y explotado por los patrones blancos deriva en la segunda mitad en un baño de sangre bastante tradicional. La última escena parece de otra película y en el medio y en el final de los créditos se aporta más información incluyendo la aparición de Buddy Guy, una leyenda real del blues.

En sus mejores momentos, Pecadores es una celebración de la cultura negra, incluyendo una larga escena en la que se unen los cantos africanos con el hip hop con el blues como intermediario.Es tan buena como la escena de la persecución de Una batalla tras otra, que parece estar más cerca del tipo de cosa que termina ganando el Oscar. Pero todo puede pasar.

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