Wilhelm (Wim) Ernst Wenders (Dusseldorf, 1945), es un excelente director, guionista, productor, fotógrafo y hasta actor de cine alemán, que por su prolífica y calificada producción se considera entre las figuras más influyentes de la cinematografía contemporánea. Integrante activo del llamado Nuevo Cine Alemán de la década de 1960-1970, no paró de trabajar en lo que siempre fue su pasión; al punto de traspasar fronteras. No en balde lleva en su haber numerosas premiaciones y nominaciones por títulos como París-Texas, Las alas del deseo, Buena Vista Social Club, Días Perfectos, Pina, o El estado de las cosas, entre otros; sean largometrajes, cortometrajes o documentales.
Hoy vuelve a ser noticia porque finalmente vio la luz su tan esperado film sobre la obra del arquitecto suizo, Peter Zumthor (1943), otro fuera de serie. Se trata de una producción única que se filmó a lo largo de catorce años, con el fin de registrar al detalle el proceso creativo, la trayectoria, y las obras emblemáticas de quien fue merecedor del Premio Pritzker en 2009. El proyecto explora su particular relación con la luz, los materiales, y el espacio, recorriendo desde el complejo de las Termas de Vals, 1996, en Suiza, hasta las nuevas Galerías David Geffen del LACMA, Museo de Arte del Condado de Los Ángeles, inauguradas en mayo de este año.
La presentación del film en el Festival Internacional de Cine de Venecia, tuvo lugar en la sección Venice Open; fuera de competencia. Tiene una duración de 114 minutos, y fue realizado en formato 3D. El tiempo de producción a lo largo de catorce años, permitió recorrer detenidamente las construcciones más sobresalientes de este hacedor único, por su manera meticulosa de estudiar cada territorio, sus cualidades, su historia, sus usos y demás condiciones naturales. No solo eso, porque además de mostrar, la película consigue captar lo que la gente recibe, al recorrer y entender cada detalle. Cabe destacar que Brad Pitt se sumó al proyecto como productor ejecutivo, dado su interés por el tema.
Fuera de serie
Peter Zumthor nació en Basilea, Suiza, en 1943. Se formó como ebanista, antes de estudiar diseño y arquitectura. Trabajó en la conservación de monumentos históricos en el Cantón suizo de Graubunden, estableciendo su estudio en la villa rural de Haldenstein.
Su filosofía arquitectónica se centra en la Fenomenología, corriente que prioriza la experiencia sensorial del espacio, por encima de la pureza de la forma visual. Él ve a la arquitectura no como un monumento estético sino como una experiencia emocional, táctil y atemporal que se descubre a través de los sentidos. Sus principios fundamentales resultan de conceptos clave:
La atmósfera (vibra). Zumthor considera que la calidad arquitectónica se mide por la primera impresión que un edificio genera al acceder a él. Es la sintonía entre los materiales, la luz, el sonido, y el humano.
Materialidad y presencia. Rechaza las imitaciones o los usos meramente decorativos. Acepta los elementos honestos como la piedra, la madera, el hormigón y el metal, respetando su peso, textura, envejecimiento natural y resonancia acústica.
Manejo de luces y sombras. Concibe los edificios desde la oscuridad, para luego decidir quirúrgicamente cómo y dónde va a entrar la luz natural. El manejo de la iluminación permite sugerir, enfatizar, revelar texturas y crear misterios.
Respetar el lugar. Genius loci: el espíritu del lugar. Sus obras no se imponen en el entorno, emergen de él. Estudia el contexto histórico, geográfico y cultural antes de crear, para que la obra dialogue orgánicamente con lo que le rodea.
Artesanía y tiempo. Apuesta por un proceso de diseño lento, meticuloso y artesanal. Elige la escala humana y el detalle constructivo impecable, por encima de los ritmos acelerados de la industria moderna.
Marca indeleble
Su obra, relativamente acotada, ejerce una influencia significativa en el discurso arquitectónico contemporáneo. Aquí cuatro proyectos a destacar.
Termas de Vals (1996), en Suiza. Allí aplicó su filosofía: integró el edificio directamente a la montaña para emular una cantera arqueológica. La construcción se basó en 60 mil capas de cuarcita local extraída y cortada en la región. Los bloques de piedra sostienen la estructura y reaccionan al agua, cambiando de brillo y color al humedecerse. Diseñó atento al oído y el tacto. Los diferentes pasillos tienen resonancias acústicas modificadas por la compresión del espacio. La temperatura varía de 14 a 42ªC forzando una respuesta física del cuerpo. De día, la iluminación artificial casi no existe pues la luz natural entra por el techo a través de rendijas milimétricas de vidrio, creando un efecto de líneas brillantes que dan vida a la textura rugosa de los muros. En definitiva, volúmenes de piedra, piscinas, pasillos y aberturas enmarcan las relaciones cambiantes entre la luz, el agua, el material y el paisaje.
Museo Kolumba (2007) ubicado en el centro de Colonia, Alemania, se considera una de sus obras maestras. Allí aplicó su filosofía fenomenológica al extremo, pues se propuso incorporar a la obra, los restos de una iglesia gótica dañada durante la Segunda Guerra Mundial, y una pequeña capilla construida por el arquitecto Gottfried Bohm, en 1950. Ello significó un gran reto puesto que debía reconciliar el tiempo y la memoria. Zumthor respetó el pasado, aplicó sus principios para fundir las ruinas históricas con la arquitectura contemporánea en un solo cuerpo continuo. Rechazó el uso de concreto moderno visible para la fachada. En su lugar diseñó un ladrillo artesanal alargado y plano color gris cálido, con la firma danesa Petersen Tegl. Dichos ladrillos se amoldan perfectamente sobre los fragmentos de basalto, toba (roca sedimentaria porosa) y piedra de la ruina original, logrando que el edificio parezca emerger de los restos del pasado. En ese nivel no hay ventanas de vidrio tradicionales. La luz del sol se filtra creando miles de puntos brillantes en la penumbra interior. El recorrido de los visitantes pasa de la planta baja, un espacio monumental oscuro y fresco con suelo de tierra/piedra arqueológica, a las plantas superiores, con 16 salas expositivas inundadas de luz cenital difusa. Los materiales allí cambian forzando una transición que va desde lo místico y subterráneo, a lo racional y luminoso. Para Zumthor los edificios deben nacer desde el interior hacia afuera. En lugar de tratar a las ruinas como objetos de vitrina, el museo se apoya literalmente sobre ellas. Hasta respetó un antiguo cementerio medieval ubicado en la parte posterior, y lo transformó en patio-jardín, secreto y silencioso.
Capilla de Campo Bruder Klaus (2007), Misticismo y Artesanía pura. Situada en una zona agrícola en Wachendorf, norte de Westfalia, Alemania, esta pequeña capilla es el ejemplo perfecto del respeto del arquitecto por los procesos lentos, el tiempo, y la colaboración local. Su construcción fue encargada por un matrimonio de agricultores en honor a San Nicolás de Flue, conocido como Bruder Klaus, un ermitaño campesino del siglo XV, de quien lleva su nombre. La obra consiste en un macizo bloque de hormigón como nacido en la inmensidad del verde. Su interior se levantó como una tienda de campaña cónica, con 112 troncos de pino local, sobre los cuales, agricultores del lugar vertieron 24 capas de hormigón armado (una por día). Una vez secas, se encendió un fuego controlado que ardió durante tres semanas. El fuego consumió los troncos, dejando en las paredes la huella carbonizada, la textura y el aroma eterno de la madera quemada. La capilla no tiene ventanas tradicionales. Cuenta con un óculo abierto en el techo, por donde entran la lluvia, la nieve y la luz del sol. El piso de plomo derretido recolecta el agua entrante en un charco interior donde se refleja el cielo cambiante.
Galerías David Geffen del LACMA (2026). (Museo de Arte del Condado de Los Ángeles), Estados Unidos. Seguramente, es la mega obra más reciente de Peter Zumthor, inaugurada en abril de este año. La misma fue concebida para albergar la colección permanente del museo, presentada por primera vez en un solo nivel horizontal, sin ruta obligatoria para que se la pueda explorar con libertad. De paso, sirve como ejemplo de lo que puede llegar a ser una institución de arte global actualizada. De alto presupuesto, las obras sufrieron repetidos recortes durante las dos décadas que llevó su planificación, con un presupuesto que superó los 700 millones de dólares. El objetivo: expandir de forma drástica el área expositiva de la institución. Arquitectónicamente, se trata de una estructura monumental, orgánica y ondulada, realizada en hormigón y vidrio, que corre paralela al Wilshire Boulevard, a un nivel que se eleva nueve metros sobre el suelo. Dos amplias escaleras en voladizo se extienden desde el exterior. Las galerías cuentan con siete pabellones de hormigón que albergan servicios: teatro, tiendas, restaurantes, y espacios educativos. Los ventanales van de suelo a techo, suavizados con cortinas metálicas semi-transparentes que permiten observar las obras instaladas en el exterior, tal el caso de Levitated Mass (Masa levitada), instalación de Land Art de Michael Heizer (2012).
Zumthor considera que esta obra representa una experiencia inmersiva y sensorial, capaz de hacer soñar al que la visite. La pensó como una gran escultura de hormigón visto, con mezclas de bajo impacto ambiental. De color gris natural, sin aditivos artificiales, fue diseñado para envejecer y cambiar de tonalidad con la humedad, durante siglos. No se usaron revestimientos especiales en techos, ni en paredes. Aprovechó la horizontalidad del paisaje urbano y la intensidad de la luz solar, filtrándola a través de ventanales panorámicos de suelo a techo, con cortinas de acero inoxidable, translúcidas.
Define a las galerías como una obra que rechaza la arquitectura excesivamente comercial y pulida, buscando en cambio una conexión visceral y emocional con el entorno urbano de Los Ángeles. Reconoció que L.A. lo ha cambiado, y describió el proceso como una inmersión en una metrópolis vibrante, compleja, desigual y con colisiones culturales. Su objetivo principal fue disolver las jerarquías institucionales tradicionales y el recorrido lineal, sustituyéndolos por un espacio abierto, de una sola planta, donde el visitante pueda vagar y experimentar la luz, la sombra y el arte de manera intuitiva. Considera al edificio, como una respuesta cruda y honesta, opuesta a las construcciones de starchitectors pretenciosas.
Finalmente destacó el honor que para él supuso su primer gran proyecto en Estados Unidos.