El legendario diseñador argentino Roberto Piazza fue una de las figuras más destacadas de la tradicional Cena de Famosos que organiza Juan Herrera en el hotel Radisson de Montevideo. Durante esta última edición del evento, el empresario de más de 50 años de trayectoria conversó con El País sobre el vínculo que mantiene con Uruguay, la reconciliación con Mirtha Legrand y la relación que construyó con el presidente argentino Javier Milei. "Tenemos una suerte de amistad", aseguró.
—Con más de 50 años de trayectoria en la moda, ¿cómo vivís hoy eventos como la Cena de Famosos? ¿Los seguís disfrutando como al principio?
—Estoy muy acostumbrado. Me gustan, aunque está claro que no voy a todos lados; incluso en Buenos Aires hay eventos a los que no asisto. Pero me encanta venir acá porque Juan Herrera nos atiende perfecto.
—¿Qué vínculo tenés con Uruguay, más allá de este tipo de eventos?
—A Punta del Este no voy mucho porque no me gusta la playa. Soy como un vampiro: no me va el calor del verano. Conozco, pero he ido pocas veces. Sin embargo, a Montevideo vengo en invierno, cuando nadie sabe que estoy acá. Me puedo quedar 15 días para descansar y recorrer las calles de Ciudad Vieja, que me encanta. Los domingos voy a la feria y me compro de todo.
—¿Qué encontrás en esas ferias que te atrae tanto?
—¡Me encanta la feria! Una vez compré un broche de porcelana pintada francesa, una miniatura hermosísima. El que me lo vendió no tenía la más mínima idea de lo que tenía ahí. Me lo dio por dos mangos. Como entiendo de eso, me lo llevé, lo hice engarzar en plata y a veces me lo pongo. Es un broche enorme y hermoso.
—Acabás de celebrar 51 años de trabajo en la moda. ¿Qué balance hacés de ese recorrido?
—¡A esta altura ya ni me acuerdo de todo! Obviamente empecé con la moda, pero después sumé el teatro y la literatura. También llevo adelante mi fundación contra el abuso infantil y cuento con 20 escuelas en toda la Argentina. Además, hace unos 30 años empecé con la música: canto tango, blues y baladas.
—Llegaste a participar en Cantando por un Sueño. ¿Qué recordás de aquella experiencia, que también estuvo marcada por la polémica?
—Estuve en la tele cantando y participando hace varios años. Tuve peleas a muerte también, como el juicio penal con Lucho Avilés y Marcelo Tinelli por temas de discriminación. Con el tiempo nos arreglamos. Lucho ya falleció, pero quedamos siendo amigos. Y con Tinelli nos amigamos después de tres años. Fue un juicio horrible.
—Después de tantos años en el rubro, ¿cómo ves hoy a la industria de la moda?
—En el mundo entero está rara, pero en la Argentina en especial está bastante caída, sobre todo por el tema de la libre importación. La gente compara lo que cuesta un vestido chino con uno de alta costura, y es complicado. Hay que saber competir. Yo hago alta costura pura y, con tantos años en la industria, tengo clientes fijos, pero hay un receso notorio.
—En el último tiempo también se te vio con un perfil más alto en cuestiones vinculadas a la política. ¿Cómo vivís esa exposición?
—Lo que pasó fue que fui a comer con Javier Milei y de golpe me empezaron a asociar con la política. Pero nunca en mi vida, aunque me ofrecieran el oro y el moro, aceptaría ser político. Militante social sí, pero militante político nunca, porque tengo un carácter bastante complicado y no me gusta la injusticia. Tampoco me gusta discutir con nadie: la razón la tengo yo y se terminó la historia (risas).
—¿Cómo nació tu relación con el presidente argentino?
—Tuve un acercamiento con él porque hablé sobre el discurso que dio en Davos; hubo algo que dijo que no me gustó y se lo dije directamente. De ahí nació una especie de amistad. No lo veo todos los días, pero hablamos seguido. Lo llamo para saludarlo a él y a su hermana Karina. Lo voté y apoyo su gestión.
—¿Te ofreció ocupar un cargo público?
—Jamás. En el pasado otros sí me han ofrecido ocupar puestos y a todos les dije que no. Pero él nunca me lo ofreció y, si lo hiciera, le diría que no de forma directa porque no me interesa.
—Otra relación emblemática en tu vida es la que mantenés con Mirtha Legrand, con quien tuviste idas y vueltas. ¿Cómo está hoy ese vínculo?
—Estuvimos peleados durante 14 años por una frase desafortunada que ella dijo en su momento. Pero el año pasado, cuando cumplí los 50 años de trayectoria, ella pidió disculpas en público. Poco después volvió a asistir a mi desfile y ahora estamos muy bien. La aprecio mucho; imaginate que yo tenía 21 años y ella ya era mi madrina. Sigue luciendo perfecta y es increíble lo lúcida que está.