SE NECESITA EL TRIPLE

Cuánto ganan los ingenieros y qué planean las universidades para que haya más estudiantes

A fin de mes cae el Fondo de Fomento a las Ingenierías, financiado por la ANII y utilizado por las distintas universidades. El gobierno no garantiza que se mantenga.

Clase de la Facultad de Ingeniería. Foto: Udelar.
Unos 2.000 estudiantes ingresan cada año a las más de diez carreras de Ingeniería de la Universidad de la República. Foto: Udelar.

Luis revisó su cuenta bancaria y se sintió casi un privilegiado. Desde que comenzó a trabajar en una empresa multinacional no le falta dinero. Más bien todo lo contrario. Tiene apenas 22 años y, aún sin terminar su carrera de Ingeniería en Sistemas, recibe unos 90.000 pesos al mes y distintos beneficios. Mucho más que la mayoría de sus amigos. Algo que no esperaba. Pero ocurrió.

Él pertenece a una generación de estudiantes de ingeniería que son altamente demandados en el país. Las empresas se pelean por ellos.

¿Por qué ocurre esto? Los profesionales de esta rama de la actividad económica escasean en el mundo, y más en Uruguay. El problema es viejo pero sigue presente y preocupa a las autoridades universitarias, sobre todo porque la tecnología es el motor de desarrollo de las sociedades y creen que la falta de hoy será un gran obstáculo nacional del mañana.

En Alemania, hay un ingeniero cada 2.000 habitantes. En Argentina, uno cada 4.500 habitantes. En Uruguay, solo uno cada 5.200 habitantes, con el agravante de que pasan los años y la situación no mejora en forma significativa.

El gobierno ha reconocido la falta de ingenieros en todas sus ramas (civil, industrial, eléctrica, informática, producción y demás), pero no existe una política o estrategia nacional clara para revertir esta realidad. La desocupación es cero, o más bien negativa, ya que prevalece una demanda laboral no satisfecha que es cubierta por técnicos y profesionales de otras disciplinas que las empresas entrenan. Y es un hecho: los sueldos de los ingenieros, estudiantes de Ingeniería y tecnólogos se han ido para arriba, ante la escasez en un mercado competitivo cada vez más digitalizado en los más diversos sectores.

“Unos 2.000 estudiantes ingresan cada año a las más de diez carreras de ingeniería de la Udelar, pero el país requiere muchos ingenieros más”, dice a El País María Simon de la Universidad de la República (Udelar). Y cuenta que en 2021 todas las universidades aumentaron sus inscripciones en esta área, “aun así no alcanza”.

Hoy se necesita el triple o cuádruple de ingenieros de los que existen en el país. En eso coinciden los decanos de las facultades de ingeniería de varias universidades: Simon de la Udelar, Sonia Cozzano de la Universidad Católica del Uruguay (UCU), Martín Tanco de la Universidad de Montevideo (UM) y Eduardo Mangarelli de la Universidad ORT.

Los cuatro decanos se reúnen en forma periódica para encontrar soluciones conjuntas en el marco del Fondo de Fomento a las Ingenierías, un proyecto inédito cuyo objetivo es fortalecer las carreras de Ingeniería, aumentar la matrícula y financiar proyectos para que los estudiantes se gradúen y no abandonen por el camino.

Decanos de facultades de Ingeniería. Foto: Udelar.
Zoom de decanos de facultades de Ingeniería. Foto: Udelar.

El fondo tiene sus orígenes con el Centro de Innovación en Ingeniería en 2014 y se ha venido renovando desde aquel entonces: los decanos pasan y el proyecto ha mantenido continuidad. Pero en las últimas semanas se encendieron las alarmas en las universidades porque el fondo se termina el próximo 31 de julio. De no asignarse nuevos recursos (algo que hoy no es claro), quedarán en el limbo muchas iniciativas para atraer estudiantes a estas carreras y que se gradúen.

Esta espada de Damocles es sentida como contradictoria por los representantes de las facultades, ya que las autoridades nacionales reconocen la necesidad de aumentar el número de estudiantes de Ingeniería, pero no han confirmado si se continuarán apoyando las actividades.

El Fondo es financiado por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) desde 2018 y administrado por la Fundación Ricaldoni. Recibió unos 28 millones de pesos desde 2018 y hubo una ampliación por unos dos millones más que arrancó en setiembre de 2020 y cubrirá hasta finales de este mes.

“Hablamos con el ministro de Educación y Cultura, Pablo da Silveira, pero nos dijo que tenemos que esperar a la próxima Rendición de Cuentas”, dice Cozzano de la UCU, en referencia al proyecto de 2022. En ANII, en tanto, cambió el directorio y no existe una ventanilla que contemple este tipo de proyecto educativo. “También hablamos con el BID pero tampoco hay una ventanilla para la educación superior”, afirma la decana.

El director de Educación del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), Gonzalo Baroni, admite a El País que el proyecto no estuvo previsto en la Rendición de este año (que ingresó al Parlamento el 30 de junio): el tema ha sido manejado por el área de Ciencia y Tecnología del MEC y fue derivado después a la ANII.

Por su parte, el presidente de la ANII Flavio Caiafa explica que hasta ahora el Fondo de Fomento a las Ingenierías fue una iniciativa ad-hoc de ANII, aprobada por el directorio anterior de esta agencia en forma directa, no como parte de una convocatoria. “La decisión del nuevo directorio es que todos los proyectos se postulen de acuerdo a un llamado público abierto”, indica Caiafa. En tal sentido, la ANII acaba de crear un nuevo instrumento, denominado “Articulación Academia-Sector Productivo”, que constituirá la ventana a través de la cual las facultades de Ingeniería (o cualquier otro interesado del área educativa-empresarial) podrán postularse y solicitar la aprobación o renovación de sus proyectos.

Las bases fueron presentadas al Consejo Nacional de Innovación, Ciencia y Tecnología (Conicyt) en junio y ANII confía en que será aprobado en las próximas semanas. Si esto ocurre, las facultades podrán presentarse al llamado público correspondiente. “Pondremos en vigencia el nuevo instrumento por un tema de orden y transparencia, no habrá más aprobaciones directas”, advierte Caiafa.

Si eso se concreta, el financiamiento previsto por ANII para el Fondo de Fomento a las Ingenierías será de unos cinco millones de pesos por dos años. El 70% de la financiación lo aportaría la ANII y el resto los beneficiarios.

Los porqué del déficit.

Las causas de la falta de ingenieros en el mundo, sobre todo en el área de sistemas, pasan por el crecimiento exponencial que han tenido las nuevas tecnologías en materia de big data, análisis de datos, inteligencia artificial, robótica, desarrollos avanzados aplicados a las industrias del agro, medicina, ciencia, educación y ciberseguridad, por nombrar algunos frentes. Toda una revolución que cambió al mundo en forma acelerada.

Acá en Uruguay, a esto se le suma la fuerte impronta de un sistema educativo que históricamente ha privilegiado el modelo francés (enciclopedista o tradicionalista) en un contexto en el que las llamadas STEM (Ciencias, Tecnologías, Ingenierías y Matemáticas, por su sigla en inglés) no han calado fuerte como opciones apetecibles por los jóvenes, quienes las perciben como asignaturas demasiado complejas.

“Es cierto que Uruguay es tradicionalmente un país de abogados, agroindustrial y de turismo, pero hoy en día el agro tiene drones, la tecnología aplicada es un hecho y el mundo digital exige cambios culturales y políticas que acompañen”, dice Tanco, decano de Ingeniería de la UM. “Hay muchas empresas que están viniendo, hay una oportunidad de competir y de tener más ingenieros”.

¿Cuáles son las complicaciones?

Hay varios cuellos de botella en las carreras de Ingeniería. Uno es al ingresar (es bajo el número de inscriptos por el miedo a las matemáticas), después en los dos primeros años de carrera (debido a la dificultad para aprobar materias) y por último antes de recibirse (los jóvenes encuentran trabajo fácilmente antes de graduarse y no tienen tiempo para culminar sus estudios, o no lo ven necesario).

Las carreras de Ingeniería tienen una duración de cinco años y se calcula que solo un tercio se recibe en ese lapso. A la gran mayoría le lleva seis o siete años hacerlo. Y un tercio abandona la carrera. Pero el mayor problema de base es que ingresan pocos estudiantes para las necesidades del país.

El proyecto conjunto de las facultades se ha propuesto que el salto del liceo a la facultad no sea tan dramático, por lo que los decanos han conversado con el Plan Ceibal y plantean que el tema también sea manejado desde las escuelas y liceos, para que los alumnos se entusiasmen más por esta opción educativa desde edades tempranas.

Para contrarrestar las deserciones, en la Udelar han dedicado parte de los recursos del Fondo de Fomento de las Ingenierías a fortalecer la “matemática inicial” (para que se sienta menos la transición de la secundaria a la facultad), abrir un espacio de estudio dentro de la universidad (para que los estudiantes tengan más cerca a sus profesores y compañeros, lo que genera un efecto de grupo que ayuda a que no se desanimen), y crear “becas de finalización” (dinero mensual para los estudiantes avanzados a fin de motivarlos a que culminen la carrera).

A la Facultad de Ingeniería de la Católica ingresan entre 150 y 180 estudiantes al año y se gradúan unos 80. “Para evitar las deserciones, los estudiantes más avanzados actúan como tutores de quienes recién ingresan para acompañarlos y animarlos; reciben un pago del fondo por ello. Ya en los últimos años de carrera también les pagamos pequeños sueldos a los estudiantes para que no tengan que trabajar y no abandonen”, cuenta la decana a El País.

La Universidad ORT recibió 400 estudiantes en 2021, la mayoría para sistemas. Para facilitar el entusiasmo estudiantil, sus directores transformaron algunos cursos de programación y matemática al formato blended learning, que combina la experiencia educativa del aula con materiales que los jóvenes pueden elegir y conseguir por sus propios medios, como ejercicios y audiovisuales. “Es un modelo que se utiliza en educación en el mundo, mejora la forma de estudiar y aporta más herramientas. Nuestro foco está allí”, dice Mangarelli.

La UM también tiene alumnos avanzados que reciben un estímulo económico para apoyar a quienes ingresan con sus prácticas y dudas. “Solo con esa medida, el abandono de estudiantes de primer año bajó del 20% al 4%”, dice Tanco.

Y agrega que “el mercado está explotando y eso ya se veía venir cuando, por ejemplo, la UM agregó la carrera de ingeniería telemática”. Entonces, “desde el gobierno se fomentan cursos cortos para zanjar la alta demanda laboral, pero esos cursos compiten con la formación universitaria. Es una lástima que se prepare con cursos cortos a gente que podría entrar en el sistema universitario. No es lo mismo quien sabe dos años de programación que un ingeniero”, opina.

Hasta ahora hay 66 proyectos financiados desde 2014 y con buenos resultados, dice Alejandra Piermarini, coordinadora del Fondo de Fomento a las Ingenierías. “Generalmente participan en estas propuestas dos de cada tres estudiantes”, explica la funcionaria.

Anuncian una maratón tecnológica de 24 horas

Hay dos propuestas de carreras nuevas en la Udelar: Ingeniería de Medios (audiovisual) e Ingeniería Físico-matemática. La Católica inició la carrera de Ingeniería Ambiental y la ORT anuncia una actividad virtual del área de Ingeniería para el 5 de agosto, donde participarán mujeres de la ciencia y la tecnología destacadas del país y del exterior, quienes hablarán sobre sus carreras, sus desafíos y cómo llegaron a las posiciones que hoy ocupan. Por su parte, el Centro de Innovación en Ingeniería de Uruguay, junto a otras organizaciones de la región, realizará el 1° y 2 de octubre el Rally Latinoamericano de Innovación, una maratón tecnológica de 24 horas seguidas. En la edición 2020 compitieron unos 6.000 estudiantes.

Sueldos muy altos.

La competencia en el mercado por ingenieros, en especial por los ingenieros en computación, se ha vuelto leonina. De hecho, hay profesionales que cambian de trabajo con regularidad, tentados por mejores ofrecimientos.

Los sueldos de trabajos operativos en informática están estandarizados, mientras que en las áreas de gerencia, negocio y gestión son muy variables y no se publican para proteger la confidencialidad. “Pueden llegar a números inimaginables, dependiendo del cargo y la empresa contratante”, dice Fernando Machado, director de Ingeniería en Informática de UCU.

Como referencia, un ingeniero junior puede percibir entre 80.000 y 130.000 pesos, y un ingeniero senior entre 250.000 y 300.000 pesos (o el equivalente en dólares). De ahí para arriba. Muchas de las posiciones tienen remuneraciones variables, por cumplimiento de metas. Y se agregan múltiples beneficios, que van desde bonos, medicina privada, días flexibles, salas de relax o masajes, pases a gimnasios, snacks y canillas libres, entre otros. “Estamos viendo que los paquetes de beneficios son cada vez mayores y aparecen más abajo en la escala, por la fuerte competencia y el interés desmedido en captar talento”, agrega Machado.

Facultad de Ingeniería. Foto: Estefanía Leal.
Las universidades se esfuerzan para que más gente estudie la carrera; hoy hay un ingeniero cada 5.200 habitantes, en Alemania es uno cada 2.000.. Foto: Estefanía Leal.

¿Y las mujeres dónde están?

Haciendo un promedio entre los estudiantes de las facultades de Ingeniería, solo el 23% son mujeres. Parece mentira, aún hoy se sigue asociando a las áreas de salud y cuidado con las mujeres, y las ciencias son terreno masculino.

Esta segregación de la mujer responde a estereotipos que se podría suponer se han ido derribando, pero los datos indican que no ha sido así; el índice de mujeres en Ingeniería no ha mejorado en el país en los últimos diez años. “Es alarmante que a las niñas les inculcan, hasta sin querer, que algunas profesiones no son adecuadas para mujeres. Así se las cercena en sus posibilidades, van perdiendo libertades. El país no está en condiciones de perder la mitad de los talentos para la ingeniería”, reflexiona Simón.

Según Cozzano, las desventajas son a dos puntas: no se incluye la visión de la mujer en la solución de problemas empresariales, y se aumentará la desigualdad en el futuro. Esto último se fundamenta en que el 90% del trabajo del futuro estará vinculado con la ingeniería, por lo que en los próximos años la brecha de género a ese nivel arrojará que la mujer quedará en una situación de mayor desmejora laboral que la actual. “Si se renueva el Fondo de Fomento a las Ingenierías, pondremos énfasis en la política de género”, agrega Cozzano.

En Ingeniería en Sistemas son frecuentes los trabajos freelance para empresas ubicadas en el exterior del país, los cuales han aumentado en pandemia. También se están dando contrataciones para puestos en el extranjero cuyas funciones se desarrollan desde Uruguay.

Si los ingenieros uruguayos trabajan más para el exterior, ¿significa mayor escasez de estos profesionales en el país? Tanco responde: “No, yo solo le veo beneficios. Es bueno para Uruguay que los ingenieros trabajen desde acá y que no emigren como hacen actualmente. Eso genera un ecosistema informático que levanta el nivel nacional, más competencia e interés en quedarse. Además derrama en otras áreas, no solo en las tecnologías de la información (TICs) sino en el área forestal, en las zonas francas y demás”.

Como ejemplo cita el caso de UPM, una empresa que tiene una de las mejores tecnologías de camiones y que termina incidiendo en la transformación del sistema de transporte nacional. Algo similar sucede con Zonamérica, agrega.

Hoy el 50% de las empresas del área de las TICs en Uruguay ya están trabajando para el exterior, según la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI).

La mayoría de las empresas del rubro en el país son generalistas, pero han comenzado a especializarse en áreas específicas, como testing, machine learning o big data. DLocal, por ejemplo, se especializó en medios de pago; TalentLab en soluciones de capital humano; y otras siguen las tendencias de ofrecer servicios de nicho. En ese marco, los decanos de las universidades esperan que las carreras de Ingeniería reciban mayor apoyo del gobierno y, así como Luis —el estudiante del comienzo de esta nota—, sean muchos más los jóvenes que se decidan por esta opción.

Así lo dice Piermarini: “Hay que luchar para que las iniciativas sean parte de una política de Estado, como en otros países. Argentina ha desarrollado un programa muy grande de modernización de la enseñanza de las ingenierías con fondos públicos. Chile cuenta con Ingeniería 2030, un programa de mejora de la profesión, también financiado con fondos públicos”. ¿Y Uruguay?

Carreras, cursos y entrenamientos
La variada oferta de la UTEC
Maestría en Ciencia de Datos de la UTEC. Foto: UTEC.

La Universidad Tecnológica del Uruguay (UTEC), fundada en 2014, tiene más de 4.000 estudiantes para 18 ofertas educativas. Ofrece siete carreras formales de ingeniería, varias licenciaturas y formación de tecnólogos, programas y bootcamps (o sea, entrenamientos intensivos cortos, de unas diez semanas). Los programas y entrenamientos prácticos tienen el objetivo de conectar más al estudiante con la realidad empresarial y mantenerlo motivado. Este año fue el de mayor número de ingresos, con 920 inscriptos. En las otras universidades también hubo un leve aumento de matrícula, dado que la pandemia actuó a favor de la toma de conciencia sobre la importancia de las disciplinas tecnológicas.

UTEC es una universidad descentralizada, orientada al interior del país y con énfasis en la modalidad virtual o combinada (incluso antes de la pandemia); al igual que la Udelar, es gratuita. “Este año aterrizaremos en Lavalleja y Cerro Largo, con la Licenciatura en Tecnologías de la Información, que es la de mayor demanda en el país”, dice a El País el consejero Rodolfo Silveira.

Asimismo, la UTEC lanzará un Programa de Cadena de Suministros (logística), otro sobre Fabricación Digital y un tercero de Machine Learning próximamente. “Son nuevas alternativas de especialización que surgen por la alta demanda”, dice Silveira.

El presupuesto de la institución es de 980 millones de pesos anuales, lo que representa el 0,2% del presupuesto educativo nacional. Debido a la pandemia hubo un recorte presupuestario del 15% en 2020, que afectó a todas las instituciones.

Por eso, Silveira señala que ajustaron algunas actividades pero que esto no impactó en el plan general de la UTEC. Cabe aclarar que a priori la oferta educativa de esta universidad tecnológica no compite con Udelar, sino que se presenta como una opción complementaria. “No tiene sentido superponer esfuerzos”, afirma Silveira.

La UTEC no está incluida en el Fondo de Fomento a las Ingenierías de la ANII por su constitución tardía en relación a las demás universidades, explica Alejandra Piermarini, coordinadora del proyecto. Varias carreras de la UTEC aún no tienen egresados debido a que se lanzaron hace pocos años. aún no tienen egresados debido a que se lanzaron hace pocos años.

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