Magaly Correa tiene 24 años, nació en Minas y hoy vive en Montevideo. Integrante de la Orquesta Juvenil Nacional del Sodre, ganó por segunda vez el concurso Jóvenes Solistas y fue seleccionada para participar en la Orquesta Juvenil Iberoamericana en Colombia. Su sueño es vivir de la música.
De niña imaginaba caminos distintos. Pensaba en ser veterinaria por su amor a los animales y alguna vez quiso ser bailarina de ballet. Su vínculo con la música comenzó acompañando a su abuela al coro. A los siete años, después de encontrar un folleto de la Escuela de Música Santiago Chalar de Minas, volvió a su casa decidida a anotarse.
El primer instrumento que le interesó fue el piano. “A partir de ahí comenzó lo más importante para mí: saber que la música era lo que más me gustaba y que quería seguir adelante con todo eso”, contó, muy segura de su decisión. El oboe llegó unos años después y casi por accidente. En 2011 quería estudiar violín, pero los cupos estaban llenos. Durante una prueba para integrar una orquesta infantil en Minas, el profesor de oboe, Francisco Aldado, le dio a probar “la caña”. Le sacó sonido al primer intento y aceptó probar. “Como diría mi abuela, el oboe me eligió a mí”. Desde entonces, aquel instrumento que apenas conocía se convirtió en el centro de su vida musical.
Hoy, con 24 años, Magaly integra la Orquesta Juvenil Nacional del Sodre, institución a la que está vinculada desde 2013. Allí encontró formación, escenarios y una comunidad que también ayudó a ampliar su horizonte. La orquesta le permitió actuar dentro y fuera del país, conocer músicos de distintas partes del mundo y empezar a enseñar en núcleos del interior. Esa experiencia pedagógica le interesa especialmente. “Quiero que sea parte de mi carrera el hecho de seguir dando clases y poder ayudar a que la cátedra de oboe crezca en el país a través de los núcleos del Fundación Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles del Uruguay (FSOJIU)”.
En 2026 volvió a ganar el concurso Jóvenes Solistas, que ya había obtenido en 2024. Si bien recuerda que en la primera audición sintió incertidumbre; en esta se sintió más segura y pudo desempeñarse de una manera con la que sí se sintió representada. Y lo expresa: “cada situación me demostró lo que puedo ser capaz cuando me siento con la suficiente confianza para expresar mis sentimientos a través de la música”.
El reconocimiento llegó acompañado de nuevas oportunidades. Recientemente fue seleccionada para integrar la Orquesta Juvenil Iberoamericana en Colombia, después de haber participado el año anterior en Panamá. La experiencia, dice, le permitió comprobar la capacidad de la música para unir personas más allá de las diferencias de idioma y cultura. También encontró otra de sus formas preferidas de hacer música, que es en grupos pequeños. Hoy en día integra el Quinteto Urumare junto a Rocío Britos, Selene Gutiérrez, Noelia Cuadro y Nahuel Cigarán. El grupo fue becado para participar en el festival PortilloFest, en Chile, una experiencia que le confirmó su deseo de combinar la vida orquestal con la música de cámara.
El futuro que imagina para sí misma incluye integrar una orquesta profesional, seguir participando con otros músicos y continuar enseñando. “Lo que más quiero es poder realmente vivir de lo que me gusta”. Y hay un cuarto deseo muy personal: que todo eso sea compatible con compartir tiempo de calidad con las personas que ama, para devolverle a su abuela, su madre y su hermana aunque sea parte de lo que hicieron por ella. En Instagram|@magaly_correa08