Es un torbellino de energía que no sabe de pausas. Graciela Alfano llega a un evento y las miradas convergen automáticamente en ella. Siempre vigente y dueña de un sentido del espectáculo incomparable, la diva argentina desembarcó en Montevideo para participar de la tradicional Cena de Famosos. En diálogo con El País, Alfano habló sobre cómo logra mantenerse en boca de todos rompiendo moldes en las redes sociales, sus próximos pasos sobre las tablas y por qué quebró en llanto cuando el sobreviviente de la tragedia de los Andes Gustavo Zerbino subió al escenario. “Nosotros hacíamos cadenas de oración”, recordó.
-En cada evento sos una de las figuras más buscadas por la prensa y aclamadas por la gente. ¿Cuál es la clave para mantener esa vigencia intacta?
-Tiene que ver con dar algo diferente todo el tiempo. Soy creativa y absolutamente disruptiva. Fijate lo que pasó en las redes durante el Mundial: me puse a generar contenido con inteligencia artificial que ni yo imaginaba que iba a hacer. De pronto fue una bomba, porque a cada cosa que pasaba en la realidad yo le encontraba una vuelta diferente.
-Además sos muy hincha de la selección.
-¡Me agarró de golpe! Mis hijos son muy futboleros y se fueron a Estados Unidos a seguir a la selección. Yo no estaba muy entusiasmada con los primeros partidos, pero todo cambió cuando Messi erró un penal contra Cabo Verde. Pensé: “¿Qué pasó?”, y me fui del lugar en el que lo estaba viendo con un montón de gente. Me dio la sensación de que todos los argentinos queríamos entrar en la cancha, entonces me inventé un prompt en el que yo me metía a jugar, y así surgió lo de los videos. Se volvieron una cábala, porque yo los subía y metían el gol. Me llamaba todo el mundo para que los hiciera.
-Ya venías usando la inteligencia artificial para recrearte en distintas situaciones en tus contenidos de redes. ¿Te fue seduciendo ese recurso?
-Sí, venía haciendo contenidos con inteligencia artificial desde el verano. Después hubo un período en el que no pasaba nada, pero aprendí a no preocuparme. Es como el síndrome de la hoja en blanco del escritor: no hay que angustiarse, sabés que en algún momento el estímulo vuelve y sale. Lo que me define es que soy imprevisible; nunca sabés por dónde voy a salir.
-¿Ahora tenés previsto volver al teatro, por ejemplo?
-Totalmente. Ahora estamos preparando un proyecto con Pepito Cibrián para el año que viene que va a ser increíble. No tiene que ver con nada de lo que hayamos hecho. Por otro lado, tengo la idea de hacer un espectáculo como homenaje a la revista clásica.
-Imagino que esos proyectos son para después de la temporada en Punta del Este.
-A Punta del Este tengo que venir, ¡es mi vida! Yo estudiaba en Buenos Aires y me venía a divertir a Uruguay. Punta del Este es como mi casa, pero la casa de la diversión. Es un lugar relajado, bellísimo, donde tengo muchísimos amigos. Siempre me fascina volver a Uruguay.
-¿Tenés un touch and go en Uruguay?
-¡Pero por favor! ¡Qué pregunta! Lo que tenga que ser, será. Yo soy muy “momentista”. Cuando estoy en pareja, voy para adelante con eso. Y cuando no, disfruto muchísimo de la soltería, de esa impronta de ver qué pasa y tener esa libertad. Es una etapa muy linda también.
-Durante este evento se te vio emocionada cuando Gustavo Zerbino, sobreviviente de la tragedia de los Andes, recibió un reconocimiento sobre el escenario. ¿Es un episodio que te interpela particularmente?
-Claro, la resiliencia es algo que me conmueve profundamente. Lo que tienen las personas que han sufrido y enfrentado adversidades es que no se caen, no se repliegan. Saben que hay que sufrir para salir del pozo y que de esas situaciones se sale solo. Cuando veo a los sobrevivientes de los Andes me emociono siempre por ese amor a la vida. Se podrían haber dejado morir, pero se aferraron. ¡Cuántas decisiones tuvieron que tomar y cuánta fuerza tuvieron que tener!
-¿Recordás haberte enterado de esta historia mientras sucedía?
-Lo recuerdo perfectamente. Nosotros hacíamos cadenas de oración y la gente no perdía la fe. Era tremendo porque eran personas casi de mi edad, entonces hacía cierta identificación. Uno los veía tan flaquitos y pensaba en todo lo que tuvieron que vivir. Encima, después fueron golpeados por el juicio y la crítica de quienes no tenían idea de nada y no se ponían en sus zapatos.
-Todo el mundo está hablando de la serie de Moria Casán, que fue furor, ¿te gustaría que se hiciera la tuya?
-Volvimos a hablar para avanzar en eso. En su momento no me gustó la forma en la que la habían encarado y ahora se va a retomar. Yo tengo que ver cómo otro interpreta mi vida.
-¿Tenés alguna actriz en mente alguna actriz que te gustaría que te interprete en la pantalla?
-Yo nunca hubiera pensado en las actrices que hicieron de Moria, salvo Sofía (Gala). Me gusta la China Suárez, por ejemplo. Pero lo más importante es que sea alguien que tenga muchas ganas de meterse en mi historia, que sienta admiración o identificación. No es solo un tema físico o exterior: yo tengo un interior muy fuerte que hay que saber percibir, y eso no es fácil de transmitir.