Juan González

Gaucho Samurai

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Pablo Rivara.

A los 29 años, Juan González lleva más de la mitad de su vida entre el tatame y el ring. Nació en Artigas, hoy vive en Montevideo y su recorrido deportivo lo llevó durante casi cinco años a Brasil, donde se dedicó de lleno a entrenar y competir en uno de los circuitos de combate más exigentes de la región. De regreso en Uruguay, combina la competencia con la docencia en Azeta Team, en Malvín, acompañado por un equipo que considera parte esencial de cada uno de sus logros.

Su vínculo con las artes marciales comenzó a los 14 años, cuando un compañero del liceo lo invitó a entrenar. Lo que empezó como una curiosidad terminó convirtiéndose en refugio y, con el tiempo, en una forma de vida. “Desde el comienzo la academia simbolizó para mí una casa, un lugar para aprender, un grupo de amigos. Con todas las inseguridades y conflictos que se viven a esa edad, era un lugar donde me sentía seguro”, recuerda.

Comenzó con kickboxing y poco después sumó jiu-jitsu, boxeo y lucha olímpica en el Club Aguada. Su carrera competitiva se desarrolló entre distintas disciplinas, aunque en los últimos años las Artes Marciales Mixtas (MMA) se convirtieron en su principal punto de interés.

A lo largo del camino llegaron títulos nacionales, sudamericanos y panamericanos. A los 20 años, mientras estudiaba antropología y trabajaba, tomó una decisión: dejó todo y se fue a Brasil. “Fue un viaje muy loco, lleno de altibajos”. Allí vivió varios años, recorrió distintos estados compitiendo y entrenando, conquistó un cinturón en el circuito brasileño, fue Campeón Gaúcho de KickBoxing y Campeón Sul-Brasilero de Muay Thai. También llevó la bandera uruguaya a distintos escenarios de Latinoamérica, Asia y Europa. Este año volvió a competir en disciplinas que habían quedado algo alejadas de su foco. En enero viajó durante un mes a la cuna del Muay Thai y enfrentó a un campeón mundial de Uzbekistán. En abril defendió el título sudamericano de Samurai Fight House y en agosto volvió a pisar un tatame después de varios años, para competir en Contact Jiujitsu. La experiencia terminó en un Oro Panamericano: Juan ganó tres combates ante representantes de Colombia, Argentina y Panamá. Pero el momento que más recuerda no es el de la victoria. Fue subir al podio y escuchar el himno uruguayo, el mismo que canta desde los actos escolares. “Sin dudas una jornada que voy a llevar conmigo en mis recuerdos con mucho cariño”.

Para celebrarlo, se puso la boina que forma parte de su identidad y que cuenta la historia de su apodo, Gaucho, que nació durante sus años en Río Grande do Sul, para distinguirlo como uruguayo en una tierra donde el gentilicio local es precisamente ese. Samurai apareció después. Hoy Gaucho Samurai forma parte del personaje y de la identidad con la que Juan compite. Pero más allá de la boina, los cinturones y los combates, hay una idea que repite: “sin el equipo que tengo no lograría nada de esto. Nunca son individuales las conquistas”.

Más allá de la medalla, el campeonato tuvo otro significado. Durante un tiempo había sentido que la pasión por pelear se estaba apagando. Volver al tatame le permitió reencontrarse con aquel adolescente que comenzó siendo cinturón blanco. “Me ayudó a prender esa chispita interior de soñador, y dejar de esperar cosas de afuera”.

En esa vuelta también encontró la posibilidad de reconocerse tanto en la victoria como en la derrota. Para Juan pelear no comienza cuando suena la señal del árbitro. Está en entrenar cuando no hay ganas, saber cuándo detenerse, sostener una planificación y hacer el trabajo, aunque nadie esté mirando. También está en aceptar que entregar todo, no garantiza una medalla. Se trata de “mostrar quién sos cuando perdés, y también quién sos cuando ganás”, dice convencido.

Para él, el Contact Jiujitsu, es una modalidad cercana a la esencia marcial con elementos propios del combate moderno, que ahora le abrió otra puerta. Tras la hazaña de conseguir el Oro Panamericano en dicha disciplina, sostiene que el país comenzará a mirarlo con mayor atención. Mientras tanto, seguirá entrenando.

Más en Instagram | @Gauchosamurai

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