-¿Cuál es el planteo principal de El preludio a otra vida, tu primera novela?
-Es una ficción, pero basada en testimonios reales, que gira en torno a las experiencias cercanas a la muerte (ECM). Una situación que afecta a cientos de miles de personas en todo el planeta y que la comunidad científica continúa investigando ante la enorme cantidad de casos que se reportan. Uno de los más impactantes de los últimos años fue el del neurocirujano estadounidense, Eben Alexander. Este prestigioso médico y profesor graduado en Harvard estuvo 7 días en coma por una meningitis bacteriana, sin muestras de actividad cerebral. Al despertar, dijo que experimentó algo tan profundo que le otorgó razones científicas para creer en la conciencia después de la muerte. En la novela la historia es narrada por un niño de 9 años que muere en un siniestro de tránsito en Montevideo y vuelve a la vida minutos después. Luego de ese incidente descubre que tiene un don que lo cambiará todo. Pese a que las ECM son el eje central de la historia, sobrevuelo otros temas muy fuertes como: la dictadura cívico militar uruguaya, el abuso sexual infantil y el abandono de los mayores en las residencias de ancianos. Es una historia de vida y de muerte, pero sobre todo de esperanza.
-¿Cómo nació como idea?
-Durante mis más de 20 años de trabajo en distintos medios de comunicación tuve la oportunidad de entrevistar a médicos, personal de emergencias y pacientes que padecieron una ECM. En España pude charlar con personas que trabajan en cuidados paliativos, es decir, aquellos que centran su atención en los enfermos terminales. Con la pandemia del coronavirus, el tema de la muerte se hizo más presente. Un virus mostró nuestra fragilidad como especie y nos dimos cuenta de que niños, jóvenes, adultos y ancianos estaban a su alcance por igual. Muchas personas se volvieron a replantear esas preguntas existenciales que, desde siempre, nos han generado una gran incertidumbre: ¿qué pasa al morir?, ¿hay algo más allá?, ¿todo se termina cuando el corazón deja de latir?
-¿Qué fases tuvo el proceso creativo y de escritura?
-El proceso de diseño y escritura de la novela duró cerca de dos años. Comenzó en Montevideo, pero la mayor parte del trabajo creativo lo llevé adelante en la ciudad de Valencia, España, donde vivo actualmente. Fueron muchas horas de pensar y desarrollar los personajes, elegir los nombres, sus características, perfiles, la trama, subtramas, los escenarios donde transcurriría la historia y el mensaje que quería dejar en este libro. Las experiencias cercanas a la muerte no tienen que ver con la espiritualidad o con la religión. Es un tema que atraviesa culturas y creencias. Me entusiasmé demasiado y escribí dos novelas distintas. Por suerte adelanté camino y ya tengo material para abordar mi segundo libro en un futuro. Esta etapa fue compleja, pero lo que vino luego lo fue más. Hablo de la corrección. Conté con la ayuda de Ana García. Después, me apoyé en el trabajo del gran editor y escritor, Víctor J. Sanz. Al final del proceso, el material pasó por las manos de los correctores de la Editorial Caligrama.
-¿Cuánto hay de la cultura uruguaya en la historia o en los personajes?
-Sin querer hacer spoiler, gran parte de la historia transcurre en Uruguay, en barrios de la capital, transita por los orígenes de nuestro baile y género más tradicional como el tango. También sobrevuela una de las épocas más oscuras del país, la dictadura.
-¿Qué perspectivas tienes respecto al libro? ¿Hay posibilidades de que llegue a Uruguay?
-¡Ojalá! Confío que sí. Hoy la novela: El preludio a otra vida se encuentra disponible bajo demanda en más de 4.000 librerías de España y en grandes superficies. También se puede adquirir en gran parte del mundo a través de Amazon. Me han enviado fotos de personas que lo han leído en Canadá, Francia, España e Italia, por ejemplo. Es muy emocionante y me llena de orgullo y agradecimiento. Pese a ello, mi gran ilusión es que llegue a Uruguay. La Editorial Caligrama, que editó mi novela, tiene un convenio con Cauce Libros. Esta empresa distribuye los textos publicados en España para toda América Latina y Estados Unidos. A Uruguay llegan a través de la Distribuidora Origen. Es decir que las librerías de nuestro país tienen la posibilidad de acercar mi novela a todos los uruguayos y uruguayas. Confío en que los estimados libreros que lean esta entrevista se animen a encargarla.
-Vivís desde hace tres años en España, ¿por qué resolviste dejar Uruguay?
-No fue una decisión fácil. Dejar a tus seres queridos, afectos, tradiciones y costumbres es muy duro, pero lo hicimos por nuestros dos hijos. Necesitábamos brindarles a ellos la posibilidad de una vida mejor. En Uruguay las perspectivas para nosotros no eran buenas. La precariedad e inestabilidad de los contratos en Canal 5 nos provocaba año a año una gran incertidumbre. No generábamos antigüedad. Con cada renovación era como si fuese tu primer día de trabajo. Esto dificultaba el acceso a un alquiler o poder calificar para un préstamo hipotecario. Luego de las últimas elecciones nacionales no estábamos dispuestos a pasar por ello otra vez. Había muchos rumores de cambios en los medios públicos. Decidimos que era un buen momento para armar las maletas y probar suerte en España. Aprovechamos que teníamos el pasaporte italiano. Esto te permite acceder a la residencia como ciudadanos de la Unión Europea. No contábamos con una pandemia y una guerra en Ucrania, pero no nos arrepentimos de la decisión. Hemos ganado en calidad de vida.
-¿Cuál es tu actividad en Valencia?
-Valencia es una ciudad hermosa, pero muy turística. Hay escasos medios de comunicación. La mayoría se concentran sobre todo en Madrid. Por ello tenía claro al llegar que debía buscar otras opciones para insertarme en el mercado laboral. Ahora estoy trabajando como administrativo en una empresa de bienes raíces.
-Te has formado y trabajado como periodista en Uruguay, ¿cómo recuerdas aquellos pasajes, en especial por Canal 5?
-Comencé a trabajar en este hermoso oficio en la década de los noventa. En los inicios escribí artículos de Carnaval, luego participé en programas deportivos y más adelante en la cobertura de la actividad política. Desarrollé labores, entre otros medios, en las radios: Centenario, Rural, El Espectador, Monte Carlo; y en televisión en: Tevé Ciudad y Canal 5. En este último medio estuve 14 años. Me quedan hermosos recuerdos. Compartí labor con grandes periodistas y técnicos. Fue una verdadera escuela. Por allí pasaron algunos de los comunicadores más importantes del país. Aprendí mucho. Desarrollé a lo largo de los años diversas tareas como: productor, cronista parlamentario, presentador de informativos, coordinador y jefe de turno. Tuve la posibilidad de viajar al exterior para cubrir la agenda de los presidentes Tabaré Vázquez y José Mujica.
-Carlos Giacosa fue una figura trascendental de la TV, ¿cuánto crees que marcó tu carrera y en qué aspectos principalmente?
-Gracias a Carlos Giacosa hoy soy periodista. Fue una persona que marcó una época y revolucionó la televisión junto a grandes profesionales como Raúl Fontaina, Omar Defeo, Barret Puig y Cristina Morán, entre otros. De pequeño lo miraba en Telenoche 4 y jugaba a imitarlo. Carlos tenía una voz espectacular. Fue el único comunicador de su época con un título de periodista. Había estudiado en Estados Unidos. Me llamaba mucho la atención que nuestros nombres eran similares. Mi abuelo, cuyo nombre también era Carlos Giacosa, siempre contaba que nos unía un parentesco lejano. Nos encontramos un día en Radio Carve, me presenté y hablamos por unos minutos. Me invitó a su departamento en Pocitos y estuvimos horas mirando una colección de videos donde atesoraba sus coberturas más preciadas Sin dudas las más destacadas fueron: la entrevista que le realizó a Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973 y la histórica cobertura del bombardeo del Palacio de la Moneda durante el golpe de Estado de ese mismo año donde murió el presidente de Chile. Y, sin dudas, la presentación del debate televisivo previo al plebiscito constitucional de 1980 entre Enrique Tarigo, Eduardo Pons Etcheverry, Néstor Bolentini y Enrique Viana Reyes. Me dio consejos que nunca olvidaré acerca de la profesión, fue muy generoso. Hablando de nuestras raíces me contó una anécdota muy graciosa. Viajó un día a Génova, Italia, para investigar el origen de los Giacosa. Encontró a una persona que conocía mucho sobre la historia familiar. Carlos le dijo que quería saber a qué se dedicaban los primeros Giacosa en Génova. El hombre respondió: “erano tutti ladri” (eran todos ladrones). Nos reímos mucho.