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"La uruguaya": del best seller a una película que hace historia y lleva a Montevideo a las pantallas del mundo

El jueves se estrena la adaptación de la novela de Pedro Mairal que Orsai Audiovisuales realizó junto a 1961 productores asociados. En la previa, Hernán Casciari y Ana García Blaya dialogaron con El País.

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Imagen de "La uruguaya".
Foto: Difusión.

En el edificio de Pampa Films, en el barrio bonaerense de Palermo, reina el entusiasmo. Es jueves a la tarde y Hernán Casciari, Pedro Mairal, Ana García Blaya y otros miembros del equipo que se encargó de llevar La uruguaya al cine, se reparten entre las oficinas del lugar para dialogar con la prensa rioplatense.

Hay banners de la película, mesas repletas de medialunas y café y hasta un escritorio con dos copias en DVD de Encuentros muy cercanos con señoras de cualquier tipo, uno de los clásicos de Olmedo y Porcel.

Fiorella Bottaioli y Sebastián Arzeno, la dupla que protagoniza la adaptación cinematográfica del best-seller de Mairal, visten trajes dignos de alfombra roja y posan para las fotos. Casciari prefiere un atuendo casual: un jean y una remera de Better Call Saul. En los breves intervalos entre notas se saludan, dialogan y se dedican varias sonrisas cómplices. Para ellos es un día memorable.

“Me siento totalmente privilegiado de participar y de haber visto crecer este proyecto; me conmueve”, dice Casciari a El País. “Me sorprende que estemos haciendo un junket de prensa, que la peli haya pasado por festivales y que ahora se estrene en muchísimas salas. Lo que pasa es 700 veces mejor de lo que podíamos llegar a soñar en el principio. Tampoco teníamos conciencia de lo divertido que iba a llegar a ser. Sin darnos cuenta, fuimos armando una casita donde entrás con ideas y las podés proponer para generar un hecho artístico hermoso”.

Todo inició en diciembre de 2020, cuando el escritor publicó un mensaje en la web de Orsai, la revista cultural gestionada únicamente por sus lectores: “Agárrense fuerte porque vamos a empezar a hacer cine”. Ese fue el lanzamiento de Orsai Audiovisuales, el proyecto que inauguró una nueva forma de generar contenidos.

A través del concepto de “productores asociados”, Orsai Audiovisuales lanzó 6000 bonos de 100 dólares cada uno para recaudar los 600 mil dólares que requería La uruguaya. En cuestión de semanas, 1961 personas agotaron cupos, se aseguraron un dividendo de las ganancias y un voto en las decisiones artísticas del proceso.

Fueron ellos, a través de una aplicación, los que eligieron el camino de distribución de la película, los actores que la iban a protagonizar y el enfoque del guion. El proceso quedó registrado en el podcast La uruguaya, que se escucha en Spotify y tiene 65 episodios; en un episodio de Analizando humanos, el ciclo de Agustín Ferrando Trenchi en YouTube; en la más de 150 publicaciones de la cuenta de Instagram @lauruguayapelicula y hasta en la tesis de un productor asociado que estudiaba Comunicación Social en la Universidad de Buenos Aires.

La uruguaya, que dirige Ana García Blaya y en la que participan figuras como Gustavo Garzón, Jazmín Stuart, Luis Alberto Carballo y Diane Denoir, llega este jueves a salas de cine rioplatenses luego de un prometedor recorrido. Triunfó en el prestigioso BCN Film Fest —recibió el premio de la crítica , mientras que Fiorella Bottaioli se llevó la estatuilla a mejor actriz— y recogió más galardones en festivales de Miami, Punta del Este y Mar del Plata. Por si fuese poco, Disney compró los derechos para incluirla en una de sus plataformas. Es todo un acontecimiento.

Pero en esta sucesión de logros, Casciari elige destacar los elogios del público. “Esta semana hubo varias funciones de prensa y recibí un montón de mensajes de gente que me dijo que le gustó la peli; no sabés el alivio que me da”, admite.

“Hay gente que no sabe cómo se gestó y entonces no va al cine con ese juicio de valor positivo, sino que vio una película y le gustó”, asegura. “Eso está buenísimo porque yo sé que el sistema es novedoso y potente, pero si La uruguaya era una garcha el sistema se iba a la mierda. Entonces, si bien le metimos mucha cabeza a este sistema de gestión, esto también demuestra que le pudimos meter mucha cabeza a lo conceptual y lo estético porque lo más importante sigue siendo el hecho artístico”

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Imagen de "La uruguaya".
Foto: Difusión.

En ese sentido, el escritor destaca el trabajo de García Blaya, que con La uruguaya filmó su segunda película. “Lo de Ana es espectacular”, define. “Porque más que adaptar el libro, se trata de responderle, y cuando vi el resultado me conmovió. Pedro Mairal quería que la dirigiera una mujer y encendió la mecha ideológica que se postula; no solo la dirige una mujer, sino que también le responde al libro. Por eso les recomiendo que vean la peli y lean la novela; van a encontrar una conversación generacional muy buena”.

Es que, en su llegada al cine, La uruguaya se transforma. El punto de partida es el mismo: Lucas Pereyra, un escritor argentino de 44 años con apuros económicos y un matrimonio en quiebra, viaja a Montevideo por el día para retirar 15 mil dólares de anticipo por dos libros. “Si me transferían los dólares a Argentina, el banco me los pesificaba y me descontaban el impuesto a las ganancias”, relata en la novela. “Si los buscaba en Uruguay y los traía en billetes, los podía cambiar en Buenos Aires al cambio no oficial y me quedaba más del doble”.

Sin embargo, este viaje fugaz va mucho más allá del dinero. Pereyra, interpretado por Sebastián Arzeno, planea reencontrarse con Magalí Guerra Zabala (Fiorella Bottaioli), la mujer de 28 años que conoció meses atrás en Valizas durante un festival literario y con la que inició una aventura amorosa.

La novela une el monólogo interno de Pereyra con una larga y detallada explicación del autor a su esposa sobre los motivos que lo llevaron a engañarla. También se incluyen largas descripciones sexuales que la directora de la película prefirió evitar.

“Es muy difícil filmar esas escenas”, le comenta a El País. “Además, me incomodaba hacerlo entre un tipo de 44 años y una de 28. Por eso me ocupé de que sean compañeros y que haya una química y confianza entre ellos para que Fiorella se sintiera bien. No se trataba de hacer las escenas a cualquier precio”.

El cambio más notorio está en quién cuenta la historia. En la película es Catalina, la esposa del protagonista (interpretada por Jazmín Stuart), quien se encarga del relato a través de una voz en off. “En un momento ensayé a una Catalina más enojada, pero me parecía injusto porque está hablando de la relación con la que eligió tener un hijo; además, hablar mal de nuestras exparejas es, también hablar mal de nuestras decisiones”, asegura.

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Sebastián Arzeno y Fiorella Bottaioli en "La uruguaya".
Foto: Difusión.

Por eso, en la voz de Catalina hay un dejo conciliador y hasta comprensivo. “Quería que entre Catalina y Magalí hubiera sororidad porque en mis películas no hay malos”, dice. “En el libro la voz masculina te la podés bancar, pero en la película eso molestaba y hacía que no quisieras al personaje. Me pareció más acertado ir hacia ese lugar, aunque fue una búsqueda muy larga”.

Algo similar sucedió en la forma de caracterizar a Magalí. “La gente se habrá imaginado a alguien con un look muy seductor, onda bomba atómica, pero quise romper con eso”, explica. “Quería que ella pudiera mostrarle Montevideo, bardearlo un poco y desafiarlo”.

Más allá de la actualización de la historia, el atractivo de La uruguaya está en la manera en que se retrata Montevideo. Hay recorridos por la Playa Ramírez, Durazno y Convención, la Plaza Cagancha y el Hotel Radisson que embellecen lo cotidiano. "Montevideo como protagonista es muy interesante", asegura la directora. "Es locación de muchas series que dicen que es París o Suiza, y yo quería que se notara la identidad de la ciudad. Me parecía muy interesante filmar esas escalinatas, esos desniveles y los lugares B que son melancólicos y a la vez coloridos. Destacar la identidad de la ciudad en un momento en que las plataformas te exigen filmar un 'no lugar', me parecía muy interesante".

“Hay algo lindo en poder decir: ‘yo paso por acá todos los días’”, agrega Casciari. “El cine tiene algo de acariciar lo que nos gusta y mostrárselo a otros. Me conmueve pensar que Montevideo se va a ver en países como Finlandia o Filipinas. Espero que a los uruguayos les guste tanto como a nosotros".

Hernán Casciari: "Qué linda peli hicimos como región"

Hernán Casciari. Foto: Gaspar Kunis.
Hernán Casciari. Foto: Gaspar Kunis.

“Más allá de la historia entre los personajes, me gustaría que los uruguayos vieran la película y que encontraran eso que nos une cuando los argentinos y los uruguayos nos cruzamos”, le explica Casciari a El País. “Espero que no noten apropiación cultural o que sientan alguna crispación; me gustaría que salieran del cine diciendo: ‘qué linda peli hicimos como región”.

En La uruguaya esos intercambios se reflejan de dos maneras: con los audios de WhatsApp entre Lucas Pereyra y Magalí Guerra Zabala, y su largo paseo por varios puntos icónicos de Montevideo. La admiración de Pereyra por la obra de Diane Denoir —el uso de “Mejor me voy” es clave en la película— y Tiranos temblad, sus intentos por descifrar el uso correcto del “ta” y el “bo” y su apego por la versión de “Te abracé en la noche” de Ruben Rada y Fernando Cabrera son algunos ejemplos de todas esas cosas que suelen asombrar al argentino que llega por estas tierras.

El combo se completa con la música creada por Mocchi, quien además aparece en la película liderando al grupo Cita Rosa, un juego de palabras inspirado en Zitarrosa.

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