Construcción: la actividad busca recuperar el impulso con un aumento de la inversión en infraestructura y vivienda

Los motores de un sector que enfrenta desafíos de costos, innovación y productividad en una publicación especial de El País con motivo de la celebración del Día de la Construcción.

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La construcción llega al Día de la Construcción en una situación compleja; la recuperación todavía debe consolidarse. En ese escenario, desde la Cámara de la Construcción del Uruguay, se lanza el Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI), para definir a futuro un plan de inversiones en obras de infraestructura necesarias para el desarrollo del país.

La construcción, después de cerrar 2025 con una contracción de 2,5%, el sector comenzó 2026 todavía bajo presión, con una caída de 3,4% en el primer trimestre. Sin embargo, la tendencia cambió en el segundo trimestre, cuando la actividad registró un crecimiento interanual de 4,2%, en contraste con una economía que en el mismo período tuvo una contracción de 0,5%.

Los datos del Banco Central del Uruguay (BCU) muestran así un sector que parece haber encontrado un nuevo punto de inflexión. El rebote del segundo trimestre estuvo asociado principalmente a una mayor inversión en edificios no residenciales y otras construcciones, confirmando que el comportamiento de la actividad no depende exclusivamente del mercado residencial.

La recuperación registrada en el segundo trimestre de 2026 coincide con un fuerte repunte de la inversión. La formación bruta de capital aumentó 9,5% interanual durante el período, después de haber caído en el primer trimestre. El cambio resulta relevante para una industria cuya actividad depende directamente del ciclo de inversión.

El mercado inmobiliario, en tanto, también registró un impulso. En marzo de 2026 se registraron 4.773 operaciones de compraventa, 32,25% más que un año antes. Montevideo concentró 35,5% de las operaciones, seguido por Maldonado y Canelones. El comportamiento del mercado muestra que existe demanda y movimiento, aunque con realidades muy diferentes según ubicación, segmento y tipo de propiedad.

El sector enfrenta costos crecientes, necesidades de financiamiento, exigencias de productividad, escasez de determinadas capacidades técnicas y una transformación tecnológica que obliga a las empresas a revisar sus modelos de gestión. La industria de la construcción tendrá que combinar inversión, innovación, eficiencia y sostenibilidad para competir en un mercado donde construir más será importante, pero construir mejor será cada vez más decisivo.

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