Por Julio Fablet
Tarariras, originalmente llamada Joaquín Suarez, se ha distinguido por el trabajo intenso de su gente en tareas rurales y por otra pasión: el automovilismo. Es una de las actividades deportivas más emblemáticas de la zona, que se desarrolla en el Autódromo Juan A. Schnyder.
Es el año 1951 y Tarariras -como todas las ciudades del departamento de Colonia- escuchaba más a las radios argentinas que a las uruguayas. Por esa razón, los vecinos quedaron asombrados cuando LR3 Radio Belgrano de Buenos Aires comenzó a anunciar entre 1950 y 1951 que se iniciarían las emisiones de televisión. ¡En Tarariras todos se anoticiaban del hecho, pero nadie sabía de qué se trataba!
La publicidad que hacía Radio Belgrano era confusa, porque anunciaba que estaría al aire LR3 Canal 7 Radio Belgrano Televisión. ¿Qué era eso? Solo una persona de la localidad podía dar la respuesta: Miguel Cutinella.
El “Toto” Cutinella, como lo conocían todos, era un hombre joven, con intereses científicos autodidactas: inventaba radios, heladeras a kerosén de su marca, solucionaba problemas en los tractores y las cachilas, arreglaba y construía autos de carrera y de circulación urbana, hizo autos gasógenos cuando no había combustible por causa de la Segunda Guerra Mundial: en una palabra, era un hombre orquesta.
Él también escuchaba el anuncio de Radio Belgrano; le picó la curiosidad y sin pensarlo mucho se fue a Montevideo a comprar revistas de electrónica. Descubrió en sus páginas qué era la televisión: “Gente adentro de una caja de madera que hablaba y cantaba, con un vidrio por delante,” era lo que explicaba a groso modo a los interesados en el nuevo invento.
Con lo que tenía a mano, leyendo las revistas especializadas y sin haber visto nunca televisión fue que empezó a armar un aparato en su taller de Tarariras.
La voz se había corrido en la ciudad y alrededores. Todos sabían que el Toto andaba en otra de sus genialidades, pero nadie podía explicar bien qué era la televisión.
Armó un televisor que aún se conserva -uno de los tantos que después fabricaría a pedido para sus vecinos- y esperó mansamente al 17 de octubre de 1951, fecha en que comenzarían las emisiones de LR3 Canal 7 Radio Belgrano Televisión en Buenos Aires.
¿Radio por televisión, o televisión por radio? Muchos no le creían, otros esperaban con ilusión. La ciudad se dividió entre los crédulos y los que se reían en voz baja porque Toto era un tipo muy respetado.
Y Cutinella seguía explicando que se verían imágenes que venían de lejos a una caja de madera; no faltaron los vecinos que iban hasta la estación de ferrocarril en octubre de 1951 a ver bajar del tren a los que entrarían en la cajita que había armado el Toto para hablar y cantar tras un vidrio. Verídico.
Llegó el 17 de octubre de 1951. Habían anunciado que el locutor Adolfo Salinas sería la primera imagen en salir en la tele. El hecho se anunció durante la semana previa cada media hora por Radio Belgrano: “El día 17 de octubre los argentinos veremos la televisión”.
¿Y los de Tarariras también?... Y los de Tarariras, frente a la casa del Toto, estaban desde el mediodía del 17 de octubre sentados en la vereda con sillas y abrigos para deslumbrarse o reírse. Monitoreaban con la radio lo que decían desde LR3 Belgrano: “En 30 minutos comenzará la televisión en Argentina; en 20 minutos comenzará la televisión en Argentina” decían los locutores hasta que a las 14.28 del 17 de octubre comenzaron a verse en Buenos Aires con alguna dificultad las primeras imágenes.
¿Y en Tarariras? ¡Casi se produce el milagro! Cutinella no tenía todos los elementos técnicos, con lo cual se escuchó la 1ª emisión de TV argentina en Uruguay aunque las imágenes fueron muy débiles, casi invisibles pero se movían y hablaban dentro de la caja de madera que tenía una ventana (pantalla) circular. A pesar de eso, Tarariras quedó de boca abierta. ¡Otra vez el Toto había logrado lo inesperado!
Cutinella no se dio por vencido. Mejoró su invento y a los pocos meses todo Tarariras iba a su casa a ver tele y muchos compraron aparatos de su propia manufactura, para ver a “la gente que cantaba y hablaba atrás del vidrio”.
Miguel Jorge Cutinella Musselli murió en 2008 a la edad de 94 años. Fue testigo de la era de las pantallas planas y se le tributaron múltiples homenajes a su inventiva. Se le declaró ciudadano ilustre del departamento de Colonia y la UTU de la localidad de Tarariras lleva su nombre. El día de su partida, el cortejo fúnebre fue seguido por un desfile de cachilas y autos de carrera.
Fue con su habitual modestia que la ciudad uruguaya tuvo el primer televisor made in Tarariras. El artífice, para que no te olvides, se llamó Miguel Cutinella, el Toto para todos.