De Canal 10 a ganar el premio a mejor actor de Uruguay y trabajar con Wanda Nara

Nunca soñó con ser actor. Una invitación de Manuel Facal para participar en "Relocos y repasados" le cambió la vida para siempre. Evita los castings, pero le llueven las propuestas. La historia de Alan Futterweit.

El actor Alan Futterweit.
El actor Alan Futterweit.
Foto: Leonardo Maine

La actuación no estaba en los planes de Alan Futterweit (36). Como buen fan Jurassic Park, quiso ser arqueólogo, pero el sueño se destruyó cuando se percató de que requería mucho estudio. Se crio consumiendo Videomatch. Le gustaba imitar. No tenía una vocación marcada, pero se metió en Comunicación y se enamoró del cine. En el camino conoció a Manuel Facal, participó en Relocos y repasados, empezó a incursionar en rodajes y terminó trabajando con Wanda Nara y Juan Minujín. La historia del mejor actor del Uruguay del año, según la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay (ACCU).

El milagro sucedió en diciembre de 2025. La ACCU lo nombró mejor actor protagónico del país por su rol en Sánguche caliente, una película hecha entre cinco amigos, y filmada con un celular que Futterweit sacó en cómodas cuotas porque no tenía plata para comprar una cámara.

Compartía terna con César Troncoso y Néstor Guzzini y se pellizcó cuando dijeron su nombre: “Fue un maracanazo”, resume a Sábado Show.

Mes a mes busca generar contenido para etiquetar a la ACCU, lograr que le den un “me gusta”, y mantener vivo el tema. Martín Imer, integrante de la nómina de críticos de la asociación, no sale del asombro. “Sos la persona que más bola le dio al premio”, le dijo. Incluso Troncoso le preguntó hasta cuándo iba a seguir con el juego y le contestó: “Hasta el 9 de diciembre, porque ahí termina”.

Compartió una cadena de oro grabada con su nombre y su foto. Dijo que era un regalo de la ACCU y contó que iba a llevarla cerca del corazón como un recordatorio de que los sueños pueden hacerse realidad.

Todo mentira. La cadena la compró él y ser actor nunca fue su sueño. Aun así, el galardón fue un subidón de alegría porque Sánguche caliente es una verdadera hazaña.

“La hicimos entre cinco amigos, a la gente le gustó, nos dio siete premios acá y en el exterior. Fue la primera película filmada con un celular que llegó a salas comerciales. Es un orgullo nacional”, enumera.

Se declara fan de la mentira. Una tarde se le ocurrió crear con inteligencia artificial un mural de su rostro y simular que era una obra de José Gallino, el artista cuyos retratos de famosos abundan por Uruguay.

“Un mimo al alma. Si quieren una foto, está en Mercedes y Uruguay”, escribió junto a la imagen. Arrobó al artista, que le respondió: “Un placer. Merecido homenaje”. Luego denunció que la obra había sido vandalizada y todo se le fue de las manos: a Gallino lo llamaron de los medios para hablar del supuesto ataque.

“Puse que quedaba en Mercedes y Uruguay, y son calles paralelas. Estaba dicho que era mentira. No crean todo. Investiguen. Esa es la moraleja”, dice entre carcajadas.

Ojo, la fantasía quizás se convierta en realidad: el muralista le expresó sus ganas de materializar eso que empezó como un chiste.

La foto en Instagram junto a Wanda Nara, Agustín Bernasconi y Hernán Guerschuny —protagonistas y director de ¿Querés ser mi hijo?— sí es real.

Futterweit no va a castings porque no soporta el rechazo. Solo asiste cuando lo llaman porque sabe que lo quieren. Así sucedió con la película que marcó el debut cinematográfico de la mayor de las Nara y cuya experiencia resume como “surreal”.

Quedó seleccionado para un papel que todavía no puede revelar, aunque adelanta que se lo verá en varias escenas junto a Wanda. Y se deshace en elogios hacia la diva argentina: “Es súper profesional, le mete mucho estudio, se aprende bien la letra. Ayuda mucho en los rodajes. Es sencilla y muy graciosa”.

Acto seguido, recuerda una escena: “Me citaron a un ensayo en un hotel. Subí a la habitación y estaban Wanda y Agustín Bernasconi. Pensé: ‘Qué viaje esto’. Ensayamos tres horas con vista a la rambla”.

Se define como “team Wanda” y quedó anonadado con el aura de la empresaria y conductora argentina. “La gente no paraba de pedirle fotos en la calle. Es un nivel de fama al que no estamos acostumbrados; parecido a Kim Kardashian”, compara.

Hoy reparte sus días entre la actuación, la creación de contenido en su cuenta @horrorypizza -bautizada así por su fanatismo por las películas de terror y la pizza- y su trabajo en las redes sociales de TV Ciudad. Además de mentir, le gusta contar historias. De hecho, prepara su ópera prima como director titulada ¿Sabés cuántas películas de terror empiezan así?

Alan Futterweit junnto a Wanda Nara, Agustín Bernasconi y Hernán Guerschuny en el rodaje de "¿Querés ser mi hijo?"
Alan Futterweit junnto a Wanda Nara, Agustín Bernasconi y Hernán Guerschuny en el rodaje de "¿Querés ser mi hijo?"
Foto: @horrorypizza

¿Quién es Alan Futterweit, el mejor actor de Uruguay?

De niño iba a clases de guitarra y dibujo, y así empezó su coqueteo con el arte, aunque jamás imaginó que terminaría frente a una cámara. Se le da muy bien imitar—-desde Calamardo a Petinatti— y no es casualidad. Se crio mirando Videomatch y aprendió de los mejores; su favorito era Fredy Villarreal.

Quiso ser arqueólogo y lo descartó por haragán. Eligió Comunicación porque el mandato familiar le marcaba que debía ir a la facultad. En ese camino descubrió una vocación. “Ser actor no fue un sueño y me gusta más estar detrás de cámara que actuar, pero es lo que mejor me sale. Al ser un gordo, peludo y tener cero vergüenza -eso falta en Uruguay-, di con el target y el physique du rôle. Tuve suerte”, se sincera.

Su vida empezó a cambiar cuando una amiga le prestó un pendrive que contenía Achuras, la primera película de zombies del Uruguay. Quedó fascinado. Manuel Facal la había filmado de forma muy amateur en Maldonado y no podía creer que el cine que le gustaba se hiciera acá. “Este tipo es lo más”, pensó.

La noche y un par de amigos en común cruzaron los caminos de ambos. La química fue inmediata y terminó cumpliendo el sueño de estar en Achuras 2. Antes, Facal lo convocó al casting de Relocos y repasados, donde actuó con Nicolás Furtado. Con él volvió a coincidir en Escondido en mi cabeza, dirigida por Lucas Vivo, que se estrenará en 2027.

“Pensé que me había ido mal, pero el personaje estaba escrito para mí. Se llamaba Feo y la descripción decía: ‘No se le entiende cuando habla y parece un ogro’. Me define bastante”, cuenta sobre aquella audición. Tras ese debut en Relocos le llovieron publicidades y castings.

La historia volvió a repetirse con Sánguche caliente. Facal escribió un “Alan exagerado”, que incluso lleva su nombre, y asegura que fue el papel en el que se sintió más cómodo.

Esa película le dio el premio a mejor actor de Uruguay. Si bien la distinción lo sorprendió, la había visualizado: la noche anterior envió a sus amigos una imagen hecha con IA donde aparecía con dos estatuillas.

“Creo mucho en las energías. Todos se ríen cuando digo que me voy a ganar un Oscar”, comenta. Y es difícil saber si habla en serio o en broma.

Entre los datos irrisorios que lo rodean está que hace unos meses tiene representante: estaba harto del “bicicleteo” de las productoras y una amiga se ofreció a manejar sus contratos. “Te respetan más”, dice.

Pocos lo recordarán pero tuvo un fugaz paso televisivo una década atrás. Recopilaba titulares insólitos de los portales en la página de Facebook Vamos a lo que importa, su humor llamó la atención de Gaspar Valverde y Karina Vignola y lo invitaron a convertir el material en una columna para Púmbate (Canal 10).

Hoy esa veta sobrevive en @horrorypizza, la cuenta de Instagram cuyo nombre pegó tanto que más de uno ya lo saluda así por la calle.

Mientras suma experiencias como la de encarnar a un barrabrava en Coppola, el representante 2 —donde compartió con Juan Minujín, a quien define como “un actorazo”—, prepara su mayor apuesta: dirigir su ópera prima, ¿Sabés cuántas películas de terror empiezan así?, que trata sobre cinco amigos que viajan en auto contándose historias de terror.

Pretende recuperar el espíritu del cine de terror de los 2000. “No tengo actores pensados, pero quiero que sean hegemónicos y que se note que hay guita”, comenta.

Es su sueño, pero no descarta posponerlo. “Pocas cosas no haría por plata. Capaz que termino en un streaming hablando de cualquier huevada”, lanza. Y con Alan Futterweit nunca se sabe si eso es un chiste, un plan o el adelanto de un personaje.’

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